La chirigota ‘Los Robin’ defiende en cuartos del COAC 2026 el gaditanismo del barrio de Santa María
La propuesta de Rober Gómez regresa al Falla con una idea reconocible y un repertorio muy localista, más sólido en el humor del popurrí que en unas coplas marcadas por la dureza del discurso político
La chirigota ‘Los Robin’, del barrio de Santa María, volvió al Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas 2026 con un pase de cuartos en el Gran Teatro Falla que confirmó las sensaciones ya apuntadas en preliminares. La agrupación, con letra de Roberto Fabio Gómez Durán y música de Daniel Albaiceta Viñas, el propio Rober Gómez y José Juan Pastrana Fernández, apuesta por un tipo muy reconocible: unos Robin Hood gaditanos que roban para “recuperar” lo que, a su juicio, le han quitado a Cádiz y a su gente.
La idea sitúa a los personajes como ladrones justicieros del barrio, vestidos de verde y cargados de verdín, que actúan desde el localismo más explícito. Desde el arranque, la presentación deja claras las intenciones del grupo, con un tono reivindicativo y una defensa del barrio de Santa María como símbolo de identidad. El tipo funciona por cercanía y por coherencia, permitiendo introducir referencias constantes a la ciudad, a sus vecinos y a conflictos reconocibles para el público del Falla.
En los pasodobles, la chirigota opta por un discurso directo y muy político, con letras más cercanas a la prosa que al lirismo. El primero se centra en una crítica dura al Partido Socialista, utilizando la figura de un vecino que “se cree socialista” para trazar un retrato del felipismo y de una izquierda que, según la copla, ha perdido el contacto con la clase trabajadora. El remate, claro y sin matices, busca dejar una posición ideológica contundente, aunque sacrifica sutileza y vuelo carnavalesco en favor del mensaje.
El segundo pasodoble cambia el foco hacia la extrema derecha y los llamados “españoles puros”, con una denuncia frontal de actitudes racistas y ultras, apoyada en referencias a sucesos recientes como los de Torre Pacheco. La letra no esquiva la confrontación y utiliza términos muy duros, lo que refuerza el posicionamiento político de la chirigota, pero también la aleja del terreno más humorístico propio de la modalidad. El mensaje llega, aunque el tono resulta más combativo que chirigotero.
La tanda de cuplés muestra una clara desigualdad. El primero juega a “robar” un cuplé histórico de ‘Ricas y maduras’ para hablar del obispo, pero el remate no termina de funcionar ni de encontrar el golpe necesario. El segundo, en cambio, adopta el formato de cupletina y se muestra mucho más eficaz, aprovechando el tipo para bromear sobre penalizaciones, el consumo de drogas en Carnaval y ciertas contradicciones del propio concurso. Aquí sí aparece el pulso humorístico que el público espera del grupo, con mejor ritmo y mayor complicidad.
El popurrí vuelve a ser el punto más fuerte del repertorio, como ya ocurriera en el estreno. En él se encadenan pamplinas bien reconocibles, robos de ideas integrados con inteligencia y una sucesión de escenas muy gaditanas que sostienen la propuesta. Destaca especialmente la cuarteta dedicada a La Perla y su campanilla, uno de los momentos más celebrados del pase, así como el cierre, que reafirma el apego al barrio de Santa María y la resistencia frente a los cambios que amenazan su identidad.
En el apartado interpretativo, el grupo se muestra cómodo con el tipo y con el lenguaje que maneja. El ritmo está bien llevado y el localismo se defiende con naturalidad, aunque se detectan algunos errores puntuales de interpretación que restan redondez al conjunto. La chirigota brilla más cuando se mueve en el terreno del cachondeo y la pamplina que cuando alarga las coplas de contenido político, donde el peso del discurso acaba imponiéndose al humor.
‘Los Robin’ firman en cuartos una actuación reconocible y con personalidad, sostenida por un popurrí eficaz y una identidad de barrio muy marcada. Sin embargo, la dureza formal de los pasodobles y la irregularidad en los cuplés impiden que el repertorio termine de despegar. Una chirigota que mantiene el nivel y deja buen sabor de boca, pero que necesita afinar el equilibrio entre mensaje y risa para destacar en una modalidad especialmente competitiva del COAC 2026.



























Contenido recomendado


