Cómo reconocer una anafilaxia: tres criterios para identificar una reacción alérgica grave
La farmacéutica especializada en alergia alimentaria Amapola Munuera explica cómo reconocer una anafilaxia y señala la adrenalina intramuscular como medicación de rescate inmediato.

La aparición repentina de síntomas en varios órganos tras el contacto con un posible alérgeno puede indicar una anafilaxia, una reacción alérgica grave que requiere una actuación inmediata. Para saber cómo reconocer una anafilaxia, deben observarse especialmente las alteraciones en la piel o las mucosas, la dificultad respiratoria, la bajada de la presión arterial y los síntomas gastrointestinales persistentes.
La farmacéutica especializada en alergia alimentaria Amapola Munuera expone tres criterios, recogidos en las guías internacionales, para identificar estos episodios. La anafilaxia suele comenzar entre minutos y horas después de la exposición al alérgeno y puede evolucionar rápidamente hasta poner en peligro la vida del paciente.
El primer criterio es la aparición aguda de picor, enrojecimiento o inflamación en la piel o las mucosas, acompañada de dificultad para respirar o de una bajada de la tensión arterial. También pueden presentarse signos de disfunción orgánica, como un síncope o incontinencia.
El segundo supuesto se produce cuando aparecen rápidamente dos o más tipos de síntomas tras una probable exposición a un alérgeno. Entre ellos figuran la afectación de la piel o las mucosas, los problemas respiratorios, la presión arterial baja y manifestaciones gastrointestinales persistentes como dolor abdominal, vómitos o diarrea.
El tercer criterio es una reducción de la presión arterial de al menos un 30% después del contacto con un alérgeno conocido por el paciente. En el caso de los adultos, también se considera indicativa una tensión sistólica inferior a 90 milímetros de mercurio.
Entre el 80% y el 90% de los episodios de anafilaxia clásica afectan simultáneamente a dos o más órganos y, habitualmente, uno de ellos es la piel. El picor, la hinchazón o el enrojecimiento pueden actuar así como una señal visual temprana que facilita la identificación de la reacción.
Sin embargo, la ausencia inicial de síntomas cutáneos no excluye una anafilaxia. En los restantes casos, la reacción puede manifestarse directamente de manera sistémica y severa, con una caída drástica de la presión arterial o del nivel de oxígeno en sangre, hipotensión grave, colapso vascular o hipoxia.
Munuera subraya que la medicación de rescate es la adrenalina intramuscular y que debe administrarse de forma inmediata cuando exista la indicación, incluso ante la duda de que se trate de una anafilaxia. “El principal riesgo es no ponerla a tiempo de salvar al paciente”, señala la especialista, que define esta reacción como una emergencia médica.
Las picaduras de himenópteros, como abejas y avispas, los medicamentos y los alimentos se encuentran entre las principales causas de anafilaxia en España. Las reacciones provocadas por fármacos o picaduras suelen resultar más fáciles de relacionar con el desencadenante por su proximidad temporal y por la rapidez y severidad con la que pueden aparecer los síntomas.
En las anafilaxias alimentarias, en cambio, el desarrollo puede ser más lento y la causa puede resultar menos evidente. Durante el verano aumenta la exposición a insectos por el mayor tiempo pasado al aire libre y también se incrementan las comidas fuera de casa, una circunstancia que eleva el riesgo de contacto accidental o contaminación cruzada para las personas con alergias alimentarias.
La alergia a los alimentos es la causa más común de anafilaxia entre la población infantil. Tres de cada cuatro episodios en niños están relacionados con este tipo de alergias, según los datos incluidos en la información divulgada por la especialista. La leche, el huevo, los frutos secos y el pescado figuran entre los alimentos implicados con mayor frecuencia en España.
Aproximadamente uno de cada doce menores de 14 años tiene alergia alimentaria en el país, de acuerdo con datos de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica. La prevalencia se ha duplicado desde principios de siglo y las previsiones recogidas por la fuente apuntan a que continuará aumentando durante las próximas dos décadas, tanto entre menores como entre adultos.
La tasa de anafilaxias que requieren atención especializada de urgencias se sitúa en España en hasta 30 casos por cada 100.000 habitantes, según cifras atribuidas a la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica. Alrededor de una tercera parte corresponde a menores de 18 años. La información difundida el 13 de agosto de 2026 añade, a partir de datos de la Clínica Universidad de Navarra, que hasta un 2% de estos episodios termina con el fallecimiento del paciente.
Los criterios expuestos se basan en la actualización de 2021 de las guías sobre anafilaxia de la Academia Europea de Alergología e Inmunología Clínica. Munuera está especializada en alergia alimentaria y pertenece a esta organización, además de estar vinculada a las sociedades españolas de alergología e inmunología clínica y pediátrica.





