El coro El Reino de los Cielos firma un pase discreto en semifinales del COAC 2026
El coro de San Fernando alcanza las semifinales del COAC 2026 con una propuesta visual potente y un repertorio correcto, aunque acusa desgaste y pierde fuerza en letras y cuplés
El coro El Reino de los Cielos, procedente de San Fernando, defendió su pase de semifinales del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla con una actuación que confirma el crecimiento del grupo, aunque deja la sensación de haber llegado a esta fase con parte del repertorio ya exprimido. La agrupación, con letra de Victoriano Cano Pérez y Francisco Javier Sevilla Pecci y música de Luis Alfonso Betanzos Bernal, logró un nuevo hito al alcanzar las semifinales tras haberse quedado en preliminares en sus dos últimas participaciones.
La propuesta escénica se sostiene sobre un tipo muy reconocible: águilas que vuelan simbólicamente desde La Isla hasta Cádiz. El concepto, de carácter épico y visual, se entiende desde el primer momento y funciona como hilo conductor del repertorio. El coro apuesta por una estética cuidada y un mensaje de elevación, libertad y resistencia, apoyándose más en la fuerza musical que en la profundidad literaria.
La presentación es uno de los puntos más sólidos del pase. Contundente y bien armada, explica con claridad la idea del tipo y genera un impacto visual inmediato. La puesta en escena y la música predisponen al público de forma favorable, consolidando uno de los mejores arranques del coro en todo el Concurso y reforzando su identidad sobre las tablas del Falla.
En los tangos aparecen las primeras grietas del repertorio. El primero aborda la dificultad de acceso a la vivienda para los jóvenes, con un tono de denuncia directa que sacrifica parte de la poesía en favor del mensaje. La letra señala a los grandes partidos políticos como responsables de una situación que mantiene a toda una generación “encerrada entre los barrotes de un alquiler”. La intención es clara y pertinente, aunque el desarrollo resulta correcto sin alcanzar especial brillo.
El segundo tango opta por un registro más sentimental, centrado en el amor y el vínculo emocional con los perros. La copla recorre los recuerdos compartidos con una mascota y defiende su valor como parte de la familia, rematando con la idea de que “nadie diga que solo es un perro”. A pesar de la carga emocional del tema, la letra se queda tibia en un momento clave de la competición, sin el impacto necesario para elevar el pase.
La tanda de cuplés es uno de los tramos más flojos de la actuación. Los chistes dedicados a Stephen Hawking, al ruido en el estadio Santiago Bernabéu o a la comparación con el Nuevo Mirandilla apenas conectan con el público y pasan sin dejar huella. El estribillo cumple su función como elemento de enlace, pero tampoco aporta un sello reconocible que refuerce el conjunto.
El popurrí mantiene el vuelo del coro sin terminar de despegar. Musicalmente está bien armado y desarrolla con claridad la idea del tipo, reforzando la sensación de épica coral. Sin embargo, el bloque resulta más efectivo en lo sonoro que en lo literario, dejando una impresión de corrección sin momentos especialmente destacados.
En el apartado interpretativo, el coro muestra irregularidad por momentos. Se aprecian imprecisiones puntuales, especialmente en los arranques de los tangos, y un mensaje menos nítido de lo habitual. Aun así, la conjunción mejora en las piezas largas y se percibe el trabajo y la evolución de un grupo joven que sigue ganando experiencia en el Concurso.
El estilo de El Reino de los Cielos responde a un coro en crecimiento, con una apuesta clara por el impacto visual y conceptual. La música sostiene buena parte del repertorio, mientras que las letras no siempre alcanzan la profundidad que la propuesta sugiere. La búsqueda de épica pesa más que el desarrollo crítico o narrativo.
La valoración global del pase es discreta. El coro no desluce en semifinales, pero tampoco logra impactar en una fase donde el nivel de exigencia es máximo. El repertorio acusa desgaste y los cuplés quedan claramente por debajo del resto del conjunto. Con todo, el salto a semifinales supone un paso adelante importante para El Reino de los Cielos, que suma experiencia y consolida una base sobre la que seguir creciendo. Un vuelo corto en esta noche de Concurso, pero con horizonte abierto para el futuro del coro isleño en el COAC.



























