Si Podemos no es parte de la solución, lo será del problema

La elección del gerente de la Fundación Municipal de la Mujer ha vuelto a poner de manifiesto la incapacidad del Equipo de Gobierno para cerrar acuerdos con otras formaciones políticas. El hecho de preferir mantener una situación enconada durante años en lugar de buscar una solución que satisfaga a una mayoría demuestra que en muchas ocasiones anteponen el interés partidista al general.

El principal argumento que esgrimen para negarse a aceptar el nombramiento de José Carlos Vera Jiménez como gerente es que es un hombre, cuando ese puesto debería ser ocupado por una mujer. Flaco favor hacen a las mujeres en su lucha por ocupar parcelas de decisión si dividen por géneros los puestos directivos. Sería equivalente a pretender fomentar el empleo femenino creando más plazas de limpiadoras. Un disparate. Ese mismo argumento, el de género, no les sirvió cuando el Consejo de Administración de Onda Cádiz eligió a Inmaculada Macías como gerente de la televisión y radio públicas, única mujer que se presentaba al cargo y por la que también pusieron el grito en el cielo.

Podemos hace suya banderas que puede compartir con otras formaciones, pero sin apropiarse del discurso. Olvidan que fue en Cádiz hace veinte años cuando un grupo de mujeres socialistas exigió a sus compañeros varones una cuota femenina en todos los puestos de representación. La propuesta cayó como una bomba entre peralistas, pizarristas o varguistas que no entendieron entonces que la razón estaba de parte de sus compañeras.

En cuestiones de memoria histórica les ocurre lo mismo. Defender que Ramón de Carranza no merece darle nombre a una avenida que casi nadie recordaba que se llamaba así y sin embargo no considerar prioritario cambiar ese nombre de un estadio que está en boca de locutores de radio y televisión de todo España cada quince días es hacer un pan con unas tortas. Lo mismo ocurre cuando critican la cobardía de los que gestionaron la transición, un tiempo en el que los sables y las pistolas pendían sobre las cabezas de los representantes de izquierda.

Cádiz necesitaba el cambio de gobierno que se produjo en 2015 pero también necesita que el que asuma el mando en San Juan de Dios esté a la altura del cargo que ostenta y sepa cuales son los puntos que le unen a otras fuerzas, aunque sean mínimos, para conformar mayorías. Siempre es mejor dar un paso por pequeño que sea que quedarse inmóvil como hace Rajoy ante los problemas que acechan al país.

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