Los espacios de las Cortes Españolas

León del CongresoEn este trabajo nos acercamos a las distintas sedes que el poder legislativo ha tenido en la España contemporánea

En el Reglamento parlamentario de noviembre de 1810, el primero de la historia española, establecía en su primer artículo que las Cortes residirían en el pueblo que estimasen más oportuno y celebrarían sus sesiones en el lugar que eligiesen, es decir, era el propio poder legislativo el que tomaría la decisión. Durante mucho tiempo se puede decir que no hubo sede fija para las Cortes, quizás porque fue muy complejo el proceso de estabilización del Estado liberal en el siglo XIX.

La primera reunión de las primeras Cortes contemporáneas españolas, es decir no estamentales, se produjo en el Teatro de la Isla del León en San Fernando, después pasaron a la Iglesia de San Felipe Neri en Cádiz, aunque luego regresaron a la Isla del León, al convento de las Carmelitas Descalzos. Nada más terminar la guerra de Independencia, las Cortes pasaron a Madrid en 1813. En la capital se instalaron en el Teatro de los Caños del Peral, aunque luego pasaron Convento de Agustinos Calzados, aunque más conocido como el de Doña María de Aragón. Al terminar la breve experiencia constitucional con el restablecimiento del absolutismo por parte de Fernando VII las Cortes serían disueltas.

En el Trienio Liberal, recuperada la Constitución de 1812 y, por consiguiente, el sistema liberal, las Cortes ocuparon el Colegio de Doña María de Aragón. Pero los sucesos que llevaron a la marcha del gobierno y del rey hacia el sur hicieron que también se trasladase el poder legislativo. En Sevilla estuvieron en la Iglesia de San Hermenegildo y en San Felipe Neri en Cádiz. La llegada de los Cien Mil Hijos de San Luis terminó con la experiencia liberal y, por consiguiente, con las Cortes.

El régimen del Estatuto Real (1834) creó dos cámaras, el Estamento de Procuradores que se reunió en el Convento del Espíritu Santo, y el Estamento de Próceres se abrió en el Salón de Embajadores del Real Sitio del Buen Retiro.

En 1841 el Convento del Espíritu Santo fue declarado ruinoso, y el ya Congreso de los Diputados, creado en la Constitución de 1837, tuvo que trasladarse al Teatro de Oriente. El Senado, por su parte volvería al conocido Colegio o Convento de Doña María de Aragón.

Una ley de 7 de marzo de 1842 autorizó al gobierno para que construyese un palacio digno para la representación nacional, y que debía costar cuatro millones de reales. El día 10 de octubre de 1843 la reina Isabel II ponía la primera piedra del futuro palacio de la Carrera de San Jerónimo, sede del Congreso de los Diputados. El solar elegido era el que había dejado el antiguo Convento del Espíritu Santo. Se tardó en construir el edificio siete años. Se inauguró el 31 de octubre de 1850. El edificio es obra del arquitecto Nicolás Pascual y Colomer. Después fueron añadidos los leones en el año 1872.

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