‘Los Remedios’, la autoficción teatral que ha ganado un Premio Max

Los actores Fernando Delgado-Hierro y Pablo Chaves bucean en sus recuerdos del barrio sevillano

El último ganador del Premio Max a la Autoría Revelación, Fernando Delgado-Hierro, vuelve al barrio en el que creció en ‘Los Remedios’, la autoficción teatral que podrá verse mañana sábado 22 de octubre en el Teatro Villamarta. Además de autor del texto, este actor compartirá escenario con Pablo Chaves, amigo de la infancia y criado también en Los Remedios.

En este montaje teatral, dirigido por Juan Ceacero, se abordan cuestiones como el desarraigo, el sentimiento de pertenencia o el relato que se acaba construyendo de nuestros recuerdos. “Es una autoficción destructiva, en la que cargamos con humor contra nosotros mismos”. La idiosincrasia del barrio sevillano es un importante telón de fondo, pero no aparece la amargura en este retorno a los orígenes, sino “esa contradicción de sentirse extraño en un sitio y, al mismo tiempo, pertenecer a él”, apuntó Delgado-Hierro. En definitiva, “la impresión de tener un pie dentro y otro fuera”, añadió.

En este cúmulo de recuerdos y emociones que es el pasado, a veces se utiliza como recurso la narración y en muchas otras se recrean escenas en las que ambos actores se desdoblan con desparpajo en numerosos personajes. Padres, hermanos, la abuela, la vecina, el profesor, el camarero del bar de la esquina, la folclórica, los costaleros, los amores platónicos. Todos ellos aparecen intercalados con las diferentes versiones de sí mismos: el hijo, el nieto, el alumno, el amigo, el adolescente que despierta a la sexualidad, el joven atormentado por la existencia como Hamlet.

“No quiero que nadie me diga cómo soy. Quiero descubrirlo yo”. Esta frase que pronuncia uno de los personajes viene a resumir la esencia de la obra: la influencia del contexto en la formación de la identidad individual. En este caso, el contexto es el barrio sevillano de gente acomodada, conservadora, devota de la Semana Santa, la Feria de Abril, el orden y las raíces. Ellos sienten que no encajan y se alejan de ese ambiente, pero con el tiempo acaban descubriendo que es imposible escapar, que todo deja marca.

En opinión de Pablo Chaves, cuando se nace en un sitio con tanta identidad como Sevilla y en un barrio tan etiquetado como Los Remedios, “o te escupe o te absorbe. O participas de ello o te vas, pero no te puedes quedar eternamente como espectador”. “La vida nos fue enseñando que había que salir, entender de dónde veníamos y volver. Pero no es algo que tuviéramos madurado, lo hemos ido viendo conforme la obra se gestaba”, precisó. Y aclaró que “ni huyo de ese sitio, ni es mi bandera tampoco. Me define ser de allí tanto como el hecho de haber salido”.

Esta original pieza teatral, que se presenta como una radiografía de la sociedad hispalense más conservadora de los años 50, tiene mucho de sátira y comedia. “Hay cosas del teatro de siempre, de Jardiel Poncela, de Mihura y también de Berlanga”, afirmó Fernando Delgado-Hierro. Pero, sobre todo, “nos reímos de nosotros mismos. Todo lo que sucede pasa por nuestra biografía. El pasado vuelve para vengarse un poco de nosotros”.

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