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Mié. Jun 19th, 2024

Adiós verano, adiós. Crónica de políticas chocarreras

Carlos FabianoTodo lo bueno se acaba, y lo malo también. Y ustedes me van a disculpar pero a servidor el verano le parece lo peor de lo peor, al menos en esta ciudad que tanto nos conmueve normalmente para mal. No voy a hacerles una descripción de las muchas salidas de tono que cometemos como sociedad en lo que a ocio se refiere, baste la celebérrima barbacoa del Carranza la cual gracias a dios y a la corporación municipal tiene los días contados, ya saben una alianza entre el Nazareno y nuestro mediático alcalde. Pero no se preocupen que el gaditanismo militante ya nos inventará alguna cosa, seguro que más soez y chabacana. Al tiempo.

Con la excusa del buen tiempo, un mito que el levante se ocupa de desmontar, la gente en esta ciudad se dedica a estar todo el día en la calle inundando bares, restaurantes, plazas, playas, calles, parques y jardines. Cualquier excusa es buena, incluso algunas tienen una cierta patina cultureta. ¡Cuánto mal ha hecho Paul Lafargue!. Ya el difunto de Marx lo vio venir, no le gustaba nada como yerno, como esposo de su niña Laurita, la niña de sus ojos. Esa ascendencia cubana de Lafarge, tan cargada de indolencia y de desorden moral mitad español y mitad africano, hacían medrar la desconfianza del judío alemán, a pesar de sus aires revolucionarios y sus proclamas guardaba el viejo Carlos una esquina luterana en su alma. Pues si, al francocubano no se le ocurre otra cosa que escribir un libro titulado «El derecho a la pereza», un desaire al suegro, al hombre que predicaba la supremacía del trabajo sobre el capital. Pues resulta que me cuentan amigos historiadores que Paul Lafarge estuvo en Cádiz predicando la buena nueva. El suegro suponía que hablaba de socialismo y redención proletaria, el yerno se dedicó a darle  al tema de la flojera.

Todo esto viene a que me da que el mensaje del yernísimo caló en la clase política gaditana hasta nuestros días. Me explico. Miren a nuestra corporación municipal, a toda ella de izquierda a derecha y vuelta. ¿Ven capital político de altura entre nuestros concejales de todo pelaje? ¿Observan trabajo serio y ordenado? No digo que alguno de ellos o de ellas, no olvido el lenguaje correcto de género y esas cosas, no sean buenas personas, incluso alguno y alguna tienen profesión, oficio, plaza o rentas propias. No, a lo que me refiero es a la capacidad de construir políticas y saber empujarlas. Lo que los cursis llaman capacidad de propuesta, colocar sobre la mesa los asuntos serios y hacerlo con solvencia y fundamento, como las salsas del buen bacalao. Pues eso yo no lo veo. Repasemos el consistorio grupo a grupo. El partido o lo que sea del señor alcalde, miren que uno hace por verlos con cariño, observando sus movimientos y propuestas, haciendo oídos sordos a los corifeos desafinados y groseros de la derecha, pues nada me siguen dando la sensación de gallinero, de que improvisan y casi siempre mal. Luego tenemos a las dos criaturas de Ganar Cádiz o como se llame, esos que son sostenidos por una asamblea de notables gauchistas y peritos en participación, pues la verdad que algo hacen, no les luce mucho pero algo es algo.

La oposición es este aspecto del trabajo y la calidad política también carga con sus mochilas de inoperancia e ineficacia. Los del PP ya saben que opino que deberían estar callados después del ruinazo, disculpen el gaditanismo, que nos han dejado. Como les sobra consistencia pétrea en el rostro siguen erre que erre con sus tonterías, pero trabajo serio más bien poquito, de hecho alguno no para de engordar del ocio político en que vive, un seguidor nato de Lafargue. Luego está la facción opositora liderada por el chaval ese que es también diputado y al que sus opositores internos piden la dimisión tras cinco derrotas electorales. Cada uno es como es y este muchacho es políticamente gris y desluce a su propio grupo municipal. ¡Cuánta paciencia deben de tener los militantes del PSOE! o cuantas tragaderas. Y me callo que no quiero hacer sangre con mis editores que sufren mucho con estas cosas de su partido. Del grupúsculo o dueto restante mejor no hablar, no sabría qué decir de ambos dos, no se les oye mucho la verdad.

Y en esto que se nos fue el verano, entre levante, fiestas chabacanas y políticos de bajo standing. Lo malo es que nos quedan al menos dos veranos más del mismo plan. Lo mejor es que me tomo un mes de vacaciones, no pagadas, para retomar algunas lecturas atrasadas y viajar a tierras donde el clima sea realmente bueno. Nos vemos en octubre.

 

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