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El aumento del petaqueo en Cádiz evidencia la presencia de más de 600 narcolanchas en el Estrecho

El aumento del petaqueo en Cádiz, con un fuerte incremento de gasolina incautada en 2024 y 2025, coincide con el informe del Departamento de Seguridad Nacional que cifra en más de 600 las narcolanchas que operan en el área del Estrecho de Gibraltar.

El aumento del petaqueo en Cádiz, es decir, el abastecimiento de gasolina a narcolanchas en alta mar, refleja la intensa actividad de estas embarcaciones en el entorno del Estrecho de Gibraltar. Así lo sostiene la Federación Provincial Nexos y la plataforma antidroga Alternativas en el Campo de Gibraltar, después de que el Departamento de Seguridad Nacional (DNS) haya cifrado en más de 600 las narcolanchas tipo ‘go-fast’ sospechosas de operar en la zona.

El presidente de ambas entidades, Francisco Mena, ha señalado que el repunte del petaqueo es “la señal evidente de que hay muchas narcolanchas”, y lo vincula directamente con la necesidad de estas embarcaciones de repostar en alta mar ante el cambio de rutas y el aumento de los trayectos.

El informe del DNS, dependiente de Presidencia del Gobierno, sitúa principalmente en el área del Estrecho la actividad de estas embarcaciones rápidas utilizadas para el tráfico de estupefacientes. Según los datos oficiales recogidos por Europa Press, las incautaciones de gasolina destinada al petaqueo han experimentado un crecimiento significativo en los dos últimos años.

En 2020 se intervinieron 127.650 litros de combustible; en 2021, 159.777 litros; mientras que en 2022 y 2023 la cifra descendió a 76.370 y 41.192 litros, respectivamente. Sin embargo, en 2024 las incautaciones ascendieron a 206.951 litros y en 2025 alcanzaron los 381.682 litros, más del triple que el año anterior y la cifra más alta del periodo analizado.

Para las organizaciones sociales del Campo de Gibraltar, estos datos confirman que la actividad del narcotráfico “nunca ha cesado” en la ruta entre Marruecos y España. Aunque la presión policial en el Estrecho ha modificado los patrones de actuación, sostienen que las redes han buscado alternativas para mantener el suministro hacia Europa.

Mena apunta a que, a diferencia de etapas anteriores en las que las narcolanchas operaban con mayor visibilidad en la costa gaditana, ahora permanecen más tiempo en alta mar o desplazan su actividad hacia otros puntos del litoral andaluz, como la entrada del Guadalquivir, Huelva o Almería. Este cambio implicaría trayectos más largos y, por tanto, mayor necesidad de combustible.

“No es lo mismo cruzar el Estrecho entre Marruecos y el Campo de Gibraltar, que son apenas 14 kilómetros, que ir hasta la costa de Huelva”, ha explicado, aludiendo a la mayor autonomía que requieren las embarcaciones en los nuevos recorridos.

Las plataformas antidroga subrayan que el petaqueo se ha consolidado como una actividad asociada al narcotráfico y que en los últimos años ha generado una economía paralela en determinadas zonas del litoral gaditano. La reciente tipificación del petaqueo como delito, incluida en la nueva ley de multirreincidencia, responde a una reivindicación histórica de colectivos sociales del Campo de Gibraltar, que reclamaban un marco legal específico para perseguir esta práctica.

El abastecimiento de combustible a narcolanchas había sido hasta ahora una actividad difícil de encajar penalmente si no iba acompañada de otras conductas delictivas. Con la reforma normativa, se refuerzan las herramientas legales para actuar contra quienes suministran gasolina destinada a estas embarcaciones.

El informe del Departamento de Seguridad Nacional también incide en que la presión policial en el Estrecho ha forzado a las organizaciones criminales a diversificar rutas. No obstante, la proximidad geográfica entre el norte de Marruecos —principal productor mundial de cannabis, según datos oficiales— y el sur de España mantiene al Campo de Gibraltar como enclave estratégico.

Desde el movimiento asociativo se insiste en la necesidad de mantener tanto la vigilancia policial como la respuesta social frente al narcotráfico, en un contexto en el que las cifras de incautación de combustible apuntan a una reactivación de la logística marítima vinculada al tráfico de hachís.

El aumento del petaqueo en Cádiz se consolida así como uno de los indicadores más visibles de la actividad de las narcolanchas en el litoral andaluz, en paralelo a las estrategias de adaptación de las redes dedicadas al transporte de droga por vía marítima.

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