Un libro analiza «por primera vez» la «desconocida» historia medieval de Cádiz y su potencial comercial por mar

Primer grabado que se conoce sobre la ciudad de Cádiz en 1513 – ANÓNIMO

Un nuevo libro, ‘Entre la tierra y el mar. Cádiz, frontera atlántica de Castilla en la Baja Edad Media’, analiza «por primera vez» la «desconocida» historia medieval de Cádiz –entre finales del XII y principios del XIV– y su importancia comercial con el mar como protagonista. El estudio ha sido abordado por el investigador predoctoral FPU del departamento de Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Granada (UGR), Daniel Ríos Toledano, quien lo ha editado junto a Rafael Sánchez Saus, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Cádiz.

En declaraciones a Europa Press, el historiador gaditano Daniel Ríos ha explicado que el interés de este libro es «dar a conocer la historia medieval de Cádiz desde una mirada marítima», es decir, se ha centrado en estudiar la importancia de la ciudad, el puerto y la bahía entre finales del siglo XIII e inicios del XVI en el comercio marítimo y en la navegación mediterránea y atlántica.

Asimismo, el investigador de la UGR ha añadido que se han abordado «las relaciones comerciales de Cádiz con otros puertos», así como «la presencia de comunidades extranjeras» y «la vida en la ciudad a inicios del siglo XVI». En este sentido, la monografía ha contado con una docena de estudios de la mano de reconocidos profesores e investigadores universitarios, que han puesto su foco de atención en conocer más a fondo la ciudad de Cádiz durante la Baja Edad Media. Ambos editores han subrayado la importancia de este libro ya que «por primera vez, se ha realizado un estudio sobre el Cádiz bajomedieval a través del análisis de un elevado número de documentos de archivos nacionales y extranjeros».

Entre las conclusiones alcanzadas, Daniel Ríos ha indicado «el predominio de la presencia extranjera en la ciudad, sobre todo de mercaderes italianos, que vieron en Cádiz un puerto con unas condiciones inmejorables para convertirlo en base de sus flotas mercantiles». Así, la ciudad desempeñó «un importante papel» en las rutas marítimas internacionales debido a su ubicación estratégica.

Gracias a su posición en el Atlántico, «los barcos procedentes del Mediterráneo aprovechaban el puerto gaditano para hacer escala» donde «cargaban y descargaban diversos productos». Por ejemplo, ha señalado la descarga de «mercancías provenientes de Oriente, como algodón, especias y alumbre», que posteriormente se distribuían a otras ciudades de la Corona de Castilla. En cambio, «se cargaban cuero, atún de las almadrabas gaditanas, aceite de Sevilla, sal y otros productos del norte de África, dada las relaciones comerciales de Cádiz con la Berbería de Poniente, como esclavos, oro y jabón».

El motivo por el cual ambos editores han decidido publicar este libro tiene su explicación en «un contexto concreto», más específicamente el año de 1596, cuando Cádiz «fue asaltada por la flota anglo-holandesa», que «la incendió y saqueó durante varios días», ha señalado Ríos, añadiendo que «toda la documentación medieval se perdió».

En este sentido, los historiadores que han centrado su interés «en reconstruir cómo era la ciudad bajomedieval» se han enfrentado al reto de «no haber registros documentales que permitieran conocer la ciudad de los siglos XIV y XV». En la monografía se ha aplicado «una nueva metodología» que está permitiendo «profundizar en el Cádiz bajomedieval desde la documentación de otros archivos», lo que está arrojando luz a unos siglos muy desconocidos.

Así, gracias a la recopilación de esta documentación archivística, el historiador ha manifestado que «Cádiz en la Baja Edad Media fue una ciudad reconocida internacionalmente por su puerto», subrayando que «el puerto aportaba a Cádiz una identidad, debido a la alta afluencia de embarcaciones mediterráneas que surcaban su muelle antes de navegar hacia el norte de Europa», aprovechando las condiciones naturales del puerto gaditano para «hacer una escala tanto técnica como comercial».

EL DIBUJO DE LA CUBIERTA

Para la cubierta del libro han elegido el primer grabado que se conoce sobre la ciudad de Cádiz. «Es un dibujo que data de 1513 y representa la ciudad en ese año», de forma que se puede ver «cómo se había estructurado la ciudad bajomedieval, cómo era el sistema defensivo, con su fortaleza y sus murallas», ha destacado.

Además, se puede apreciar «la catedral de Santa Cruz, el edificio del concejo, símbolo del poder urbano; el puerto marítimo en el que hay varias naves fondeadas, con lo cual nos demuestra la importancia marítima y comercial de Cádiz; las diferentes ermitas como la de Santa María o San Sebastián; las viviendas, caracterizadas por tener azoteas, patios y corrales».

El autor de este grabado es «anónimo», posiblemente «un artista local o extranjero, pero una persona que conocía muy bien la ciudad», ha señalado Ríos, destacando que «en uno de los capítulos, se descifra el origen de este dibujo». «A diferencia de otros grabados del siglo XVI», éste «es muy preciso para conocer el urbanismo de finales de la Edad Media y principios de la Moderna».

CÁDIZ, PUNTO DE COMERCIO MARÍTIMO FUNDAMENTAL

La importancia marítima y comercial de Cádiz durante la Baja Edad Media se deben a varios factores, ha explicado Ríos. Uno de ellos es «las condiciones naturales de Cádiz», ya que la bahía permitía acoger «a un elevado número de embarcaciones». También otro punto a destacar es «la posición estratégica de la ciudad», la cual «goza de una privilegiada posición entre el Mediterráneo y el Atlántico, pero también entre el sur de Europa y el norte de África».

Un tercer factor sería «la intervención de los mercaderes extranjeros» que desempeñaron «un papel fundamental en el despegue mercantil». Además, el puerto de Cádiz también tuvo «un importante valor militar», ya que había «un claro interés de la monarquía castellana por incentivar su carácter como base de la marina», aunque también demostró su interés a través de «la concesión de exenciones fiscales».

Todo ello ha permitido afirmar que «Cádiz con anterioridad al descubrimiento de América fue un puerto muy importante de la Europa atlántica», ha concluido Daniel Ríos, uno de los editores del libro ‘Entre la tierra y el mar. Cádiz, frontera atlántica de Castilla en la Baja Edad Media’, el cual ha sido publicado bajo el sello de la Editorial Sílex, a la venta el próximo 30 de agosto en las librerías españolas.

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