‘Con la primera risa’ se estrena en el Falla con una propuesta voluntariosa pero muy lejos del nivel medio
La comparsa Con la primera risa en el COAC 2026 debutó en el Gran Teatro Falla con un tipo de hadas gaditanas y un concepto sentimental que no logró cuajar en música, ejecución ni humor, dejando un pase propio de preliminar dura
La comparsa gaditana ‘Con la primera risa’ se estrenó este lunes en el Gran Teatro Falla dentro de la fase de preliminares del COAC 2026. Agrupación de nueva creación, llegada con quince componentes y repertorio firmado de manera colectiva, planteó un tipo fantasioso —hadas gaditanas que aparecen “con la primera risa” cuando nace un niño— difícil de sostener narrativamente. La idea, naïf y cargada de simbolismo local, buscó unir nacimiento, Cádiz y carnaval, pero quedó atrapada en una presentación larga y en una explicación del tipo poco eficaz.
La escena se abrió con alas de fantasía, tridente y un forillo que representaba la ciudad desde la playa. La presentación quiso construir el relato del nacimiento del gaditano “entre el Poniente y el Levante”, con estas hadas sobrevolando la ciudad. La construcción escénica, sin embargo, fue tímida y generó dudas desde el inicio: el tipo no terminó de explicarse en escena y el ritmo lento impidió levantar vuelo en el arranque.
En el apartado musical, los problemas emergieron pronto. La afinación fue débil desde el punteado inicial y la percusión circuló por un carril distinto al del conjunto. Faltaron horas de ensayo, cohesión en las voces y dirección musical. Las propias intérpretes evidenciaron inseguridad en las entradas y en la sujeción del pasodoble, lo que reforzó una sensación general de fragilidad técnica.
El primer pasodoble fue una historia sentimental dedicada al hermano, planteada como relato vital y rematada con un “el mayor regalo”. La letra buscó emoción, pero el exceso de verso y la falta de literatura impidieron que trascendiera más allá de la intención. El segundo pasodoble fue aún más intimista: agradecimiento a Tamara Beardo por ayudar en el proceso creativo y de ensayo. Escritura de autoconsumo, difícil de defender competitivamente en preliminares. Ambos pasodobles compartieron el mismo problema estructural: excesiva longitud, ritmo plano y finales difusos con falsos remates.
Los cuplés fueron el punto más débil del pase. El primero lanzó una puyita a Carapapa por “dejar plantado” a su grupo años atrás, ejemplo de maldad sin gracia ni propósito escénico. El segundo trató sobre críticas en redes sociales y terminó con un remate bronco que reforzó la incomodidad del conjunto. No hubo construcción ni humor: el público no llegó a entrar en el juego y el estribillo no ofreció alivio.
El popurrí no pudo enderezar el pase. La idea del tipo no encontró desarrollo dramático ni humorístico, y la sucesión de cuartetas derivó en un paisaje indefinido entre elogio a Cádiz, metacarnaval y fantasía sentimental. No hubo clímax ni identidad reconocible. El cierre fue acorde al comentario escuchado en la retransmisión: “no es capaz de sacarte la primera risa”, síntesis del desajuste entre intención y resultado.
Desde el plano interpretativo, el grupo mostró voluntad y emoción en el estreno —varias componentes llegaron visiblemente nerviosas al saludo final—, pero el COAC, incluso en preliminares, exige un nivel técnico mínimo para que la propuesta no se derrumbe. La comparsa llegó lejos del estándar medio de la modalidad, especialmente tras varios años con preliminares de nivel alto en voces, letra y concepto.
La recepción fue fría y respetuosa. No hubo rechazo explícito ni protestas, pero tampoco lectura festiva ni complicidad. Estreno difícil en un teatro que suele ser implacable con las agrupaciones noveles cuando llegan sin armazón técnico ni dramatúrgico. El pase dejó la sensación de comparsa aún en taller, con mucho camino por recorrer si desea consolidarse en concurso.
La comparsa Con la primera risa en el COAC 2026 sirve también para recordar la dureza de la modalidad: las ganas no bastan sin concepto, ensayo y oficio. Si la agrupación quiere continuar en el Falla, el itinerario pasa por replantear dirección musical, ritmo del repertorio y dramaturgia del tipo. En preliminares, la buena voluntad nunca es suficiente.






















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