La Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado reunirá en Cádiz una misa y una convivencia intercultural
La Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado en Cádiz se celebrará el 27 de septiembre con actos en la Catedral y el Centro Tartessos centrados en la protección de los menores

La Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado en Cádiz tendrá como actos principales una eucaristía en la Catedral y una convivencia intercultural en el Centro Tartessos el domingo 27 de septiembre. La celebración, organizada en el ámbito de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, centrará su edición de 2026 en la situación de los niños, niñas y adolescentes que se ven obligados a abandonar sus lugares de origen.
El administrador apostólico de la diócesis, Ramón Valdivia, presidirá la misa a las 12.00 horas en la Catedral de Cádiz. Posteriormente, las actividades se trasladarán al Centro Tartessos, situado en el número 40 de la calle Trille, donde se celebrará un encuentro con un almuerzo compuesto por platos de diferentes culturas, música y bailes tradicionales de los países representados.
La participación en el almuerzo requiere reserva o la compra anticipada de entradas. Los tiques pueden obtenerse de manera presencial en la Fundación Centro Tierra de Todos o a través del teléfono 956 290 714.
La convocatoria corresponde a la 112.ª edición de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado y se desarrollará bajo el lema «Incluso uno solo de estos pequeños», tomado del Evangelio de Mateo. El Secretariado Diocesano de Migraciones ha planteado los actos como un espacio de encuentro entre personas de distintos orígenes y de apoyo a los proyectos dedicados a la atención y el acompañamiento de la población migrante.
La situación de los menores constituye el eje de los mensajes difundidos por la Iglesia con motivo de la jornada. Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española reclaman que el debate migratorio no se limite a cifras, porcentajes o discursos políticos y que tenga en cuenta las circunstancias personales de quienes realizan estos desplazamientos.
En su mensaje, los prelados sostienen que cada menor afronta una historia marcada por sus propios miedos, expectativas, capacidades y posibles experiencias traumáticas. «Una sola vida tiene un valor infinito», señalan los obispos, que piden reconocer a los niños y adolescentes migrantes como personas con derechos y no como una categoría dentro de las estadísticas migratorias.
La Conferencia Episcopal sitúa entre sus principales preocupaciones la vulnerabilidad de la infancia durante estos procesos. En concreto, alude a los riesgos que pueden afectar a derechos fundamentales como la seguridad, la educación, la atención sanitaria y la protección familiar.
Los obispos también vinculan su mensaje con la experiencia del viaje del Papa a Canarias. Según exponen, sus gestos y discursos influyeron en las actitudes y compromisos de las comunidades cristianas ante la realidad migratoria y continúan sirviendo como referencia para abordar la acogida.
El Papa León XIV ha dedicado igualmente su mensaje para esta jornada a los menores que dejan sus hogares como consecuencia de guerras, pobreza, violencia, desastres ambientales y otras emergencias. El pontífice advierte de que los niños y adolescentes afrontan una exposición especial a los peligros durante los desplazamientos.
Entre esos riesgos cita la separación de sus padres y seres queridos, las condiciones extremas de las rutas migratorias, la violencia y la angustia derivada de la pérdida del hogar. También alerta de que algunos menores terminan siendo víctimas de trata de personas, explotación, violencia sexual y otras agresiones, mientras que otros pierden la vida durante el trayecto.
León XIV reclama la implicación de la sociedad, las instituciones y las comunidades eclesiales para aplicar medidas destinadas a proteger e integrar a los jóvenes migrantes y refugiados. En ese contexto, menciona la labor de las familias que los acogen en sus hogares y de los voluntarios, agentes sociales y equipos pastorales que los acompañan después de sus experiencias migratorias.
El mensaje del pontífice plantea que la atención a estos menores debe garantizar su protección y dignidad, además de favorecer su incorporación a las comunidades de acogida. La reflexión utiliza como referencia el pasaje evangélico «El que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe», del que procede el lema elegido para la edición de este año.
La programación en Cádiz combinará así la celebración religiosa con una actividad abierta a la convivencia entre culturas. El Secretariado Diocesano de Migraciones también ha solicitado colaboración económica para los proyectos de atención a personas migrantes que desarrolla la Iglesia diocesana.


