Andalucía activa un plan de registro y seguimiento para personas electrodependientes
La Junta de Andalucía pone en marcha un plan específico para garantizar la atención y seguridad de cerca de 70.000 personas cuya supervivencia depende del suministro eléctrico

La Junta de Andalucía ha activado un plan autonómico de registro y seguimiento de personas electrodependientes con el objetivo de garantizar su seguridad y la continuidad asistencial ante posibles interrupciones del suministro eléctrico. La medida está dirigida a cerca de 70.000 andaluces que dependen de equipos médicos eléctricos para mantener funciones vitales en el ámbito domiciliario.
El plan, impulsado desde la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias, establece un marco de actuación común para todo el sistema sanitario público andaluz. Su finalidad es anticipar y coordinar la respuesta sanitaria ante incidencias eléctricas que puedan comprometer la salud de pacientes que utilizan dispositivos como ventiladores mecánicos, concentradores de oxígeno o sistemas de diálisis en el hogar.
La iniciativa se articula a través del Servicio Andaluz de Salud, que contará con un registro único y permanentemente actualizado de personas electrodependientes en cada área sanitaria. Este registro recogerá información relevante sobre la situación clínica de los pacientes, el tipo de tratamiento que reciben y su red de apoyo familiar o social, permitiendo una respuesta rápida y organizada ante cualquier incidencia.
El listado de pacientes se revisará de forma periódica, con una actualización trimestral, y será una herramienta clave para activar los protocolos de actuación en caso de cortes eléctricos prolongados. Cada área de gestión sanitaria, distrito y hospital dispondrá además de un Plan Normalizado de Trabajo y de una persona responsable del procedimiento para garantizar la aplicación homogénea de las medidas en todo el territorio.
El plan refuerza también el seguimiento proactivo desde Atención Primaria, especialmente a través de las enfermeras gestoras de casos, con una atención prioritaria a las personas que viven solas o carecen de una red de apoyo suficiente. Esta labor permitirá detectar situaciones de especial vulnerabilidad y anticipar soluciones antes de que se produzca una situación de riesgo.
Asimismo, se contempla una mayor coordinación con las empresas proveedoras de servicios y equipamiento, así como la creación de comités de crisis interdisciplinarios en cada área sanitaria. Estos comités serán los encargados de activar el plan cuando sea necesario, coordinar posibles traslados urgentes, supervisar la actuación de los distintos equipos profesionales y mantener una comunicación fluida con los servicios centrales del sistema sanitario.
El plan incluye también la obligación de que los centros sanitarios cuenten con sistemas de respaldo energético en correcto estado de mantenimiento, además de espacios asistenciales preparados para acoger temporalmente a personas electrodependientes si fuera necesario. Como parte de la preparación, cada área sanitaria deberá realizar al menos un simulacro anual para evaluar la capacidad de respuesta ante una interrupción eléctrica prolongada.
El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, ha señalado que esta iniciativa supone un avance en la protección de miles de personas cuya vida depende de un suministro eléctrico continuo. Según ha indicado, el objetivo es anticiparse a situaciones de riesgo y reforzar la capacidad del sistema sanitario para ofrecer una atención segura y de calidad en cualquier circunstancia.
Desde la Junta de Andalucía se subraya que la puesta en marcha de este plan responde a la necesidad de consolidar un modelo de prevención y coordinación eficaz, tras episodios recientes de interrupciones eléctricas que evidenciaron la vulnerabilidad de este colectivo. La administración autonómica considera que este dispositivo sitúa a Andalucía en una posición de referencia en la protección de personas electrodependientes.
La activación del plan se apoya en el trabajo conjunto de profesionales sanitarios, equipos de urgencias, personal de electromedicina y servicios de mantenimiento, con el objetivo de garantizar una respuesta rápida y coordinada ante cualquier incidencia que afecte al suministro eléctrico y, por tanto, a la salud de estos pacientes.






