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Los Vengadoritos llevan el universo superheroico a la cantera con un mensaje sobre identidad y autoestima

La chirigota juvenil de Dos Hermanas mezcla humor, crítica social y ternura en una propuesta que pone en valor a padres, juventud y emociones

La chirigota Los Vengadoritos, llegada desde Dos Hermanas (Sevilla), se presentó en el COAC 2026 dentro de la modalidad juvenil con una propuesta inspirada en el universo de los superhéroes, reinterpretado desde una óptica carnavalesca y generacional. Con letra de Antonio Pedro Serrano Álvarez, música compartida entre Candela Avilés Cesto, Eduardo José Mejías Rosales y José Manuel Mena García, y dirección de la propia Avilés Cesto, el grupo dio continuidad a su trayectoria tras concursar en 2025 como Amigos de Guinness.

La presentación situó sobre las tablas a una pandilla de “hijos” de superhéroes, versiones caricaturizadas y gaditanizadas de conocidos personajes del cómic, que llegaban al Gran Teatro Falla con la intención de “salvar el mundo” desde el humor y la copla. El tipo, reconocible y colorido, sirvió de punto de partida para un repertorio ágil, con una música enérgica que conectó desde el inicio con el público.

El primer pasodoble funcionó como un homenaje directo a los padres, presentados como los verdaderos superhéroes cotidianos. Sin capas ni poderes especiales, la letra puso el acento en el esfuerzo silencioso y constante de quienes sostienen a sus familias, un mensaje que conectó desde la emoción y la cercanía, alejándose de nombres propios para convertir el reconocimiento en algo universal.

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El segundo pasodoble abordó la presión estética y el impacto de las redes sociales en la juventud, denunciando la dictadura de la imagen, los filtros y los estándares irreales que generan inseguridades, especialmente entre las mujeres jóvenes. La chirigota apostó por un mensaje claro a favor de la autoestima, reivindicando la palabra, la personalidad y la autenticidad frente a una sociedad que prioriza lo superficial.

En los cuplés, el grupo se movió en un registro más desenfadado y actual, con referencias a la Zona de Bajas Emisiones, la crítica a la llamada “generación de cristal” y guiños al lenguaje y a los códigos juveniles, incluyendo anglicismos y referencias mediáticas. El estribillo reforzó la idea de los “villanos” como metáfora de aquello contra lo que la juventud debe enfrentarse, siempre desde el humor.

El popurrí desarrolló con mayor amplitud el universo de estos jóvenes superhéroes, alternando situaciones cotidianas con exageraciones propias del género, y trasladando el mensaje a un terreno más íntimo. La chirigota cerró su actuación destacando que el verdadero superpoder reside en la alegría compartida, la energía positiva y la capacidad de contagiar ilusión a los demás.

Con Los Vengadoritos, la chirigota de Dos Hermanas firmó una actuación coherente y cercana, que supo combinar referencias reconocibles, crítica social y mensajes emocionales, reforzando el papel de la cantera como espacio donde el carnaval también reflexiona sobre identidad, autoestima y relaciones familiares.































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