El 35% de los conductores andaluces admite conducir tras tomar medicamentos que pueden afectar a la conducción
Un estudio sobre fármacos y conducción revela que el 35% de los conductores andaluces reconoce ponerse al volante medicado, pese a que la mayoría considera que existe riesgo y que entre un 5% y un 10% de los siniestros en España podrían estar relacionados con estos tratamientos.

El 35% de los conductores habituales en Andalucía reconoce que conduce bajo los efectos de medicamentos que pueden afectar a la conducción. El dato forma parte del estudio ‘Fármacos y Conducción’, presentado este miércoles en Sevilla, que analiza el nivel de conocimiento y percepción del riesgo asociado al consumo de fármacos antes de ponerse al volante.
El informe, elaborado por Fundación Mapfre y Fundación Bidafarma en colaboración con la Dirección General de Tráfico (DGT), el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y la consultora Salvetti Llombart, señala que actualmente el 84% de los conductores habituales andaluces toma medicación que puede influir en la conducción.
La investigación sitúa además entre un 5% y un 10% los siniestros de tráfico en España que podrían estar relacionados con los efectos del consumo de fármacos.
Percepción del riesgo y conducta real
El estudio detecta una diferencia entre la percepción del riesgo y el comportamiento real de los conductores. En Andalucía, el 86% considera que los medicamentos pueden representar un riesgo elevado al volante. Sin embargo, solo el 28% afirma extremar la precaución cuando los toma.
A nivel nacional, el 75% de los conductores ha consumido algún medicamento en los últimos tres años y el 34% admite conducir mientras está en tratamiento. Pese a ello, el 61% de los conductores medicados considera que su tratamiento afecta poco o nada a su capacidad para conducir.
Entre quienes toman medicación y conducen, el 49% reconoce haber notado síntomas como somnolencia, fatiga, disminución de reflejos o menor capacidad de reacción. Aun así, la respuesta más habitual no es dejar de conducir, sino adaptar la conducción reduciendo la velocidad o aumentando la precaución.
Los autores del informe subrayan que existe una brecha de 26 puntos porcentuales entre conocer el riesgo y actuar en consecuencia. Entre quienes conducen medicados, esa diferencia alcanza los 51 puntos.
Qué medicamentos preocupan menos
El documento indica que los conductores identifican con mayor facilidad el riesgo asociado a medicamentos para dormir, tratar la ansiedad, la depresión o el dolor intenso. Sin embargo, tienden a infravalorar los efectos sobre la conducción de otros fármacos de uso frecuente, como antigripales, antitusivos, antihistamínicos, relajantes musculares o determinados productos naturales utilizados para dormir o relajarse.
También se advierte del aumento de la polimedicación y del consumo de medicamentos sin receta, lo que puede incrementar el riesgo cuando se combinan distintos tratamientos o se mezclan con alcohol u otras sustancias.
El perfil más expuesto
Según el estudio, el perfil del conductor que admite ponerse al volante bajo los efectos de fármacos tiene una media de edad de 50 años, sin diferencias significativas por sexo. En su mayoría utiliza el coche para gestiones diarias y personales y cuenta con más de 20 años de carné.
En cuanto a la información recibida, el 93% de los conductores medicados en Andalucía asegura haber sido advertido sobre los riesgos de conducir tras ingerir determinados medicamentos. No obstante, esa advertencia no siempre se traduce en cambios de comportamiento.
El pictograma, poco reconocido
El informe también analiza el grado de conocimiento del pictograma que alerta sobre el riesgo para la conducción y que está presente en algunos envases desde 2007. Un 42% de los conductores declara que no lo reconoce o no está seguro de su significado.
Además, varios de los encuestados señalan que no siempre leen el prospecto y que suelen consultarlo solo cuando tienen dudas o notan algún efecto secundario, más que como medida preventiva antes de iniciar el tratamiento.
Campaña informativa en farmacias
Tras la presentación del estudio, las entidades impulsoras han puesto en marcha una campaña informativa que se difundirá en farmacias comunitarias de toda España. La iniciativa incluye materiales dirigidos a los pacientes y una guía práctica para farmacéuticos, con el objetivo de reforzar la información en el momento de la dispensación y dar mayor visibilidad al pictograma de advertencia.
El estudio concluye que el principal reto es integrar la medicación como un factor de riesgo más dentro de los hábitos preventivos de los conductores, al mismo nivel que el alcohol, el cansancio o las condiciones meteorológicas adversas.


