La comparsa ‘Mindundi’ reafirma el sello isleño con un pase intenso y bien cantado en el Falla
El grupo de Isla Cristina apuesta por una idea alegórica y narrativa apoyada en una ejecución vocal potente y una musicalidad reconocible
La comparsa Mindundi, procedente de Isla Cristina (Huelva), regresó al Gran Teatro Falla con un repertorio que mantiene la línea ascendente del grupo tras su paso del pasado año con Los inadaptados. Con letra de José Félix López y Eugenio David Sosa, música y dirección de Francisco Manuel Millán y un dispositivo escénico funcional, la propuesta se articula alrededor de un concepto claro: el que no cuenta, el que pasa desapercibido, el que no gana nada y pierde casi siempre. Ese “mindundi” se convierte en figura colectiva y en metáfora del ciudadano corriente.
La presentación define desde el inicio el enfoque, apoyándose en una retahíla de autodefiniciones —“soy la mancha en la historia”, “soy la huella en el desierto”— que configuran la identidad del personaje. La interpretación arranca con fuerza y volumen, lo que sorprende en un grupo relativamente joven dentro del Concurso. El aficionado detecta enseguida la seriedad del planteamiento: afinación solvente, empaste compacto y un fraseo que favorece la claridad del texto. El tipo, confeccionado en saco roto, funciona como prolongación visual del concepto.
El primer pasodoble se convierte en homenaje, recordando a un compositor fundamental para la comparsa portuense y para la escena de autor andaluza. La letra conecta a través de una cartografía sentimental —“de la Higuerita al Puerto”, “de costa a costa”— que reconstruye el vínculo artístico con José Luis Arniz, fallecido hace una década. El texto evita el exceso ritual y apuesta por el recuerdo sincero, lo que contribuye a que el público lo reciba desde el respeto. La música, de corte clásico, sostiene la copla con cadencia reconocible y final bien resuelto.
El segundo pasodoble vira hacia la crítica sanitaria. Lo hace desde la denuncia de los recortes, la burocratización del sistema y la sensación de desamparo del paciente medio, figurado también como mindundi. El recurso visual de la rosa en el pecho, asociada al cáncer de mama, subraya la intención emocional de la letra. La crítica no es agresiva pero sí evidente: “mientras nos desangramos, usted se lava las manos y abre puertas giratorias”. La copla aterriza en el patio con nitidez al tratar un asunto reconocible y próximo para el espectador.
La tanda de cuplés baja un escalón en tono pero no rompe el discurso general. El primero escenifica una pelea doméstica en un bar, jugando con la exageración física y el costumbrismo. El segundo, de humor animalista, desarrolla una historia sobre perros y redes sociales, con un remate más amable que corrosivo. El estribillo, melódico y pegadizo, apela a la nocturnidad y al recuerdo, funcionando como descanso emocional respecto al peso del repertorio anterior.
El popurrí sostiene la propuesta a través de una narrativa que insiste en el lugar social del mindundi: el que carga, ayuda, pierde, observa y calla. La comparsa maneja bien el crescendo musical, lo que permite que el pase termine en un plano más luminoso respecto al inicio. La última cuarteta, centrada en la idea de cantar y resistir desde la periferia, resume la tesis: el mindundi existe, suma y sostiene la estructura, aunque nadie le nombre. Es un relato que el grupo defiende con convicción y que encuentra sentido dentro del marco conceptual planteado.
La actuación confirma el crecimiento de la comparsa isleña en el Falla. Hay mejora en afinación, proyección y equilibrio musical. Se percibe también un salto de ambición literaria y una mayor solvencia narrativa. La identidad está definida y la idea está cerrada. El margen de mejora aparece en el cierre competitivo: el pase convence más desde la coherencia que desde el golpe. Para un Concurso que premia el impacto, puede faltar esa última estocada que sitúe al grupo en posiciones más avanzadas de la modalidad.
Con todo, la sensación es de consolidación. Mindundi no viene al Falla de visita, sino para quedarse en el mapa del Concurso. La comparsa ha dejado claro que tiene discurso, sonido y oficio para pelear su sitio.

























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