Alberto Ramos analiza la Constitución de 1812 en el homenaje a Fernando Quiñones en Cádiz
El catedrático emérito de la UCA cerró en la Casa de Iberoamérica el homenaje a Fernando Quiñones en Cádiz organizado dentro de la Reunión Anual del Instituto Cervantes, centrado en el papel simbólico y público de la Constitución de 1812.

La Casa de Iberoamérica de Cádiz acogió este miércoles el acto de clausura del homenaje a Fernando Quiñones en Cádiz, organizado con motivo de la Reunión Anual del Instituto Cervantes. El encargado de cerrar el programa fue el catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Cádiz (UCA) Alberto Ramos Santana, con la conferencia titulada ‘La Constitución de Cádiz como emblema de libertad’.
El acto formó parte de la agenda cultural paralela a la reunión que durante tres jornadas ha congregado en la provincia al equipo directivo y a responsables de centros del Instituto Cervantes. El encuentro se ha desarrollado principalmente en Jerez y ha reunido a cerca de un centenar de representantes de la institución.
En su intervención, Ramos Santana abordó cómo los símbolos, las representaciones y los actos públicos desempeñaron un papel clave en la difusión de los principios emanados de las Cortes de Cádiz. Según explicó, en un contexto de elevados índices de analfabetismo y limitada cultura política, los diputados recurrieron a elementos visuales y ceremoniales para hacer comprensible el nuevo marco constitucional.
La conferencia se centró en el proceso por el que la Constitución de 1812 trascendió el ámbito jurídico para convertirse en un símbolo reconocible por la ciudadanía. Alegorías, arquitecturas efímeras, emblemas y ceremonias públicas contribuyeron a trasladar a la población el significado de los cambios políticos que se estaban produciendo.
Entre los ejemplos analizados, el historiador se refirió a la preparación de los espacios que albergaron las sesiones de las Cortes, como el Teatro de la Villa, en la entonces Isla de León, y el Oratorio de San Felipe Neri, en Cádiz. Ambos fueron decorados con arquitecturas efímeras dirigidas por Antonio Prat, concebidas para reforzar la carga simbólica del proceso constituyente.
Ramos Santana también aludió a la representación de la Constitución como un decálogo, evocando las tablas de Moisés, y al uso del sol como imagen de la luz constitucional frente al absolutismo. Las columnas de Hércules fueron otro de los símbolos empleados para identificar a Cádiz como lugar de nacimiento del texto constitucional.
El catedrático puso el foco en la dimensión pública que adquirieron las plazas durante este periodo. Estos espacios se convirtieron en escenarios para la lectura pública de la Constitución y para las ceremonias de juramento. Muchas localidades pasaron a denominar sus principales espacios urbanos como Plaza de la Constitución, integrando así el nuevo orden político en la vida cotidiana.
En la misma línea, mencionó la acuñación de monedas y otros elementos conmemorativos que ayudaron a difundir los valores constitucionales entre la población. A su juicio, el juramento de la Constitución tuvo un significado especialmente relevante al representar el tránsito de una sociedad de súbditos a otra de ciudadanos que asumían la soberanía nacional mediante un compromiso público.
La intervención de Ramos Santana puso el broche final al homenaje a Fernando Quiñones en Cádiz, celebrado dentro de la programación cultural de la Reunión Anual del Instituto Cervantes. El encuentro coincide este año con el centenario del nacimiento de José Manuel Caballero Bonald y fue inaugurado por la Reina Letizia.
La celebración de esta reunión en la provincia ha situado durante varios días a Cádiz y Jerez como sedes de los debates internos del Instituto Cervantes, centrados en la promoción internacional del español y la actividad de su red de centros en el exterior. En ese contexto, el homenaje al escritor chiclanero Fernando Quiñones ha servido para vincular la agenda institucional con la tradición literaria y constitucional de la provincia.



