‘La perla de Cádiz’ convierte el Falla en un galeón pirata y reivindica el tango como emblema gaditano en el COAC 2026
El coro de Chiclana presentó una puesta en escena de gran envergadura, con referencias musicales reconocibles, defensa de la modalidad y devoción sentimental a través del repertorio.
El coro infantil ‘La perla de Cádiz’, procedente de Chiclana de la Frontera, abrió su actuación en el COAC 2026 con un despliegue escénico poco habitual en cantera: un galeón pirata completo, tripulación distribuida entre proa, centro y popa, vela con la leyenda “Cádiz” y un cuerpo coral que alcanzó los 42 componentes. Una parte del público vestía camisetas negras con el nombre de la agrupación, lo que anticipó un recibimiento cálido y un entorno favorable para un coro que, según recordaba la retransmisión, procede de un proyecto que ya en ediciones previas había conseguido resultados destacados.
El tipo remitía al pirata clásico, aunque tamizado por un colorismo festivo apto para infantil. La música de presentación combinó la banda sonora de Piratas del Caribe, el tema El pregonero del Carnaval de Antoñito Molina —himno popularizado en 2025— y un guiño final a Los piratas de Antonio Martínez Ares. Esa triple cita no necesitó explicación: contextualizó el viaje, marcó el tono y estableció la identidad carnavalesca inmediata del grupo.
El primer tango fue de presentación, agradeciendo el recibimiento del año anterior y reafirmando la voluntad de regresar “otro año más” con un nuevo tango. La falseta cantada funcionó como mecanismo de enlace y como declaración estética: el coro asume la tradición del tango y la expresa con convicción incluso en categoría infantil.
El segundo tango derivó al terreno de la devoción íntima, dedicado a la advocación de la Esperanza Cigarrera —imagen atribuida a Álvarez Duarte— y vinculada en la letra a una enfermedad en el ámbito familiar. El tratamiento fue respetuoso, sentimental y sin dramatización excesiva, con referencias explícitas al templo gaditano de Santo Domingo. El recurso confirma una tendencia de la cantera 2026: el repertorio incorpora vivencias familiares sin necesidad de infantilizarlas artificialmente.
El tercer tango asumió la defensa de la modalidad, reivindicando el tango como raíz gaditana y denunciando que otras modalidades se permiten bromear a costa del coro. La letra sostuvo que el tango es “lo genuino” y concluyó con un llamado a la preservación del coro dentro del ecosistema del COAC. Esta defensa ha aparecido de forma recurrente en adultos en ciclos recientes, pero resulta infrecuente —y reveladora— en categoría infantil: significa que el discurso de legitimación del coro se está transmitiendo a la cantera.
Los cuplés introdujeron un giro humorístico. El primero se dirigió a los fichajes del Cádiz CF, mencionando a varios jugadores con el remate de que el equipo “no llega ni al play-off”. La mención futbolística funcionó por proximidad geográfica y por reconocimiento colectivo en patio de butacas. El segundo cuplé giró hacia los rascas de lotería, protagonizado por un abuelo que “rasca hasta los lunares a ver si dan premio”. La escena fue ligera, doméstica y bien entendida en registración infantil. El bloque de cuplés intercaló una breve pausa entre piezas, fenómeno habitual en infantil por cuestiones logísticas y respiratorias.
El popurrí se estructuró como viaje pirata: personajes, geografía, objetos, músicas y tributos. Hubo referencias explícitas a Cádiz como destino deseado, elogios a la madre como figura protectora (“la pirata de mis sueños”) y un número dedicado a los profesores con tono satírico amable, especialmente a los exámenes sorpresa.
Una sección del popurrí abordó la música descubierta en el viaje, incluyendo alusiones tímidas a géneros externos y remate comparativo: “el compás que me gusta es el de Cai”, reafirmando la raíz local tras el recorrido. La parte final del popurrí incorporó un cierre en primera persona donde la agrupación brindó “por la cantera” y por la posibilidad de “soñar desde el escenario”, uno de los leitmotiv emocionales de esta final infantil.
Desde el punto de vista formal, el coro mostró limpieza de voces, separación clara por cuerdas, coordinación escénica y una dirección sólida por parte de Jorge Gutiérrez Orihuela, sin aceleraciones impropias. El uso del espacio estuvo resuelto de manera eficaz pese a la densidad de componentes en escena y el buque decorativo no obstaculizó las líneas de desplazamiento.
En el plano temático, el repertorio no incurrió en sexualización, insultos, violencia, referencias políticas partidistas ni burla hacia colectivos protegidos. La mención cofrade se realizó desde devoción y sin proselitismo. El humor se mantuvo en registro costumbrista y cotidiano.
‘La perla de Cádiz’ compuso una actuación de gran escala visual y coral, con equilibrio entre estética, emoción y oficio, defendiendo el tango como elemento identitario del carnaval y consolidando la presencia del coro en una cantera donde la modalidad suele contar con menor densidad que en adultos, pero no menor ambición.


































