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Andalucía y más allá

El desempleo prolongado en mayores de 45 años en Andalucía deteriora su salud mental, según un informe

Un estudio sobre desempleo prolongado en mayores de 45 años en Andalucía revela que el 84,7% reconoce pérdida de autoestima tras más de un año sin trabajo y que casi la mitad de los sénior en paro encadena periodos de larga duración.

El desempleo prolongado en mayores de 45 años en Andalucía tiene un impacto directo en su salud mental. Así lo recoge el 18º informe #TuEdadEsUnTesoro, elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, que señala que el 84,7% de las personas sénior andaluzas que llevan más de un año en paro reconoce haber sufrido una pérdida de autoestima.

El estudio se basa en una encuesta realizada a 936 profesionales mayores de 45 años en búsqueda activa de empleo en España, de los que 142 residen en Andalucía. Más de la mitad de los participantes en el conjunto nacional son parados de larga duración.

En Andalucía, el 45,2% de las personas mayores de 45 años en desempleo lleva más de doce meses buscando trabajo sin éxito. La proporción aumenta hasta el 53% entre quienes superan los 55 años. En el conjunto de la población desempleada, el paro de larga duración afecta al 35,1%, lo que evidencia una mayor cronificación a medida que aumenta la edad.

Según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2026, en Andalucía hay 2.083.800 personas mayores de 45 años activas —ocupadas o en búsqueda de empleo—, lo que representa el 49,2% del total de la población activa andaluza. En la comunidad se contabilizan 621.700 personas desempleadas, de las que 260.700 tienen más de 45 años. Aunque la EPA no cruza edad y tiempo en paro por comunidad autónoma, el informe estima que el desempleo de larga duración entre sénior andaluces podría rondar el 50%.

El impacto emocional es uno de los ejes del análisis. Un 30,7% de las personas encuestadas en Andalucía afirma que el desempleo prolongado le ha hecho perder completamente la autoestima, mientras que un 54% asegura que le afecta “bastante”. Solo un 15,3% indica que no ha notado consecuencias en este aspecto.

Además de la autoestima, la sensación de invisibilidad social aparece como una consecuencia frecuente. El 58,4% de los encuestados asegura sentirse infravalorado o invisible debido a su situación laboral y un 23,7% dice experimentarlo “a veces”. En conjunto, el 82,1% reconoce haber sentido, en mayor o menor medida, una pérdida de reconocimiento social vinculada al desempleo.

El informe también aborda las motivaciones para seguir buscando empleo. Aunque el 88% señala la necesidad de ingresos y cotización como razón principal, un 66% considera muy importante trabajar por motivos psicológicos, como recuperar el sentido de propósito o mejorar su bienestar emocional. Casi la mitad (49%) apunta también a razones sociales, como volver a formar parte de un equipo.

La discriminación por edad es otro de los factores señalados. El 78,2% de las personas mayores de 45 años en Andalucía afirma haber experimentado algún tipo de edadismo en los procesos de selección en los últimos dos años, ya sea de forma explícita (45,2%) o indirecta (33%).

La percepción de barreras se concentra especialmente en las primeras fases de los procesos selectivos: el 65% considera que su candidatura no supera el primer filtro y queda descartada antes de la entrevista. Un 41,9% afirma haber sentido discriminación durante entrevistas de trabajo y un 27,1% opina que determinadas pruebas o dinámicas favorecen a perfiles más jóvenes.

Pese a este contexto, el estudio refleja una disposición significativa a la adaptación. El 51,8% de las personas encuestadas en Andalucía estaría dispuesta a formarse en un sector distinto al de su trayectoria previa. Otro 13% lo haría si la formación fuera gratuita y un 22,9% si estuviera vinculada a oportunidades reales de empleo. Solo un 12,3% rechaza esa posibilidad.

En el ámbito tecnológico, el 63% de los sénior andaluces ya utiliza herramientas de inteligencia artificial para redactar o mejorar su currículum, buscar ofertas o preparar entrevistas. Un 28,2% no las usa, pero muestra interés en aprender. Aunque el 60% considera que las nuevas tecnologías pueden ser una aliada en la búsqueda de empleo, un 40% las percibe como un obstáculo, principalmente por falta de competencias digitales o temor a la automatización.

El informe concluye que el desempleo prolongado en mayores de 45 años en Andalucía no solo tiene consecuencias económicas, sino también psicológicas y sociales, en un contexto en el que este grupo representa prácticamente la mitad de la población activa de la comunidad.

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