‘Las mil maravillas’ defiende título con un tango reivindicativo y solvencia coral en el COAC 2026
El coro gaditano de los Estudiantes regresó al Falla con un tipo de ladrones orientales y una lectura sobre la memoria del concurso y el protagonismo de las mujeres, confirmando candidatura en la modalidad
El coro ‘Las mil maravillas’, procedente de Cádiz y heredero directo del primer premio del pasado año con ‘El gallinero’, compareció en las preliminares del COAC 2026 con un proyecto que apuesta por la continuidad estilística y la solvencia interpretativa. La autoría de la letra corresponde a Antonio Bayón Gutiérrez; la música es de Rubén Cao Moreno y la dirección de María del Pilar Tejada Polanco, con el propio Bayón como representante legal. El grupo cumplió veinte años desde su salto desde la cantera, consolidando una trayectoria que lo ha colocado en el cuadro competitivo de referencia del coro contemporáneo.
La presentación situó el tipo en el universo de Alí Babá y los ladrones, con la cueva de tesoros convertida en metáfora de Cádiz como ciudad de “mil maravillas”. La idea activó un juego gaditanista de apropiación simbólica: el coro “roba” aquello que la ciudad tiene de valioso para preservarlo frente a otros, una operación que el público reconoció de inmediato. La puesta en escena, con diseño de Keko Trinidad, escenografía de Solo Arte Creaciones y faroles suspendidos en altura, desplazó la caja escénica hacia arriba y otorgó profundidad visual al proyecto, reforzado por maquillaje y vestuario de vocación estética. La recepción fue de entusiasmo contenido, propia de una apertura de repertorio que privilegia la estética sobre el conflicto.
El primer tango actuó como carta de identidad. Bayón recordó el camino del coro y la necesidad de regresar al teatro para desatar “el veneno” de febrero. El texto repasó la genealogía del grupo y la experiencia acumulada durante dos décadas de concurso. La partitura confirmó el sello reconocible del coro de los Estudiantes: afinación limpia, empaste sólido, fraseo sin aristas y un trío que incorporó quejíos como recurso tímbrico para colorear el cierre. La interpretación situó el nivel técnico del pase y despertó aplauso sostenido en el teatro.
El segundo tango constituyó el tramo más relevante del repertorio y el más celebrado por el público. La letra conmemoró los cuarenta años de la aparición de ‘La viudita naviera’ y la entrada definitiva de la mujer en el concurso, reivindicando su papel no como acompañantes sino como autoras, intérpretes y protagonistas del Carnaval. El texto incorporó la figura de Adela del Moral y el tránsito histórico que llevó al Falla a tener “acento de mujer”, en una lectura donde la memoria carnavalera se integró con la política cultural y la genealogía de la modalidad. El teatro respondió de forma entusiasta, con aplauso largo y varias señales de reconocimiento desde platea.
Los cuplés ocuparon el tramo menos competitivo del pase. El primero transitó por la política nacional y el segundo por referencias internacionales, con remate local que apuntó a la figura de Petróleo como símbolo protegido de la ciudad. El estribillo, apoyado en la lámpara del tipo y la invitación a “frotar” para obtener fortuna, mantuvo el registro humorístico blanco característico del grupo. Aunque ambos cuplés funcionaron en recepción, no aportaron sorpresa ni marcaron diferencia dentro de la modalidad, donde los remates y el ingenio están ejerciendo presión en estas preliminares.
El popurrí articuló una narrativa costumbrista que conectó la cueva de tesoros con la ciudad actual, introduciendo escenas sobre pérdida de identidad urbana, gentrificación de barrios y desaparición de referentes locales. La lectura social apareció en líneas como “mi barrio porque ya no conozco ni al que me da la casa puerta”, con un cierre que recuperó la tesis inicial: Cádiz posee tesoros que pueden ser apropiados o arrebatados y el coro actúa como guardián simbólico de esos bienes. La parte musical mantuvo la solidez y el equilibrio reconocible del proyecto, aunque sin escalada dramática ni cuarteta de recordación fuerte.
En clave competitiva, ‘Las mil maravillas’ firmó un pase sólido y propio de un coro que no busca sorprender por ruptura sino defender territorio ganado. La modalidad está viviendo un año en el que conviven propuestas de mayor carga política con otras de corte estético y el coro de los Estudiantes se posiciona en la segunda línea con solvencia y oficio. El corte no compromete su continuidad y la agrupación mantiene plaza virtual en semifinal y opciones reales de disputar la final. La defensa del título no se resuelve en preliminares, pero el proyecto exhibe músculo coral e inteligencia estratégica.
























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