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Nacen seis torillos andaluces en el Zoo de Jerez, una especie extinguida en España

Redacción 20 octubre, 2026 4 minutos de lectura

Los primeros torillos andaluces en el Zoo de Jerez proceden de dos hembras llegadas desde Marruecos en septiembre; un séptimo huevo continúa en incubación

Seis pollos de torillo andaluz han nacido en el Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico de Jerez como parte del programa para recuperar esta especie, extinguida en España. Son los primeros torillos andaluces en el Zoo de Jerez obtenidos a partir del grupo de 18 aves trasladado desde Marruecos en septiembre, mientras un séptimo huevo permanece en incubación.

Los nacimientos se produjeron entre la madrugada del 11 de octubre y la tarde del día 12. Los seis huevos eclosionaron sin que fuera necesaria la intervención de los técnicos y, posteriormente, las crías fueron trasladadas a una nacedora en la que se controlan la temperatura y la humedad.

Los pollos proceden de las primeras puestas realizadas por dos hembras apenas un mes y medio después de la llegada de los ejemplares a Jerez. Una de ellas puso cuatro huevos y la otra, tres. Todos fueron sometidos a incubación artificial con condiciones adaptadas a los requerimientos de la especie.

El equipo del centro ha seguido el desarrollo de los embriones mediante dos ovoscopias semanales. También ha tomado medidas biométricas de los huevos y conservado muestras destinadas a futuros estudios sobre la reproducción del torillo andaluz y los protocolos necesarios para su cría bajo cuidados especializados.

Cada pollo lleva una anilla identificativa para registrar de manera individual su crecimiento. Estos datos servirán para gestionar la composición genética del grupo, planificar las futuras parejas reproductoras y reducir el riesgo de consanguinidad a medida que aumente la población mantenida en cautividad.

Durante sus primeros días, las crías reciben alimento cada 30 minutos. Los cuidadores anotan en cada toma la cantidad consumida por cada ejemplar para controlar su ingesta. La dieta inicial está compuesta principalmente por larvas de tenebrio y pequeños grillos.

Conforme crezcan, se incorporarán otros alimentos, entre ellos semillas para canarios, pienso para aves insectívoras, zanahoria, vegetales de hoja verde y mijo. La temperatura de la nacedora también se reduce progresivamente, alrededor de medio grado centígrado diario, según la edad y evolución de los pollos.

El nacimiento forma parte de un programa de reproducción fuera del medio natural en el que participan la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y distintas administraciones, instituciones científicas y entidades especializadas de España y Marruecos. El punto de partida fue el traslado a Jerez de los 18 ejemplares procedentes de la población marroquí.

Las aves adultas reciben alimento a primera hora de la mañana, agua fresca y larvas de tenebrio dos veces al día. Este último aporte sirve como complemento alimenticio y como estímulo para las conductas de búsqueda y captura de presas.

El seguimiento diario incluye la observación de los baños de arena, los cantos y la elección de determinadas zonas de los recintos. Esa vigilancia permite detectar posibles situaciones de incomodidad y decidir el traslado de un ejemplar a otro espacio o grupo. Las instalaciones disponen de áreas de sol, sombra y refugio, además de focos nocturnos de calor de 250 vatios.

El Zoobotánico utiliza también cámaras para observar a los adultos y supervisar las incubadoras y la zona de cría. El registro del comportamiento, las medidas biométricas y la evolución de los pollos se empleará para ajustar el manejo de la población reproductora.

El propósito del programa es formar un núcleo estable en Jerez cuyos descendientes puedan participar en futuras reintroducciones en enclaves seleccionados del litoral andaluz. Antes de esa fase, los responsables pretenden reunir un grupo reproductor suficiente y con variabilidad genética para mantener una población sana.

Tras el primer traslado, están previstas al menos otras cuatro campañas en Marruecos durante los próximos años. En paralelo, se ha creado un segundo núcleo de conservación en el Parque Zoológico de Aïn Sebaâ, en Casablanca. Ambos grupos se gestionarán de forma coordinada y el libro genealógico de la población cautiva quedará centralizado en Jerez.

La única población silvestre confirmada de torillo andaluz sobrevive en un enclave del litoral atlántico marroquí, asociado a cultivos y huertas tradicionales. Está integrada por unos pocos cientos de individuos y sus últimos registros reflejan una tendencia descendente, según la información difundida por la Junta.

La especie ocupó en el pasado un territorio más amplio de la cuenca mediterránea, pero desapareció del resto de su distribución histórica. Entre las causas de ese retroceso figuran la urbanización de la costa y la intensificación agrícola durante los siglos XIX y XX.

Los ejemplares conservados en Jerez permitirán además realizar estudios sobre fisiología, biología y comportamiento. La información obtenida se utilizará tanto para preparar una eventual reintroducción como para analizar las causas del declive de una especie cuya supervivencia en libertad depende actualmente de la población marroquí.