Navantia bota la sexta corbeta para Arabia Saudí en el astillero de San Fernando
La botadura de la sexta corbeta para Arabia Saudí en Navantia San Fernando marca el inicio del segundo contrato del programa y consolida una carga de trabajo de cuatro millones de horas en la Bahía de Cádiz hasta 2029.

El astillero de Navantia en San Fernando acogió este jueves la botadura de la sexta corbeta construida para la Marina Real de Arabia Saudí, la primera unidad correspondiente al segundo contrato firmado entre el Ministerio de Defensa saudí y la empresa pública española. El buque, denominado ‘Almadinah’, tocó el agua a las 18.50 horas en las instalaciones isleñas.
La botadura de la sexta corbeta para Arabia Saudí en Navantia San Fernando supone un nuevo hito dentro del programa basado en el modelo Avante 2200, después de la entrega de las cinco unidades correspondientes al primer encargo. Esta segunda serie contempla la construcción de tres corbetas adicionales.
El acto contó con representación institucional y empresarial, con la presencia del presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, así como responsables del programa por parte de la compañía y representantes de la Marina Real saudí. Durante la ceremonia se pronunciaron intervenciones por parte del director de Negocio de Corbetas y Buques de Acción Marítima de Navantia, Alberto Cervantes, y del contraalmirante Saleh Al Khathami, en representación del jefe de Estado Mayor de la Marina saudí.
La construcción de esta nueva serie se está desarrollando entre los astilleros de San Fernando y Puerto Real. Según la planificación trasladada por la compañía, la última de las tres corbetas previstas en este contrato se entregará en 2029.
La primera unidad de esta segunda fase será entregada en España, mientras que la segunda y la tercera se enviarán a Arabia Saudí para completar allí la instalación e integración del sistema de combate y las pruebas finales, siguiendo el mismo esquema aplicado en las dos últimas corbetas del contrato anterior.
El encargo incluye además un paquete de apoyo logístico integrado, la formación de las tripulaciones y un periodo de evaluación operativa de los buques por parte de la Armada española en la base naval de Rota, donde Navantia prestará servicios de apoyo.
Impacto en la Bahía de Cádiz
El contrato representa una carga de trabajo estimada en unos cuatro millones de horas para la Bahía de Cádiz. Esta actividad implica una media diaria de alrededor de 2.200 empleos cualificados a lo largo del programa, según los datos facilitados por la empresa.
En el proyecto participan más de 20 empresas auxiliares y unos 50 suministradores de distintos países, lo que amplía el impacto industrial más allá de los propios astilleros públicos. Además, la unidad de negocio de Reparaciones de Navantia intervendrá en los trabajos previstos durante las varadas de las corbetas en San Fernando.
Características del modelo
Las tres nuevas unidades son idénticas a las de la primera serie y se basan en el modelo Avante 2200, un diseño de buque polivalente orientado a misiones de vigilancia y control del tráfico marítimo, búsqueda y rescate y apoyo a otras embarcaciones.
Estas corbetas incorporan capacidades de defensa de activos estratégicos y sistemas antisubmarinos, antiaéreos, antisuperficie y de guerra electrónica. El diseño integra sistemas desarrollados por Navantia y por empresas participadas, como el sistema de combate Hazem —a través de la sociedad conjunta SAMINavantia—, el sistema de comunicaciones integradas Hermesys o el puente integrado Minerva, entre otros equipos.
El programa con Arabia Saudí se ha convertido en uno de los principales contratos internacionales de Navantia en la última década. En noviembre de 2022, la compañía firmó además un memorando de entendimiento con el Ministerio de Defensa saudí para un posible programa de nuevos buques multimisión, aún pendiente de desarrollo, que contemplaría la construcción de cinco unidades con participación creciente de la industria local saudí.
Con la botadura de la ‘Almadinah’, el astillero de San Fernando avanza en la ejecución de este segundo encargo internacional, que garantiza actividad industrial en la Bahía de Cádiz durante los próximos años y mantiene la carga de trabajo en uno de los principales polos navales de la provincia.






