La chirigota ‘Los legales, nosotros sí no?’ parodia a Lamine Yamal y Nico Williams con sátira identitaria y crítica al racismo
El grupo de Sevilla apostó por el humor político y social a través de la caracterización de los extremos de la selección española para abordar racismo, inmigración y controversia mediática
La chirigota sevillana ‘Los legales, nosotros sí no?’, con letra de Carlos Acal y música de Adrián López Otero, presentó una propuesta apoyada en la parodia directa de dos figuras futbolísticas que han adquirido relevancia global: Lamine Yamal y Nico Williams. La agrupación articuló el tipo de vestuario en torno a la camiseta de la selección, el arco del terreno de juego y la estética deportiva, con referencias constantes al contexto del fútbol profesional y al ecosystema mediático que acompaña al deporte de élite.
La primera parte del repertorio reveló el eje principal sobre el que giraba la sátira: la distinta percepción social respecto a personas racializadas en función de su origen, su estatus económico y su nivel de éxito. La chirigota utilizó los personajes para contraponer el discurso político sobre inmigración con la normalización del ídolo deportivo, con mención expresa a la contradicción entre discursos antiinmigración y elogio a figuras futbolísticas nacidas de familias migrantes. El tratamiento del racismo, la nacionalidad y el debate identitario estuvo presente desde el inicio, con referencias a la selección española, a la convivencia, al mercado deportivo y al marco político.
El primer pasodoble mantuvo el enfoque sociopolítico, centrado en la España contemporánea y en la contradicción entre rechazo y admiración. La letra incluyó menciones a partidos políticos, discursos antiinmigración y la explotación mediática de los futbolistas racializados, con un remate que asociaba la aceptación del éxito deportivo con la negación de la preocupación por el racismo estructural. El público recibió el texto con atención, dentro de un clima humorístico que incorporó sarcasmo y caricatura.
El segundo pasodoble giró hacia la actualidad más reciente, con una letra centrada en la tragedia ferroviaria de Adamuz y las consecuencias sociales y políticas derivadas de la suspensión de una sesión del concurso. La chirigota combinó humor negro, reproche político y crítica a la utilización partidista del suceso, con referencias explícitas a partidos y líderes nacionales. El remate subrayó la distancia entre la discusión de culpabilidades y las familias afectadas, dentro de un enfoque de carácter satírico.
El repertorio humorístico se desarrolló mediante cuplés breves, de estructura mínima y remates rápidos. Las temáticas incluyeron referencias al Rey emérito, Bárbara Rey, Daniel Sancho, la cirugía estética y personajes televisivos, con un estribillo sostenido en el registro futbolístico. La construcción humorística se basó en acumulación de guiños, exageración de tópicos y ritmo corto antes de las entradas instrumentales.
El popurrí retomó la línea futbolística con escenas situadas en el vestuario, la celebración de títulos y la convivencia entre jugadores. Las cuartetas incluyeron pasajes en los que el personaje recordaba la historia migrante de su madre desde Angola, mezclando humor y relato personal en torno al salto de la valla, el viaje por mar y el nacimiento en ruta. La letra recurrió luego a estereotipos asociados a los futbolistas profesionales y al vestuario, con menciones a Iker Casillas, Sergio Ramos, el himno, la ducha y la vida en concentración. El cierre mantuvo el carácter paródico del personaje y concluyó con un remate musical dentro del registro deportivo.
En lo musical, la chirigota apostó por una cadencia rítmica rápida, con instrumentación convencional y un carácter marcadamente humorístico. El tipo fue reconocible, con caracterización diferenciada según el personaje y desplazamientos escénicos que simulaban la dinámica del campo. El vestuario incorporó escudos modificados, dorsales y banderas, manteniendo la estética deportiva durante todo el repertorio.
La respuesta del público fue participativa y acompañó determinadas partes del repertorio, especialmente en los pasajes que apelaban a la actualidad nacional o al humor televisivo. La propuesta sevillana se sostuvo en una lectura claramente sociopolítica y apostó por el humor como canal para tratar racismo, identidad y discurso público desde la caricatura de dos futbolistas convertidos en figuras nacionales.















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