Las lapas ferrugíneas en Cádiz reúnen el 62% de la población andaluza
El censo de 2025 sitúa las mayores concentraciones de lapas ferrugíneas en Cádiz, con más de 22.000 ejemplares en la Bahía de Algeciras y las densidades más altas en Sotogrande y la Isla de Las Palomas

La provincia de Cádiz concentra el 62% de la población andaluza de lapa ferrugínea, localizada principalmente en la Bahía de Algeciras y el Estrecho. El censo regional de 2025 estima que existen alrededor de 65.000 ejemplares adultos en el litoral de Andalucía, más del doble de los contabilizados en 2022, cuando se superaban los 30.000.
Las lapas ferrugíneas en Cádiz presentan además las mayores densidades registradas en el estudio. En Sotogrande se han contabilizado 5,2 ejemplares por cada metro lineal de costa y en la Isla de Las Palomas, cinco. Fuera de la provincia gaditana, el dato más elevado corresponde a Puerto Banús, en el sector occidental de Málaga, con 1,75 individuos por metro.
El seguimiento, desarrollado por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente dentro del Programa de Medio Marino, sitúa en la Bahía de Algeciras más de 22.000 ejemplares. Todas las localidades analizadas en este ámbito superan la densidad de un individuo por metro lineal de costa.
Los datos muestran una recuperación prolongada de la especie en Andalucía. Cuando comenzaron los censos en 2010 solo constaban 1.800 ejemplares, frente a la estimación de unos 65.000 adultos alcanzada quince años después. La evolución se relaciona con los episodios de incorporación de nuevos individuos registrados desde 2014 y con las medidas de conservación aplicadas sobre la especie y su hábitat desde 2004, año en el que comenzó el programa autonómico.
El estudio ha constatado que la población asentada en la Bahía de Algeciras tiene capacidad para reproducirse y generar nuevos ejemplares en la propia zona. Este proceso, denominado autorreclutamiento, indica que este núcleo no depende exclusivamente de la llegada de larvas procedentes de Ceuta y del Peñón de Gibraltar.
El reclutamiento describe la incorporación de ejemplares jóvenes a una población. Si sobreviven y alcanzan la madurez, estos individuos pasan a formar parte del grupo reproductor. Cádiz y Málaga concentran el 70% del reclutamiento registrado en Andalucía, mientras que en el litoral malagueño más de la mitad de los individuos censados son juveniles.
La presencia de ejemplares jóvenes permite evaluar la reproducción y la posible evolución de la especie, aunque no implica un crecimiento equivalente de la población adulta. Los resultados reflejan que una parte importante de las lapas juveniles no llega a la madurez, lo que apunta a una elevada mortalidad durante sus primeras fases de vida.
Por este motivo, los trabajos de seguimiento no se limitan al recuento de animales. También analizan su tamaño y la proporción entre juveniles y adultos para determinar cuántos nuevos ejemplares terminan incorporándose a la población reproductora.
En 2025 se produjo un ligero descenso tanto de la densidad de adultos como del reclutamiento respecto a los máximos alcanzados en 2024. Pese a esa variación anual, la estimación global de ejemplares adultos mantiene una evolución ascendente en el conjunto del litoral andaluz.
La lapa ferrugínea (Patella ferruginea) es un molusco gasterópodo exclusivo del Mediterráneo y está catalogado en peligro de extinción. Puede alcanzar los diez centímetros y se distingue por las gruesas costillas radiales de su concha y por su superficie de tono rojizo, similar al óxido. También se conoce como lapa ferruginosa o lapa herrumbrosa.
La especie vive adherida a las rocas de la franja más próxima a la línea de costa, sometida a las mareas y al oleaje. Esta ubicación facilita su observación, pero también la expone a la presión humana y a las alteraciones del litoral.
Aunque el número de ejemplares ha aumentado, su distribución continúa fragmentada. La concentración del 62% de la población andaluza en la Bahía de Algeciras y el Estrecho supone un factor de vulnerabilidad, especialmente por tratarse de un tramo de costa con una elevada intensidad de tráfico marítimo.
Una catástrofe ambiental, como una marea negra, podría afectar a una parte considerable de la población regional al encontrarse agrupada en pocas zonas. Cerca de la mitad de los individuos vive dentro de espacios naturales protegidos, aunque la especie continúa expuesta a posibles alteraciones de su hábitat y a la mortalidad de los ejemplares jóvenes.




