El coro de García Argüez lidera una noche muy competitiva en el Falla, con pases sólidos de Los Desconfiaos y OBDC Me quedo contigo y actuaciones solventes en el resto de la sesión

La sesión de semifinales del COAC 2026 vivida en el Gran Teatro Falla dejó un nivel notable y una sensación clara de criba competitiva, con agrupaciones que salieron a escena conscientes de que el Concurso ya no permite medias tintas. En una noche larga y exigente, el coro La Carnicería se erigió como el gran referente de la función, firmando uno de los pases más contundentes de toda la fase, mientras otras agrupaciones confirmaron su fiabilidad o defendieron con dignidad propuestas de distinto calado artístico.
El arranque de la sesión estuvo marcado por La Carnicería, que no solo destacó dentro de la noche, sino que elevó el listón general del Concurso. La propuesta de Miguel Ángel García Argüez convirtió el Falla en un espacio de memoria, crítica y resistencia, apoyada en un tipo de enorme potencia simbólica y un repertorio ideológicamente muy trabajado. Sus dos tangos, especialmente el segundo dedicado a la memoria de los represaliados del franquismo en Cádiz, se situaron entre los momentos más impactantes de las semifinales. La solidez interpretativa, la coherencia discursiva y un popurrí de alta densidad conceptual colocaron al coro como uno de los grandes candidatos de la modalidad y de la edición.
En chirigotas, Los Desconfiaos confirmaron su fiabilidad competitiva con un pase muy seguro. La propuesta de la familia Villegas no buscó el riesgo extremo, pero sí una eficacia constante basada en el oficio, la claridad del tipo y una conexión permanente con el público. Los pasodobles funcionaron a buen nivel, combinando compromiso social y guiños concurseros, mientras que los cuplés mantuvieron una regularidad que sostuvo el ritmo de la actuación. Sin alardes, pero sin fisuras, la chirigota se consolidó como una de las más fiables de la fase.
En comparsas, OBDC Me quedo contigo defendió con verdad y emoción un repertorio profundamente gaditano. La propuesta marinera de Germán García Rendón apostó por el arraigo, la identidad y una crítica serena, alejada del efectismo. El segundo pasodoble, dedicado al Vaporcito de El Puerto como símbolo del abandono de la Bahía, fue uno de los momentos más sentidos de la sesión. Sin necesidad de grandes golpes, la comparsa firmó un pase sólido, coherente y con peso propio dentro del Concurso.
El coro Las Mil Maravillas afrontó la noche con la presión añadida de defender el primer premio del pasado año. La agrupación de los Estudiantes volvió a exhibir un nivel musical e interpretativo muy alto, con una orquesta y un empaste vocal sobresalientes. Sin embargo, el desarrollo del tipo inspirado en Las mil y una noches no terminó de despegar en lo conceptual. El repertorio se sostuvo más por la forma que por el fondo, dejando una actuación correcta y solvente, pero sin la autoridad necesaria para dominar la sesión.
La chirigota Los amísh del mono volvió a dividir opiniones con una propuesta valiente y muy personal. Alejandro Pérez Sánchez continuó su relato serializado con una llegada a Cádiz cargada de crítica social, escatología y reflexión final. El pase destacó más por su narrativa y su capacidad de conexión con el público que por la regularidad de sus coplas, especialmente en unos cuplés muy discutibles. Aun así, la personalidad del grupo y su riesgo artístico volvieron a marcar diferencias dentro de la modalidad.
La comparsa El jovencito Frankenstein confirmó las buenas sensaciones de fases anteriores con un pase serio y bien defendido. La metáfora de los jóvenes construidos a partir de retales familiares y sociales se mantuvo coherente durante todo el repertorio, apoyada en dos pasodobles de contenido social bien planteados y una interpretación segura. Sin romper la sesión, la agrupación justificó con argumentos su presencia en semifinales y dejó una imagen de solvencia y proyección futura.
Cerró la sesión la chirigota Los que van a coger papas, que mejoró respecto a cuartos de final con un Yuyu más efectivo en el humor, aunque sin terminar de redondear una actuación definitiva. El tipo del cónclave papal volvió a ofrecer momentos reconocibles y buenos cuplés, pero el repertorio dejó la sensación de quedarse a medio camino en una fase donde otros conjuntos lograron mayor impacto global.
En conjunto, la sesión estuvo claramente marcada por el golpe de autoridad de La Carnicería y por la regularidad de agrupaciones como Los Desconfiaos y OBDC Me quedo contigo. Una noche de semifinales exigente, con distintos estilos y propuestas, que confirmó a varios nombres fuertes del COAC 2026 y dejó al jurado ante decisiones complejas de cara a la Gran Final.
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