La Estrategia Andaluza de Economía Circular incluirá medidas contra el desperdicio alimentario
La futura Estrategia Andaluza de Economía Circular abordará la prevención de excedentes, la redistribución de alimentos y el aprovechamiento de biorresiduos y subproductos.

La reducción del desperdicio alimentario formará parte de la futura Estrategia Andaluza de Economía Circular, actualmente en proceso de elaboración y participación pública. El documento incluirá medidas dirigidas a prevenir pérdidas durante la producción, la distribución y el consumo, además de fomentar la reutilización de subproductos y residuos orgánicos.
La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Fina Martínez, expuso estas líneas de trabajo durante el XIV Foro de la Empresa Agroalimentaria y de la Distribución Comercial, organizado por Landaluz y la Confederación Andaluza de Empresarios de Alimentación y Perfumería (CAEA) en Sevilla bajo el título ‘Calidad institucional, regulación y sostenibilidad’.
La formulación de la Estrategia Andaluza de Economía Circular fue aprobada por el Consejo de Gobierno el 18 de febrero de 2025. Su planteamiento busca prolongar el uso de los productos y materiales, reducir la generación de residuos e impulsar la colaboración entre industrias para que los recursos y subproductos de unas empresas puedan incorporarse a los procesos de otras.
El procedimiento prevé la participación de ciudadanos, agentes económicos y sociales y entidades locales. Entre las prioridades incluidas en los trabajos figura la prevención del desperdicio en toda la cadena alimentaria, desde el origen de los productos hasta su consumo en hogares y establecimientos.
Martínez señaló que desechar alimentos supone perder también los recursos utilizados para producirlos, transformarlos y transportarlos, entre ellos agua, energía, suelo y trabajo. La consejera vinculó por ello la prevención de residuos con la reducción de costes y el uso más eficiente de las materias primas.
Entre las actuaciones planteadas se encuentran una mejor planificación de las compras, el almacenamiento y el transporte. La distribución comercial tendrá un papel específico por su relación con proveedores y consumidores, que permite compartir información, ajustar los pedidos y mejorar la conservación de los productos.
La estrategia priorizará evitar la generación de excedentes. Cuando los alimentos continúen siendo aptos para el consumo, el planteamiento expuesto por la Junta pasa por favorecer su redistribución con las correspondientes garantías de seguridad alimentaria. En este ámbito, la Administración autonómica señala la colaboración con bancos de alimentos y entidades sociales como una vía para aprovechar los productos.
Las medidas también alcanzan a la restauración y los hogares. La Ley de Economía Circular de Andalucía contempla que los establecimientos faciliten a sus clientes llevarse la comida no consumida. La planificación de las compras, el aprovechamiento de las sobras y la diferenciación entre las fechas de caducidad y de consumo preferente se incluyen asimismo entre las prácticas destinadas a reducir el volumen de alimentos desechados.
Además de la prevención, el documento abordará el aprovechamiento de subproductos y biorresiduos mediante el compostaje, la producción de fertilizantes sostenibles, el biogás y otros bioproductos. Para desarrollar estas aplicaciones, la Junta plantea impulsar la innovación y la cooperación empresarial, con el objetivo de identificar materiales que puedan utilizarse en otros procesos productivos.
La separación de los residuos orgánicos en origen será otro de los ejes de actuación. Esta medida afecta tanto a los hogares como al canal Horeca —hoteles, restaurantes y cafeterías—, la distribución alimentaria y los supermercados. La clasificación diferenciada de estos residuos permite su posterior tratamiento y su utilización en el campo en forma de compost.
La Junta ha concedido 51,7 millones de euros en subvenciones a los ayuntamientos andaluces, con cargo a los fondos europeos NextGenerationEU, para facilitar la recogida separada de los biorresiduos municipales. Las ayudas están destinadas a implantar sistemas que permitan recoger de manera diferenciada la materia orgánica separada previamente en los hogares.
La futura estrategia también incorporará cuestiones relacionadas con los envases, su reciclaje o reutilización y las obligaciones derivadas de la responsabilidad ampliada del productor. Asimismo, contemplará hábitos de reparación y reutilización como alternativa al modelo de productos de un solo uso.
Durante el foro, Martínez defendió la necesidad de contar con normas y procedimientos comprensibles y de mantener la coordinación administrativa para aplicar la regulación ambiental. También situó entre las líneas de actuación el consumo de alimentos locales y de temporada, al considerar que puede acortar las cadenas de distribución y mejorar el aprovechamiento de los recursos.


