La chirigota infantil ‘Los Mal-Éficos’ convierte a los elfos navideños en traviesos carnavaleros en el COAC 2026
La agrupación roteña llevó al Falla una propuesta con fantasía navideña, humor cotidiano, referencias al bullying y un cierre reivindicando la cantera del Carnaval.
La chirigota infantil ‘Los Mal-Éficos’, procedente de Rota (Cádiz), presentó en el COAC 2026 una propuesta que trasladó al escenario del Gran Teatro Falla el mundo de los elfos navideños que hacen travesuras mientras los niños duermen. La agrupación llegó con letra de Rosa Marcela Gallego Reyes y Pedro Pablo Santamaría Curtido, música de Manuela Izquierdo Lupiañez y Antonio Rodríguez Medina, dirección de Manuela Izquierdo Lupiañez y continuidad respecto a su participación de 2025 bajo el nombre ‘Las que en remojo se mueven’.
El telón se abrió con oscuridad parcial y una escena que alternaba misterio y fantasía. La presentación, narrada en primera persona desde la voz de un elfo, describió sus apariciones nocturnas: entrar en habitaciones, cambiar objetos de sitio y “comerse el jamón de la cocina”. El recurso humorístico se apoyó en el contraste entre travesura y ternura, un terreno que funciona bien en cantera, al permitir a los intérpretes jugar sin imitar códigos adultos.
Los niños representaron a los conocidos elfos navideños tipo “elf on the shelf”, pero adaptados al Carnaval de Cádiz, ampliando las travesuras al ámbito del Concurso: “hasta le cambiamos los puntos al jurado”, cantaron en un momento del repertorio, guiño ligero y sin intención crítica. La puesta en escena destacó por el colorido —verde, rojo, blanco, bastones de caramelo, accesorios blandos— y por pequeños detalles narrativos en el tipo, como mensajes bordados o chapas identificativas.
Desde el inicio, la chirigota incorporó un elemento central de la cantera: las chapas. La letra explicó que los niños las coleccionan durante el concurso y la calle, simbolizando la convivencia entre agrupaciones. El gesto se completó con un mensaje textil directo: “Stop Bullying” en los pantalones del tipo, visibilizando el rechazo a la violencia entre iguales sin dramatización excesiva, sino desde un enfoque pedagógico coherente con el público infantil.
En el primer pasodoble, los elfos explicaron cómo habían llegado al Carnaval: fueron introducidos por sus padres y decidieron quedarse tras escuchar las coplas por las calles. El texto relacionó la Navidad y el Falla para crear continuidad emocional, y sirvió como homenaje a las familias que sostienen la cantera.
El segundo pasodoble desarrolló la costumbre carnavalesca de intercambiar chapas, entendidas como signos de amistad, comunidad y pertenencia. La letra destacó la idea de concurso como espacio de encuentro y no de rivalidad, uno de los pilares educativos de la modalidad infantil. La interpretación fue clara y bien ordenada, con afinación estable en los finales colectivos.
En el tercer pasodoble, la chirigota visibilizó el caso de Gabriela, niña con una enfermedad genética ultrarrara —documentada en el propio repertorio— mediante una estrella con el mensaje “una entre un millón” en la manga del tipo. El texto no buscó dramatismo, sino reconocimiento y apoyo, y el público acompañó con respeto. La referencia incluyó contexto sobre la investigación que se desarrolla en la Universidad Pablo de Olavide, introduciendo así un contenido social y científico infrecuente en infantiles pero tratado desde la ternura y la información.
Tras los pasodobles, la tanda de cuplés trabajó con temas propios de la vida cotidiana infantil: un temblor que deja el batido sin grumos, la influencia de redes sociales, la madre que corrige de forma directa con un “vapuchazo” metafórico y el lenguaje doméstico cuando se trata de ordenar o recoger. La comicidad se apoyó en la literalidad y en la observación familiar. Los cuplés evitaron referencias adultas y mantuvieron la estructura clásica de situación + giro + remate.
El popurrí reforzó el universo travieso de los elfos. La letra narró cómo, durante la noche, ponen la casa “patas arriba” para descubrir el mundo a su manera. Aparecieron microescenas humorísticas relacionadas con Navidad y Carnaval, diferenciando ambos periodos y reivindicando la singularidad del segundo: “tierra en Carnaval, son muy distintas las de Navidad”. La interpretación fue suelta, con movimientos coreográficos sencillos y percusión ligera en algunos fragmentos.
La chirigota cerró reafirmando la cantera como espacio creativo para niños y niñas, con un mensaje explícito y amable que situó al repertorio dentro del proyecto formativo del Carnaval. El público acompañó la despedida sin tono competitivo y con ambiente familiar.
Con su pase en el COAC 2026, ‘Los Mal-Éficos’ aportaron fantasía, humor blanco, crítica social adaptada y referencias educativas, y consolidaron la presencia roteña en la modalidad infantil.



























