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Carnaval

Este cuarteto tiene madera presenta en el COAC 2026 una defensa clara de la cantera y del carnaval vivido desde dentro

El grupo gaditano firma una actuación extensa, gamberra y comprometida, cargada de guiños al propio concurso y a la realidad social de la ciudad

El cuarteto Este cuarteto tiene madera, procedente de Cádiz y con autoría de Francisco Manuel Amador López de Silva, se estrenó en el COAC 2026 con una propuesta que reivindica sin complejos la cantera, el aprendizaje sobre las tablas y el carnaval entendido como experiencia vital antes que como competición. Con música de Jesús David Alfaro Herrera y dirección de Paco Blanca Franco, el grupo firmó una actuación larga y muy dialogada, fiel al formato clásico del cuarteto, apoyada en el humor directo y en la complicidad con el público.

La parodia arrancó incluso antes de pisar el escenario, simulando un pasacalles previo al Falla y jugando con los nervios, las prisas y las situaciones más escatológicas propias de los momentos previos a cantar en el teatro. Desde ahí, el cuarteto fue construyendo un relato meta-carnavalero, con continuas referencias al propio concurso, a autores consagrados, a polémicas recientes y a agrupaciones de la edición, siempre desde un tono desenfadado y sin perder el ritmo del gag.

Buena parte del texto se centró en la visión crítica del Carnaval de Cádiz, abordando asuntos como la masificación del sábado de carnaval, el comportamiento de quienes visitan la ciudad sin interés real por la copla o la pérdida de identidad frente al turismo. Estas reflexiones convivieron con bromas visuales, chistes rápidos y un uso constante del absurdo, marca habitual del cuarteto juvenil.

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La actuación también dejó espacio para la parodia musical, con cuplés y temas cantados que ironizaron sobre supersticiones, redes sociales, bailes virales y falsas creencias populares. En uno de los bloques más reconocibles, el grupo se detuvo en una crítica directa al sistema educativo, denunciando la falta de formación práctica para la vida adulta y la obligación de muchos jóvenes de abandonar Cádiz para buscar un futuro laboral fuera.

En el tramo final, el cuarteto rebajó el tono humorístico para lanzar un mensaje claro en defensa de los valores de la cantera. Rechazaron la rivalidad mal entendida, las envidias y las críticas destructivas, reivindicando el compañerismo, el respeto entre agrupaciones y la importancia de disfrutar del carnaval más allá de premios y clasificaciones. El cierre, emotivo y sincero, dejó claro que el objetivo del grupo no es ganar, sino vivir el Falla y el carnaval como una experiencia formativa y personal.

Este cuarteto tiene madera ofreció así una actuación irregular por momentos pero honesta en su planteamiento, con ideas claras y un discurso coherente en torno a la esencia del carnaval juvenil. Una propuesta que apuesta por el aprendizaje, la convivencia y la pasión por la fiesta como base para seguir creciendo sobre las tablas del Gran Teatro Falla.




















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