Andalucía y más allá

Un proyecto analizará contaminantes emergentes en ecosistemas marinos del litoral andaluz

La iniciativa Bioacumar, presentada en la Universidad de Cádiz, estudiará la presencia de contaminantes emergentes en ecosistemas marinos andaluces y su posible impacto en especies como la lubina, el cazón y el delfín mular.

Un proyecto nacional evaluará la presencia de contaminantes emergentes en ecosistemas marinos del litoral andaluz y su posible impacto sobre especies de interés pesquero y sobre la salud ambiental. La iniciativa, denominada Bioacumar y enmarcada en el Programa Pleamar 2025, está liderada por la Universidad de Oviedo y cuenta con la participación de la Universidad de Cádiz (UCA), entre otras entidades.

Los trabajos se desarrollarán tanto en la costa andaluza como en el litoral asturiano, con el objetivo de analizar posibles variaciones geográficas en los niveles de contaminación. En Andalucía ya han comenzado las primeras acciones de campo, que incluyen campañas para la toma de biopsias de piel en ejemplares de delfín mular.

El proyecto centrará su investigación en la detección y distribución de antibióticos y hormonas sintéticas en el medio marino. También estudiará la presencia de bacterias resistentes y genes asociados a la resistencia a antimicrobianos, un fenómeno vinculado a la contaminación por residuos farmacológicos.

Según han explicado los genetistas Yaisel J. Borrell y Laura Miralles, de la Universidad de Oviedo, los resultados permitirán evaluar los riesgos derivados de la bioacumulación de estos compuestos tanto para el estado de los ecosistemas como para la seguridad alimentaria de los productos pesqueros y acuícolas.

Bioacumar utilizará como bioindicadores varias especies de interés comercial y ecológico. Entre ellas se encuentran la lubina —tanto salvaje como de acuicultura— y el cazón. Además, se analizarán muestras de delfín mular, considerado una especie clave para evaluar el estado ambiental del medio marino por su posición en la cadena trófica.

El proyecto adopta el enfoque denominado ‘One Health’, que plantea la interconexión entre la salud ambiental, animal y humana. Bajo este marco, la investigación pretende aportar datos que ayuden a valorar la exposición a contaminantes emergentes y sus posibles efectos acumulativos en los ecosistemas y en la cadena alimentaria.

En Asturias, los equipos ya han iniciado la recogida de muestras de lubina y cazón. En paralelo, en el litoral andaluz se están desarrollando las campañas centradas en cetáceos. El análisis conjunto de ambas demarcaciones permitirá comparar los niveles detectados en distintos puntos de la costa española.

La jornada oficial de inicio del proyecto se celebrará el próximo 24 de junio en la Universidad de Cádiz. El acto tendrá lugar a partir de las 9.00 horas en la Sala Bolívar del Edificio Constitución 1812 y contará con la participación de investigadores de las distintas entidades que integran el consorcio.

Además de la Universidad de Oviedo y la Universidad de Cádiz, en Bioacumar participan la Universidad de León y la organización CIRCE (Conservación, Información y Estudio sobre Cetáceos). El proyecto cuenta también con la implicación del Centro de Investigación en Salud Ecosistémica y de la Fauna Silvestre (CREWH).

Entre las entidades colaboradoras figuran el Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la Dirección General de Pesca Marítima del Principado de Asturias, la Federación de Cofradías de Pescadores del Principado de Asturias y la Organización de Productores Artesanales de esa comunidad.

La investigación se enmarca en el creciente interés científico por los contaminantes emergentes en ecosistemas marinos, sustancias que no siempre están reguladas pero cuya presencia se ha detectado en aguas y organismos marinos. Su estudio resulta relevante en territorios con actividad pesquera y acuícola, como es el caso del litoral gaditano, por su posible relación con la calidad ambiental y la seguridad de los productos destinados al consumo.

Los responsables del proyecto prevén que los datos obtenidos contribuyan a mejorar el conocimiento sobre la distribución de estos compuestos en el medio marino y sirvan de base para futuras estrategias de seguimiento y gestión ambiental.

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