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El retrato ecuestre de Carlos II del Museo de Cádiz viajará al Prado tras su restauración

Redacción 11 agosto, 2026 4 minutos de lectura

El retrato ecuestre de Carlos II del Museo de Cádiz formará parte desde el 1 de diciembre de una exposición sobre Mariana de Austria, después de una intervención que ha detectado repintes generalizados y ha recuperado la tonalidad original del cielo.

El retrato ecuestre del niño rey Carlos II, perteneciente a la colección permanente del Museo de Cádiz, viajará a Madrid para participar en la exposición temporal que el Museo del Prado dedicará a la reina Mariana de Austria. Antes del traslado, el lienzo está siendo sometido a una restauración integral que concluirá a comienzos de noviembre.

La muestra abrirá al público el 1 de diciembre de 2026 en las salas A y B del Edificio de los Jerónimos y permanecerá hasta el 28 de marzo de 2027. La intervención sobre la pintura, financiada por el Prado, comenzó el pasado abril y se desarrolla en las propias instalaciones del museo gaditano.

La restauración ha permitido identificar modificaciones realizadas en actuaciones anteriores que afectaban a buena parte de la composición. Los especialistas han constatado la presencia de pigmentos mezclados con barniz sobre el cielo, el caballo y el paisaje inferior, mientras que la figura de Carlos II fue la única zona que no recibió ese repinte generalizado.

Según el informe técnico, una intervención previa añadió nubes inexistentes y alteró la apariencia del amanecer representado originalmente. Esos cambios pudieron responder a un intento de aproximar la escena al retrato ecuestre del príncipe Baltasar Carlos pintado por Velázquez, obra en la que se inspira el cuadro conservado en Cádiz.

Los trabajos también han revelado que lo que inicialmente parecía ser la capa de preparación del lienzo era, en realidad, la base cromática del cielo. La comparación con otro retrato ecuestre de Carlos II, atribuido a Sebastián de Herrera Barnuevo y adquirido recientemente por Patrimonio Nacional, ha contribuido a esta identificación. Ambas composiciones son casi idénticas.

El retrato ecuestre de Carlos II del Museo de Cádiz estuvo atribuido durante décadas a Juan Carreño de Miranda, pintor de cámara del monarca. Las últimas investigaciones lo sitúan, sin embargo, en el círculo de Sebastián de Herrera Barnuevo, también vinculado a la corte y formado en el taller de Alonso Cano.

La obra, fechada en la segunda mitad del siglo XVII, mide 207 por 147 centímetros y está compuesta por dos piezas de lienzo unidas verticalmente. Representa a Carlos II con unos ocho o nueve años, montado sobre una jaca castaña y vestido con calzón y jubón verde oscuro. El monarca aparece con sombrero negro, plumas blancas, espada y una bengala en la mano derecha.

El diagnóstico previo documentó varias intervenciones incompletas o inadecuadas, así como pérdidas de pintura y retoques aplicados directamente sobre el original. Entre los daños figura una rotura a la altura del vientre del caballo, ocultada con pintura en una restauración anterior, además de un rasguño y un injerto en el lateral izquierdo del hocico del animal.

La empresa especializada Batea se encarga de retirar barnices y repintes, fijar la policromía, tratar el lienzo y proteger el bastidor. La actuación incluye también la reintegración de las áreas perdidas, el estucado de las zonas que lo requieren y la aplicación final de un barniz protector.

El cuadro llegó a los fondos gaditanos a través de Alejandrina Gessler de Lacroix, pintora, escritora y coleccionista nacida en Cádiz en 1831 y conocida como Madame Anselma. Gessler lo donó en el siglo XIX a la Academia de Bellas Artes de Cádiz, institución de la que dependía entonces el Museo Provincial de Bellas Artes.

La exposición del Prado abordará la figura de Mariana de Austria, madre de Carlos II y regente durante la minoría de edad del rey. Será, según la información difundida por la Consejería de Cultura, la primera muestra de la pinacoteca nacional centrada en una mujer como promotora de las artes.