‘Los caletarios’ reivindican la Caleta y la identidad gaditana en su estreno del COAC 2026
El nuevo coro gaditano presentó un tipo militarizado en defensa del territorio frente al turismo y firmó un pase serio con tango solvente, letras de reivindicación y un popurrí de resistencia local
El coro gaditano ‘Los caletarios’, con letra de Felipe Marín Mariscal y música de Francisco Javier Álvarez Soto y José Antonio Cheza Martínez, debutó en las preliminares del Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz 2026 con una propuesta centrada en la defensa simbólica de la playa de La Caleta frente a la presión turística y a la pérdida de identidad local. La agrupación, dirigida y representada legalmente por José Luis Orellana Domínguez, no participó en el concurso del año anterior y se presentó como nuevo proyecto en la modalidad, aunque con autoría y componentes de amplia experiencia carnavalesca.
La presentación definió sin ambigüedad el punto de vista: La Caleta como último reducto gaditano y el coro como escuadrón de defensa territorial. La estética militar —uniformes, órdenes, patrullas y vigilancia— permitió construir una metáfora reconocible con la que abordar la turistificación, la expulsión vecinal y la transformación urbana del entorno. El texto introdujo la tensión entre “los que llegan” y “los que estaban”, con referencias explícitas a maletas, alquileres y propinas como “moneda obligada” y con un cierre que proclamó “La Caleta es nuestra y resistirá”. En este tramo el coro dedicó el pase a las familias afectadas por el incendio del edificio del Río San Pedro ocurrido el 20 de noviembre, gesto que fue acogido con calidez desde el teatro.
El primer tango fue uno de los momentos más destacados del pase. La letra reivindicó la memoria del coro de La Viña y el papel del barrio como cantera histórica, con referencias a la banda de coristas de los ochenta y a la ausencia del coro en el barrio en la actualidad. La música, de corte clásico y sin artificio exagerado, favoreció la claridad del discurso y permitió un remate emocional que reclamó que “suene de nuevo el tango” en ese entorno. El público recibió la pieza con asentimiento y aplauso sostenido, reflejo de una temática de arraigo gaditano que suele tener recorrido en la modalidad.
El segundo tango cambió de enfoque hacia una cuestión de mayor dureza: el acoso escolar. La letra narró el caso de una niña —con nombre propio mencionado en escena— y cuestionó la falta de activación de protocolos educativos, señalando la omisión de adultos, centros escolares y estructuras familiares. El texto optó por una lectura judicializante (“que a los acosadores se les considere como asesinos”) y cerró con un mensaje que rechazaba la idea de que el acoso sea “cosa de niños”. El público escuchó en silencio y respondió con aplauso, aunque la propia densidad temática alteró el tono del repertorio respecto al tango anterior.
Los cuplés aportaron el registro humorístico del pase. El primero relató un episodio playero marcado por el alga invasora en Tarifa y un remate escatológico. El segundo giró hacia el universo mediático con Mazón y Vilaplana como protagonistas y un remate que incorporó el juego del “coqui la pringá”. Sin ser brillantes, los cuplés cumplieron función y mantuvieron coherencia con el tipo, especialmente en el uso del estribillo como refuerzo militarizado para “cerrar la puerta” frente al invasor.
El popurrí consolidó la tesis del repertorio con escenas de defensa del territorio, control de accesos, cuestionarios caleteros y órdenes en español e inglés para “repeler” a los turistas. La letra incorporó referencias a la turistificación, al alquiler vacacional, a la privatización del espacio y a la pérdida de balcones y vida de barrio, elementos que conectan con un debate presente en varias agrupaciones del concurso de este año. Escénicamente, el popurrí combinó teatralidad y discurso, aunque acusó cierta repetición temática en su tramo central y perdió energía en la progresión final. El cierre llamó a la “recuperación” de la ciudad y a la resistencia local, manteniendo coherencia con el planteamiento inicial.
En el plano interpretativo, el coro sonó disciplinado, con empaste estable y afinación correcta en los tangos. La dirección escénica facilitó la lectura del tipo y la escenografía recreó el entorno de La Caleta con referencias reconocibles. El público recibió el estreno con respeto, aplauso y sin fracturas, señal de pase competente para un coro nuevo en fase preliminar.
En clave competitiva, ‘Los caletarios’ se sitúan como candidatura seria para alcanzar cuartos y con opciones de aspirar a semifinal si el segundo pase incorpora mayor sorpresa en popurrí o mayor densidad musical en tango. La propuesta no desentonó en un año marcado por el retorno del tango clásico y por una fuerte presencia del discurso político y territorial en la modalidad.




















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