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Vie. Jul 12th, 2024

Igualdad no es arbitrariedad

Juan Antonio QuiñonesEs posible que Ana Camelo se convierta en la segunda persona del Equipo de Gobierno que no termine el mandato, en este caso sin ninguna denuncia que la obligue a dimitir. Las declaraciones de su compañero David Navarro afirmando que el empeño de la edil de exigir que sea una mujer la que ocupe la gerencia de la Fundación Municipal de la Mujer es de su «exclusiva competencia» es una muestra de la falta de apoyos con la que cuenta Camelo entre sus propios compañeros. José María González necesita apoyarse en un equipo competente de cara a afrontar los dos años que le quedan hasta las próximas elecciones y es posible que en este tiempo se produzcan algunas bajas.

La decisión de Camelo de designar a una mujer para ese puesto, además de entrar en confrontación con la legislación, dice muy poco del conocimiento de la concejala de las competencias que se requieren para ocupar esa responsabilidad.

Ser mujer no presupone por sí mismo ningún conocimiento en materia de igualdad. Sería lo mismo que exigir al director o directora de los Servicios Sociales ser usuario de estos servicios o que para ocupar un puesto de matrona se tuviera en cuenta el número de hijos de una aspirante.

Tampoco dice mucho en su favor el utilizar como argumento la discriminación de las mujeres a la hora de ocupar cargos de responsabilidad. Precisamente porque esta discriminación nos convierte e una sociedad injusta no parece adecuado la creación de puestos de dirección específicos para mujeres que actúen más como guetos que como oportunidades de desarrollo laboral. Después de tantos años de lucha por reivindicar el protagonismo de las mujeres en la sociedad no es de recibo pasar de ‘sus labores’ a ‘sus cargos’.

Si tanto le preocupa que las mujeres tengan más complicado que los hombres el acceso a los puestos directivos podría haber hecho algo para remediarlo en los casi dos años que lleva ocupándose de estos asuntos en el Ayuntamiento. Una posibilidad sería que desde el área que gestiona desarrolle un coeficiente que se elabore en función del desequilibrio entre géneros en la plantilla municipal y que se emplee en los procesos de selección de personal del Ayuntamiento, tanto en los externos como en los de promoción interna. Un coeficiente que será mayor cuanto más lejos de la igualdad se encuentre un departamento municipal o un nivel de responsabilidad beneficiando al sexo discriminado. Así dispondrá de una herramienta que le permita de una manera justa favorecer al sexo discriminado. Actualizando este coeficiente y dándole publicidad nadie la podrá acusar de arbitrariedad. La nueva política no se mide únicamente por el número de caras nuevas, sino por la calidad de las nuevas ideas.

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