“Las lobas” vuelven al Falla con un pase correcto pero sin fuerza competitiva
La comparsa isleña de José Cruz Maza ofreció un repertorio amable y poético, con mensaje social y concepto femenino, pero falto de potencia musical y de clímax
La comparsa “Las lobas”, procedente de San Fernando y dirigida por José Cruz Maza, regresó al COAC 2026 tras su paso del año anterior con “Las adelitas”. El grupo presentó un tipo de navegantes —“lobas de mar”, capitanas de su propio barco— que desarrolló un viaje vital en clave metafórica: del puerto de la infancia al de la vejez, pasando por la juventud, el amor y los naufragios personales. La intención conceptual fue clara y reconocible, aunque el repertorio se quedó en una línea demasiado plana para crear impacto dramático.
La presentación se resolvió de forma poética, en un tono suave y atmosférico, con letra cargada de imágenes marineras y un ritmo reposado. El concepto buscó entrar desde la emoción y lo simbólico antes que desde el golpe musical o literario. Las voces sonaron limpias y bien colocadas, pero sin empuje coral, y el propio bloque dejó ya entrever la tónica del pase: sensibilidad y corrección antes que fuerza competitiva.
El primer pasodoble fue, en esencia, un piropo a Cádiz y al propio Carnaval. El texto navegó por el campo semántico marinero —anclas, timones, puertos, mareas y cartas náuticas— para concluir en el clásico “venimos a cantarte”. El recurso no chirrió, pero tampoco sorprendió: la idea fue más noble que brillante y la música, clásica y lineal, no permitió vuelo. En clave de concurso, el bloque sumó desde la pulcritud, pero aportó poco desde el pellizco.
El segundo pasodoble elevó notablemente la carga temática del pase. La letra abordó el acoso escolar y el caso de Sandra Peña, menor que se suicidó tras denuncias reiteradas de bullying. El texto, directo y sin ornamento, reclamó empatía en las aulas y respeto en la educación. El público escuchó en silencio y el remate —educar para no repetir tragedias— golpeó por cercanía. Fue el momento más sólido del repertorio, aunque el enfoque literario se quedó en la denuncia explícita, mientras que la música siguió sin aportar dramatización.
La tanda de cuplés movió el pase hacia terreno más ligero, pero con escaso acierto humorístico. Los precios, la cesta de la compra y las “mareas vacías” marcaron el primero; el segundo cayó en un chiste gastado sobre “comerse un nabo” ante la carestía. El humor, más costumbrista que ingenioso, no encontró remate. El estribillo, apoyado en el juego polisémico de “loba” (marina y animal), resultó simpático y agradecido, aunque no llegó a levantar la grada.
El popurrí completó la idea inicial del viaje vital por puertos, estaciones y mareas. Hubo intención narrativa, con escenas sobre crianza, amor, vejez, renuncia y aprendizaje; sin embargo, la música —correcta, tradicional y sin curvas— mantuvo el bloque en un mismo color. El cierre buscó emoción y balance interno, pero no llegó a consolidar clímax. En categoría de concurso, el recorrido dejó la sensación de un proyecto más maduro que el del año anterior, aunque aún lejos de los niveles altos de la modalidad.
En el plano interpretativo, la comparsa cantó con gusto. El trabajo vocal estuvo bien asentado, sin estridencias ni desafines, y el grupo mostró solvencia técnica. Faltó, eso sí, volumen y garra, especialmente en zonas que pedían algo más de tensión, mordida o crecimiento. La dirección fue prudente y el timbre general resultó agradable, pero sin magnetismo.
La escenografía —un forillo inspirado en la Caleta y el castillo, con faro y pasarela— acompañó bien al tipo. El vestuario, de tonos marineros y cuero envejecido, trabajó la estética sin caer en estridencias. El concepto femenino estuvo presente con naturalidad, sin necesidad de subrayado, lo cual es mérito del grupo.
El balance deja a “Las lobas” en un territorio intermedio: comparsa correcta, con intención conceptual, sensibilidad poética y mensaje social claro, pero sin los resortes competitivos que hoy exige la modalidad en preliminares. La sensación general es la de un proyecto en progresión, sólido en su identidad, pero todavía en construcción para zonas de mayor exigencia.




















Contenido recomendado





