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‘Los Muerting Planner’ confirma su tirón en cuartos del COAC 2026 con una chirigota efectista y muy conectada al Falla

La chirigota de Rota afianza en cuartos del COAC 2026 una propuesta de humor negro que crece con los cuplés y el popurrí, apoyada en una idea original, buena energía escénica y una respuesta clara del público

La chirigota roteña ‘Los Muerting Planner, una chirigota pa to tus muertos’ volvió a dejar en los cuartos de final del COAC 2026 una actuación reconocible, ascendente y con una conexión evidente con el público del Gran Teatro Falla. Tras la buena impresión causada en preliminares, el grupo confirmó que su propuesta tiene recorrido escénico y capacidad para levantar al teatro incluso en un tramo avanzado de la sesión.

El tipo parte de una idea clara y poco transitada en la modalidad: los wedding planners trasladados al terreno funerario. Organizadores de velatorios convertidos en maestros de ceremonias que mezclan lo fúnebre con lo festivo, utilizando la muerte como excusa para el humor negro. Desde la presentación, el concepto queda perfectamente definido, apoyado en una escenografía detallista y un arranque que prioriza la ambientación y el ritmo sobre el golpe inmediato.

La presentación funciona más como carta de presentación del universo que como remate contundente. El contraste entre ataúdes, coche fúnebre y tono celebratorio marca el camino del repertorio, predisponiendo al público a aceptar un humor delicado que el grupo maneja con desparpajo y sin complejos. Vocalmente, la chirigota se muestra segura y bien empastada, algo que refuerza la credibilidad del tipo.

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En el bloque de pasodobles, la actuación ofrece un rendimiento más irregular. El primero vuelve a fijar el foco en la sanidad pública andaluza, dirigiendo la crítica al presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla. La letra imagina su paso de la sanidad privada a la pública, describiendo las listas de espera, la incertidumbre del paciente y la crudeza del sistema, rematando con una referencia a los cribados del cáncer de mama. Es una copla dura y directa, con un mensaje claro, aunque a estas alturas del Concurso sorprende menos por temática que por planteamiento, sosteniéndose más por lo que denuncia que por su desarrollo literario.

El segundo pasodoble cambia de registro y apuesta por un tono más emotivo. La imagen de Selu García Cossío, Juan, como protagonista de una despedida que el Carnaval no supo darle en su momento, centra una letra que reivindica la necesidad de valorar a los genios en vida. La copla conecta por respeto e intención, aunque su desarrollo resulta más contenido de lo que su potente planteamiento inicial promete.

Donde la chirigota da un paso al frente es en los cuplés, verdadero punto de inflexión del pase. Aquí ‘Los Muerting Planner’ se sueltan, aceleran el ritmo y encuentran el tono que mejor se ajusta a su propuesta. Las cupletinas encadenadas funcionan por actualidad, referencias cercanas y un humor directo que entra con facilidad. Destaca especialmente la segunda tanda, con guiños locales, bromas sobre la suegra, la falta de colegio y referencias reconocibles que provocan una respuesta inmediata del público. El teatro acompaña y la actuación gana enteros en energía y complicidad.

El estribillo cumple su función sin robar protagonismo, sirviendo de apoyo al desarrollo posterior. El popurrí mantiene la línea marcada por el tipo, explotando el contraste entre muerte y fiesta con un desfile constante de golpes. No busca profundidad ni reflexión, sino diversión sostenida, y en ese objetivo resulta eficaz. El ritmo no decae y el grupo sabe administrar los tiempos para cerrar arriba.

En el apartado interpretativo, la chirigota se muestra cómoda sobre las tablas, con buena presencia escénica y una actitud desinhibida que facilita la conexión con el público. La respuesta del Falla es un factor clave en la percepción del pase, y el grupo sabe aprovecharla para crecer conforme avanza el repertorio.

‘Los Muerting Planner’ firman en cuartos una actuación más eficaz que brillante, irregular en los pasodobles pero muy solvente en los cuplés y el popurrí. Una chirigota que entiende el contexto, maneja el humor negro con oficio y se despide dejando buenas sensaciones. Si el jurado premia impacto, respuesta del teatro y capacidad de levantar la sesión, la opción de semifinales no resulta descabellada.






















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