Kichifanatismo

fotoYa nadie tiene duda de que la política se ha transformado en un gran plató de televisión. Y como ‘show’ el espectáculo se encuentra en las ruedas de prensas, escenificaciones, simbología y hasta en los debates políticos. El postureo es de tal magnitud que de nada importa lo que propongas si no viene de la mano de su “líder”. De ese dogmatismo intransigente nace el Kichifanatismo, una postura que no cuestiona ni razona absolutamente nada que venga del líder, simplemente defienden su postura como hooligans políticos.

Este perfil de persona tóxica en los debates políticos tiene siempre un mismo credo. Su profundidad escasea, intenta minimizar cualquier debate a un debate estéril sin carga ideológica. Discriminan con desprecio y odio aquel que no defienda su postura. Su opinión es la “verdad absoluta” y los demás estamos equivocados. Da igual el debate. No importa si hablas de creación de empleo, de vivienda, de la pérdida de población o inclusive de los presupuestos municipales. Si no piensas como ellos, estas poniendo palos en las ruedas, no dejas trabajar al Equipo de Gobierno o simplemente eres “casta”.

Chesterton, explicaba que “el fanatismo es la incapacidad de una mente para imaginarse otra mente. El fanático está entre los más pobres de los hijos de los hombres. Tiene un solo universo”. O lo que es lo mismo, el fanatismo no concibe otra idea que la suya propia. Da igual que estemos hablando de futbol, de cantantes o de política, el fanatismo nace cuando muere tu capacidad de opinión crítica.

La crisis de valores que actualmente padecemos nos hace vulnerables ante éste intento de manipulación constante. El kichifanatismo intenta cegarte, aniquilar tu objetividad, guiarte hasta el sendero del pensamiento único. No caigas en esa trampa. La democracia solo se entiende desde la pluralidad ideológica, si predominara un solo pensamiento no existiría democracia sino un sistema autoritario. Luche contra el fanatismo. Sea libre. Busque su ideología y sobre todo: lea, contraste y forme su opinión, no caigas en las redes del fanatismo político.

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