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‘Salud, gaditanismo y libertad’ predica identidad desde El Puerto con pasodobles reivindicativos en el COAC 2026

La comparsa portuense reforzó su línea gaditanista con un tipo de predicadores y un segundo pasodoble sobre flamenco y pueblo gitano que aportó el tramo más potente de un pase correcto

La comparsa ‘Salud, gaditanismo y libertad’, procedente de El Puerto de Santa María, compareció en el COAC 2026 con un proyecto que consolida la trayectoria ascendente iniciada con ‘Cositas de Cádiz’ en 2025. La agrupación cuenta con letra de José Luis y Miguel Ángel Zampaña Quintero, música de David Ganaza Morro y José Luis Zampaña, dirección de Ganaza y representación legal de Manuel Serrano Cairón. La propuesta reiteró una línea gaditanista explícita y reivindicativa, apoyada en una estética de predicadores que “extienden la palabra de Cádiz” a través de la copla.

La presentación definió el código del tipo desde el primer momento. Los intérpretes, en disposición circular y con la bahía como referencia escenográfica, introdujeron el tono de catecismo gaditano: Cádiz como fe, dogma y misión. La letra apeló a la “palabrita de Cai” para activar la dimensión identitaria del repertorio y preparar la transición hacia el pasodoble. La recepción fue cálida y el teatro comprendió sin dificultad el planteamiento alegórico.

El primer pasodoble aportó el tramo más íntimo del pase. La pieza relató la imposibilidad de cerrar la puerta del Falla tras una etapa de apartamiento personal del autor, remitiendo al regreso de José Luis Zampaña al concurso tras proyectos previos. La letra reconstruyó la relación entre hermanos alrededor de la copla y situó la escritura como vínculo familiar, cerrando con una imagen emocional de regreso al teatro. En lo musical, el pasodoble mantuvo la cadencia reconocible de los Zampaña: melodía amable, compás suave y cierto sabor chirigotero en el giro. La agrupación defendió la pieza con corrección, aunque con afinación irregular en el ataque inicial.

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El segundo pasodoble constituyó el tramo más relevante del repertorio por intención y recepción. La letra abordó el flamenco quince años después de su declaración como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, denunciando la banalización del género y la falta de respeto hacia la comunidad gitana. La pieza contrapuso la apropiación institucional del arte con su origen en el dolor, la rebeldía y la marginalidad, señalando la hipocresía de quienes exhiben flamenco en fiestas privadas mientras estigmatizan a la población gitana en la vida cotidiana. El remate funcionó por contundencia y lectura política, y el público respondió con aplauso sostenido. En clave competitiva, fue el tramo del repertorio que más elevó la posición de la agrupación.

Los cuplés se articularon mediante el recurso del mensaje en botellas que llegan por mar. El primero, dedicado al rey Juan Carlos I, recurrió al humor sexual y fue recibido con complicidad sin llegar a romper. El segundo construyó una escena doméstica con una vecina que odia a los animales y un marido identificado como “facha pobre”, cerrando con juego semántico entre animales y actitudes políticas. El estribillo recuperó la conexión emocional entre El Puerto y Cádiz, lectura habitual en las comparsas portuenses desde la segunda mitad del siglo XX.

El popurrí funcionó como catálogo gaditanista, navegando por la bahía, la clase obrera, la identidad cultural y la exportación simbólica del “ser gaditano” hacia el exterior. La pieza recurrió a la figura del vaporcito, incorporó referencias históricas y culturales y desplegó un discurso sentimental sobre la memoria obrera y el metal como trabajo de identidad. La agrupación mantuvo ritmo y afinación en el tramo final, aunque sin escalada dramática ni cuarteta icónica que rematara el cierre. La recepción fue respetuosa y sostenida.

En interpretación, la comparsa dejó una actuación correcta, con buena dicción y sonido comprendido en sala. El grupo mostró oficio y cierta alegría en escena, aunque con empaste vocal aún por consolidar. La estética de predicadores funcionó visualmente y la dirección sostuvo el repertorio sin fracturas.

En clave competitiva, ‘Salud, gaditanismo y libertad’ se instala en la franja de comparsas que dejan buen regusto pero no terminan de romper el corte por falta de contundencia musical y sorpresa conceptual. La agrupación ha crecido respecto a años previos y dispone de discurso propio, pero la modalidad está exigiendo este año mayor densidad musical y mayor impacto literario para aspirar a cuartos con seguridad. El pase fue digno, coherente y con momentos apreciables, especialmente en el segundo pasodoble.


















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