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La comparsa Los Locos hace del levante una bandera en semifinales del COAC 2026

La comparsa gaditana de Sergio Guillén y Antonio Jesús Pérez defiende en semifinales del COAC 2026 un repertorio intenso y reconocible, donde la locura y el viento de levante vertebran un discurso muy ligado a Cádiz

La comparsa Los Locos afrontó su pase de semifinales del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla consolidando una propuesta con sello propio y una identidad muy definida. El grupo gaditano, heredero directo de Los del otro lado, volvió a situarse en su hábitat natural, la última semana del Concurso, con un repertorio que gira en torno a la alegoría del viento de levante como motor de carácter, obsesión y forma de entender el Carnaval y la ciudad.

El tipo, planteado desde una locura simbólica y sensorial, se apoya en una escenografía que recrea una azotea gaditana, espacio cotidiano convertido en mirador emocional. Desde ahí, la comparsa construye un discurso más atmosférico que narrativo, donde Cádiz aparece como eje constante, tanto en lo íntimo como en lo colectivo. La idea no busca una historia lineal, sino provocar sensaciones y reconocimientos a través del cante.

La presentación volvió a ser uno de los grandes avales del grupo. Potente, muy carnavalera y con un ritmo reconocible desde los primeros compases, marca con claridad el tono del repertorio. Musicalmente sólida y bien interpretada, consigue un impacto inicial notable y demuestra la capacidad del grupo para adueñarse del escenario a medida que avanza el Concurso, transmitiendo la sensación de estar en casa en el Falla.

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El primer pasodoble apuesta por el piropo a Cádiz desde una mirada crítica. La letra reivindica la poesía dedicada a la ciudad frente a un Concurso que, según denuncia implícita, ha ido condicionando a los autores a abandonar ese tipo de coplas. El recuerdo a Paco Alba y el aniversario de su fallecimiento sirven como hilo conductor de una reflexión sobre la pérdida de ese cante más lírico y directo a la tierra. Es una copla bien construida, emotiva y con un poso reconocible para el aficionado clásico.

El segundo pasodoble se convierte en uno de los momentos más destacados del pase. Con una letra escrita con inmediatez y corazón, la comparsa muestra su solidaridad con los pueblos de la Sierra de Cádiz y la Campiña de Jerez afectados por las recientes lluvias. La metáfora del viento como fuerza capaz de aliviar el dolor y devolver lo perdido conecta con el tipo y refuerza el mensaje humano del Carnaval. El público respondió poniéndose en pie, respaldando una copla que destaca tanto por su contenido como por la emoción con la que fue defendida.

En los cuplés, Los Locos recurren a la autocarga y al comentario de actualidad carnavalesca. La coincidencia estética entre tipos de comparsas y algunas situaciones cotidianas sirven de base para una tanda correcta, con guiños internos y contexto local. Sin buscar grandes carcajadas, cumplen su función dentro del repertorio sin desentonar, aunque sin convertirse en el tramo más memorable de la actuación.

El estribillo se integra con naturalidad en el conjunto, apoyado en el ritmo y el mensaje, sin pretensiones de protagonismo. Funciona como elemento de enlace y refuerza la coherencia del repertorio sin destacar de forma independiente.

El popurrí es, junto a la presentación, uno de los pilares de la comparsa. De desarrollo largo y progresivo, despliega con claridad la idea central de la locura asociada al viento, al inconformismo y a la manera de vivir el Carnaval. A lo largo de sus cuartetas aparecen temas como la especulación con la vivienda, la pérdida de identidad de la ciudad, la emigración forzada y la resistencia emocional de Cádiz frente a los abusos. El tramo final, más íntimo y reflexivo, refuerza el mensaje de libertad y sentimiento, cerrando el repertorio con solvencia.

En el apartado interpretativo, el grupo mantiene un alto nivel de empaste y seguridad vocal. Destacan voces como la de Pedro Páez, cuyo quejío aporta un matiz flamenco muy reconocible. La comparsa se muestra sólida, sin fisuras graves, y con una interpretación constante que sostiene el peso del repertorio.

La valoración global del pase es la de una semifinal coherente y de buena factura. Los Locos ofrecen una comparsa reconocible, con una atmósfera muy conseguida y un estilo claramente identificado con el tándem autoral. Aunque no introduce grandes sorpresas formales ni rompe esquemas, sí reafirma una propuesta madura y bien armada, que encuentra en la música y en la emoción su principal fortaleza dentro del COAC 2026.






















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