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‘Los que la tienen de mármol’ convierten el Falla en un velatorio de risas en su pase de cuartos del COAC 2026

La chirigota de Chiclana firma un pase muy celebrado, con un tipo impactante, cuplés demoledores y una conexión total con el público que la coloca como una de las más peligrosas de la modalidad

La chirigota chiclanera ‘Los que la tienen de mármol’ volvió a dejar claro en su segundo pase de cuartos del COAC 2026 que su propuesta está diseñada para hacer reír sin complejos y desde el primer minuto. El grupo, con letra de Jesús Manuel Selma Martín-Murga y música de José Antonio García Molina, bajo la dirección de Antonia Molina Morales, apostó de nuevo por un tipo tan visual como arriesgado: muertos enterrados en sus nichos, interpretando prácticamente todo el repertorio tumbados, una dificultad añadida que no impidió que el Falla entrara de lleno en su juego.

La presentación vuelve a ser uno de los grandes aciertos del repertorio. El impacto del telón al descubrir los nichos y a los componentes “enterrados” predispone al teatro a la carcajada, apoyado en una frase gancho muy clara que define el espíritu de la chirigota. Más que por el texto, el arranque funciona por actitud, por desparpajo y por una puesta en escena que no deja indiferente y que vuelve a marcar el tono del pase.

En los pasodobles, la chirigota muestra su cara más seria, sin abandonar del todo el tono accesible. El primero se centra en la labor de las trabajadoras de ayuda a domicilio, con una letra que pone el foco en un trabajo invisible y cargado de emociones, destacando esas “veinte veces” escuchando historias ajenas y esos “nudos en la garganta” que no figuran en ningún contrato. La copla conecta con el público por el reconocimiento y por la verdad del mensaje, apoyada más en la música y en la interpretación que en un desarrollo literario complejo.

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El segundo pasodoble aborda la crisis de la vivienda desde la perspectiva de un joven obligado a volver a casa de sus padres tras una experiencia laboral marcada por la explotación y la precariedad. El mensaje es claro y reconocible, con un remate efectivo que, aunque previsible, vuelve a encontrar respuesta en el patio de butacas. Son dos pasodobles de fácil entrada, pensados para llegar al espectador sin rodeos.

Donde ‘Los que la tienen de mármol’ marcan verdaderamente la diferencia es en los cuplés. Aquí la chirigota despliega todo su arsenal de humor directo, sin filtro y con una acumulación constante de chistes que no da respiro. Temas cotidianos, escatológicos y de actualidad se suceden con bastinazos muy celebrados, apoyados por remates musicales que multiplican el efecto. Es, sin duda, el punto fuerte del repertorio y el momento en el que el teatro se entrega por completo.

El estribillo actúa como una auténtica lanzadera del humor. Muy efectivo desde la primera escucha, eleva cualquier cuplé y se convierte en un elemento clave para mantener la carcajada y el ritmo del pase. El público lo compra desde el inicio y lo acompaña con entusiasmo.

El popurrí mantiene la línea de humor fúnebre constante, con más peso en la interpretación y en el ritmo escénico que en el texto. La sucesión de situaciones en velatorios, entierros y cementerios sostiene la risa sin decaer, demostrando un gran dominio del tempo por parte del grupo, pese a la simplicidad de algunos planteamientos.

En el apartado interpretativo, la dificultad de cantar tumbados se hace notar, especialmente en las voces más altas, pero la garra, las tablas y la entrega del grupo compensan esas limitaciones. La chirigota exhibe un estilo muy reconocible, clásico en el fondo, basado en el impacto, el humor directo y la complicidad con el público.

El segundo pase de ‘Los que la tienen de mármol’ deja una chirigota muy celebrada, con una conexión total con el Falla y un repertorio que funciona de principio a fin. Puede acusar cierta falta de originalidad en algunos chistes y una dependencia clara del efecto escénico, pero su capacidad para levantar el teatro la convierte en una de las propuestas más peligrosas de la modalidad. Si el jurado valora la respuesta del público y el peso del humor, esta chirigota puede llegar muy lejos en el COAC 2026.
























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