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Los pájaros carpinteros emociona en semifinales del COAC 2026 con dos pasodobles de gran calado

La comparsa de Antonio Pedro Serrano y el Nene Cheza firma en semifinales del COAC 2026 un pase muy sentido y bien cantado, con un segundo pasodoble sobresaliente, aunque sin explotar del todo su idea de partida

La comparsa Los pájaros carpinteros, de Cádiz, afrontó su pase de semifinales del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla con una actuación marcada por la emoción, la calidad interpretativa y el peso de las letras, especialmente en el bloque de pasodobles. El grupo, con letra de Antonio Pedro Serrano ‘el Canijo’ y música de José Antonio Cheza Martínez, defendió un repertorio clásico en las formas, muy cuidado en lo musical y con momentos de alto voltaje emocional, aunque con una idea conceptual que no terminó de desarrollarse plenamente a lo largo de la actuación.

El tipo sitúa a la comparsa como pájaros carpinteros y carpinteros de ribera, vinculando la madera al oficio artesanal y, por extensión, al propio Carnaval como construcción colectiva. La metáfora apunta a la idea de levantar una barquilla simbólica para Paco Alba, pero ese planteamiento inicial acaba diluyéndose conforme avanza el repertorio, dando paso a un discurso más metacarnavalero y emocional que conceptual. Aun así, la propuesta mantiene coherencia estética y un tono reconocible desde la presentación.

La presentación, construida sobre un tanguillo gaditano de corte clásico, establece desde el inicio un clima muy Cádiz, elegante y bien armado. El sonido es limpio, la afinación segura y el grupo entra en escena con oficio, generando una atmósfera amable que predispone al público. No busca sorprender, sino situar al espectador en un terreno conocido y confortable, apoyado en la musicalidad.

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En los pasodobles llega el verdadero corazón del pase. El primero utiliza una metáfora de gran carga simbólica al comparar a España con una madre que sufre Alzheimer, denunciando la pérdida de memoria histórica y el olvido de la dictadura. La letra señala con claridad el robo de cuarenta años de derechos y libertades y sitúa la educación como única vía de tratamiento frente a ese olvido colectivo. La copla está bien construida, con un desarrollo sólido y un remate claro, que conecta crítica política y emoción sin estridencias.

El segundo pasodoble se convierte en el momento más destacado de la actuación. Antonio Pedro Serrano firma una letra íntima dedicada a sus hijas, recorriendo el vínculo desde el nacimiento hasta la enfermedad y la fragilidad personal. La copla habla de la salud como una forma de “robarle tiempo a la muerte” y se apoya en una interpretación muy sentida, que cala en el teatro por su honestidad y cercanía. Es una letra desnuda, sin artificio, que sostiene por sí sola el pase y se erige como el culmen emocional de la noche para la comparsa.

La tanda de cuplés supone el punto más débil del repertorio. El primero, basado en el blanqueamiento anal y rematado con una referencia a Miguel Bosé, resulta flojo y desentona respecto al nivel mostrado en las coplas largas. El segundo, centrado en la masturbación y la presbicia, recurre a un humor previsible y de poco recorrido. Aunque el estribillo cumple su función de enlace, el bloque corto queda muy por debajo del resto del repertorio y resta fuerza competitiva al conjunto.

El popurrí mantiene una estructura clásica y está muy bien interpretado, con un grupo cómodo y asentado en escena. El desarrollo vuelve a incidir en el metacarnaval y en referencias tradicionales, cerrando de forma cuidada y emotiva, aunque sin la pegada de otros trabajos anteriores del autor. El final suma por sensibilidad y buen gusto, más que por sorpresa o riesgo.

En el plano interpretativo, Los pájaros carpinteros ofrece un nivel muy alto. La afinación es excelente, el empaste notable y el control dinámico del grupo refuerza cada momento del repertorio. Se trata de una comparsa madura, con voces bien moduladas y una defensa segura de la música, que sostiene la actuación incluso cuando el concepto pierde fuerza.

La valoración global del pase es notable. Los pájaros carpinteros emociona y convence por la calidad de sus pasodobles, especialmente el segundo, y por una interpretación sobresaliente, aunque la idea inicial se queda a medio camino y los cuplés penalizan el equilibrio del conjunto. Una comparsa que suma por corazón, sensibilidad y oficio, más que por ambición competitiva, y que deja una huella clara desde lo emocional en estas semifinales del COAC 2026.




















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