Arcos prepara el derribo del Puente de San Miguel para dentro de dos semanas
El derribo del Puente de San Miguel comenzará tras desviar las redes de agua y saneamiento y acondicionar los accesos para la maquinaria pesada

El Ayuntamiento de Arcos de la Frontera prevé iniciar en unas dos semanas el derribo del Puente de San Miguel, conocido como puente de hierro, cerrado al tráfico desde que sufrió daños estructurales en diciembre de 2024. Antes de comenzar la demolición controlada, se están desviando las conducciones de abastecimiento y saneamiento que discurren bajo la infraestructura y preparando la zona para la entrada de maquinaria pesada.
El alcalde de Arcos, Miguel Rodríguez, informó el 19 de agosto de que los trabajos previos se encuentran en su fase final. Las actuaciones comenzaron a principios de mes con la habilitación de un trazado alternativo para las redes de agua y saneamiento, necesario para mantener el servicio en el Barrio Bajo durante el desmontaje y la demolición del puente.
Aqualia ha anunciado una interrupción temporal del suministro de agua durante la mañana del jueves para conectar las nuevas tuberías. Esta operación permitirá dejar fuera de servicio las conducciones antiguas situadas bajo el puente y avanzar en los preparativos para su retirada.
De forma paralela, se está acondicionando el espacio situado bajo la estructura para crear los accesos y las plataformas desde las que operará la maquinaria. La ubicación del puente complica estos trabajos debido a la estrechez de las entradas y a las dimensiones de los equipos necesarios para acometer la demolición.
Rodríguez señaló que el derribo requiere una intervención compleja por las características del entorno. Una vez concluidos los desvíos de las redes y retiradas las antiguas conducciones, está previsto comenzar el desmontaje y, posteriormente, el derribo controlado del Puente de San Miguel.
La estructura metálica tiene más de un siglo de antigüedad y permanece cerrada desde diciembre de 2024, cuando se rompió una de las vigas que la sostenían. Tras detectarse los daños, sus accesos quedaron acordonados por motivos de seguridad y se interrumpió la circulación.
El estado del puente volvió a verse comprometido durante las borrascas de enero y febrero. La crecida del río Guadalete a su paso por Arcos provocó entonces que cediera uno de los pilares, lo que llevó al Ayuntamiento a ejecutar actuaciones de emergencia para reforzar la estructura.
Esas intervenciones se centraron en los apoyos del puente e incluyeron la construcción de escolleras de mayor tamaño. Los trabajos permitieron asegurar provisionalmente la infraestructura mientras se tramitaba y preparaba su demolición.
El derribo constituye una actuación previa para recuperar este acceso de la localidad, según explicó el alcalde. La planificación inmediata se concentra en concluir las conexiones hidráulicas, liberar el puente de las redes de servicio y garantizar que la maquinaria pueda trabajar en condiciones de seguridad.
Durante su comparecencia, Rodríguez también informó de una reunión de seguimiento con responsables de Dominio Público Hidráulico para revisar las labores de limpieza del río Guadalete. Según la valoración trasladada por el alcalde, estos trabajos avanzan a buen ritmo y tienen como objetivo mejorar las condiciones del cauce a su paso por el municipio.




