Un estudio constata el aumento de la intensidad de las tormentas en el Estrecho de Gibraltar
La investigación, en la que participa la Universidad de Cádiz, confirma el aumento de la intensidad de las tormentas en el Estrecho de Gibraltar desde 1985 y advierte de cambios en su frecuencia y estacionalidad que afectan al litoral del sur peninsular.

Un estudio científico internacional en el que participa la Universidad de Cádiz (UCA) ha constatado el aumento de la intensidad de las tormentas en el Estrecho de Gibraltar durante las últimas décadas. El trabajo, que analiza datos entre 1985 y 2024, también detecta variaciones en la frecuencia y en la época del año en la que se producen estos episodios.
La investigación ha sido publicada en la revista especializada *Estuarine, Coastal and Shelf Science* y ha contado con la participación de los profesores Rosa Molina y Giorgio Anfuso, del departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales de la UCA. El equipo ha estudiado el comportamiento del oleaje en ocho puntos costeros situados a ambos lados del Estrecho.
El análisis revela diferencias significativas entre las dos cuencas que confluyen en este enclave. En el lado atlántico se concentran tormentas más energéticas, aunque menos frecuentes, mientras que en el Mediterráneo se registran más episodios, pero de menor intensidad. Esta combinación sitúa al Estrecho como una zona de transición climática en la que interactúan dinámicas marinas distintas.
Más allá de esa diferencia estructural, el estudio identifica una transformación progresiva del régimen de tormentas. En el Atlántico, especialmente en áreas expuestas del Golfo de Cádiz, se observa un incremento de la energía de los temporales. En el Mediterráneo, en cambio, se detecta una mayor recurrencia de episodios extremos.
Los investigadores también han constatado un desplazamiento en el calendario habitual de estos fenómenos. Los picos de actividad tienden a producirse cada vez más hacia finales del invierno e incluso a comienzos de la primavera. Además, el trabajo apunta a la aparición de nuevos patrones cíclicos vinculados a grandes dinámicas atmosféricas.
El estudio se basa en datos de oleaje de alta resolución recopilados durante casi cuatro décadas. Este periodo amplio ha permitido identificar tendencias a largo plazo y diferenciar cambios estructurales frente a variaciones puntuales.
Las conclusiones tienen implicaciones directas para el litoral gaditano y el conjunto del sur peninsular. Las tormentas marinas figuran entre los principales factores responsables de la erosión costera, las inundaciones y los daños en infraestructuras situadas en primera línea de costa. Un aumento de la intensidad o de la frecuencia de estos episodios puede acelerar el retroceso de playas y afectar a paseos marítimos, puertos y otros equipamientos.
El entorno del Estrecho de Gibraltar presenta una especial complejidad por la interacción entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. Esa singularidad condiciona la evolución del litoral y obliga a analizar de forma diferenciada cada sector costero.
Los autores del trabajo subrayan que la intensificación y la variabilidad observadas refuerzan la necesidad de incorporar este tipo de estudios a la planificación litoral y a las estrategias de adaptación frente al cambio climático. En territorios como la provincia de Cádiz, con una amplia franja costera y una elevada exposición a temporales, la información científica resulta relevante para la gestión de riesgos.
El estudio aporta así una actualización del conocimiento sobre la evolución reciente de los temporales marinos en una de las zonas más sensibles del litoral andaluz, al tiempo que abre la puerta a nuevas investigaciones sobre el impacto futuro de estos fenómenos en el Estrecho de Gibraltar y el Golfo de Cádiz.




