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‘Los hijos de Cádiz’ refuerza su discurso político y social en cuartos del COAC 2026 con un repertorio de alto contenido ideológico

La comparsa de Fran Quintana firma en el Gran Teatro Falla un pase marcado por la contundencia de sus letras y un popurrí de fuerte carga generacional, en una propuesta que prioriza el mensaje sobre el lucimiento interpretativo

La comparsa gaditana ‘Los hijos de Cádiz’ afrontó su pase de cuartos de final del COAC 2026 reafirmando con claridad la línea ideológica ya mostrada en preliminares: una propuesta de autor, profundamente gaditanista y con un compromiso político y social explícito, que sitúa el contenido del repertorio por encima del impacto escénico. El grupo, con autoría completa de Francisco Javier Díaz Quintana y dirección de Ismael Ariza Rodríguez, volvió al Gran Teatro Falla con un discurso reconocible y sin concesiones.

El tipo se articula en torno a la imagen de los gaditanos como hijos nacidos de la roca madre, la piedra ostionera, símbolo de una ciudad que es origen, refugio y conciencia. Cádiz aparece como madre a la que se ama, se cuestiona y se interpela, pero a la que nunca se abandona. Desde la presentación, la comparsa deja claras sus intenciones con un desarrollo de corte clásico, sostenido melódicamente y con un ritmo constante, más declarativo que efectista, que funciona como carta de presentación ideológica.

El bloque de pasodobles concentra gran parte del peso del pase. El primero se convierte en una copla de fuerte carga política al situar a Andalucía como “la madre de mi madre”. La letra traza un recorrido crítico por la gestión autonómica, abordando cuestiones como la sanidad, la universidad, la Ley de Dependencia o los cribados de cáncer de mama, y señalando directamente al actual Gobierno andaluz. El mensaje es claro, electoral y sin ambigüedades, con un rechazo explícito al centralismo y un remate rotundo en defensa de Andalucía. Es una copla valiente, más contundente en el fondo que en la forma, que marca el tono del repertorio.

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El segundo pasodoble opta por una temática distinta y más simbólica. La letra analiza el uso peyorativo del término “Charo” como forma de deshumanizar el feminismo y a determinadas mujeres, para reivindicar a las madres trabajadoras y luchadoras que sacaron adelante a sus familias en contextos adversos. La copla dignifica a esas mujeres reales frente a la caricatura, culminando en un remate orgulloso al declararse hijo de una “Charo”. La idea resulta interesante y coherente con el discurso global, aunque el desarrollo se queda algo superficial para el nivel competitivo de la fase.

En los cuplés, la comparsa se mueve en un plano más discreto. El primero recurre a la actualidad internacional con Donald Trump, incorporando referencias locales para buscar el efecto inmediato. Funciona por contexto, sin especial recorrido. El segundo se centra en los problemas del transporte urbano en Cádiz, con un remate exagerado que resulta simpático, aunque de menor peso humorístico dentro del conjunto.

El popurrí se erige como el bloque más sólido y coherente del repertorio. En él, Fran Quintana articula un relato crítico que funciona como compendio ideológico de la comparsa, dirigiéndose especialmente a la juventud gaditana. El discurso apela al desencanto generacional, a la falta de oportunidades, al acceso a la vivienda y al empleo, y culmina en un llamamiento a encender la chispa del cambio. El cierre, con el deseo de “volver a nacer”, aporta un tono reflexivo y emocional que deja poso más allá del aplauso inmediato.

En el apartado interpretativo, el grupo muestra compromiso y convicción, aunque no termina de compactarse en algunos pasajes. Se aprecian desajustes puntuales que restan rotundidad a un repertorio que exige mayor solidez coral para reforzar su mensaje. Aun así, la comparsa se sostiene gracias a la claridad de sus intenciones y a la fuerza del texto.

El pase de ‘Los hijos de Cádiz’ en los cuartos del COAC 2026 confirma una comparsa honesta y reconocible, que no busca agradar sino decir. Con un repertorio que destaca más por su contenido que por su brillo formal, la propuesta deja huella por su compromiso político y social, creciendo más en reflexión que en impacto escénico dentro de una fase especialmente exigente del Concurso.











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