Carnaval

Las Eurovisivas convierten Eurovisión en sátira social en el COAC 2026

La chirigota gaditana mezcla humor, crítica y potencia vocal en una actuación que va del acoso escolar a los conflictos internacionales

La chirigota Las Eurovisivas, de Cádiz, regresó al escenario del Gran Teatro Falla en el COAC 2026 con una propuesta colorida, ambiciosa y cargada de contenido. Con letra de José Juan Pastrana Fernández y Francisco Joaquín Fernández Cressi, música del propio Pastrana y dirección de Alba Oliva Rodríguez, la agrupación dio continuidad a la línea mostrada el pasado año como Las gitaneras, dando un paso más en solidez interpretativa y mensaje.

La presentación situó al público ante un grupo de divas de Eurovisión “venidas a menos”, representantes de distintos países europeos que llegaron a Cádiz atraídas por el supuesto certamen musical. El tipo, muy reconocible y lleno de guiños, jugó con estereotipos nacionales y detalles escenográficos bien definidos, desde pizzas italianas hasta banderas colgadas en el fondo del escenario, componiendo un conjunto visualmente atractivo y claramente chirigotero. Desde ese arranque, la agrupación dejó patente una de sus principales virtudes: la potencia y afinación de las voces, un aspecto muy destacado para tratarse de una chirigota de cantera.

El primer pasodoble sorprendió por su planteamiento. Comenzó como un aparente reconocimiento a los buenos docentes, aquellos que cuidan y acompañan a su alumnado, para girar después hacia una denuncia clara contra los malos maestros que, ante situaciones de acoso escolar, miran hacia otro lado. La letra incidió en la existencia de protocolos en los centros educativos y en la responsabilidad de aplicarlos, convirtiendo el pasodoble en un alegato directo y sin ambigüedades contra la pasividad institucional.

El segundo pasodoble amplió el foco y abordó el significado real de las banderas y de los símbolos nacionales. La chirigota defendió que una bandera no puede reducirse a un trozo de tela vacío de valores y cerró la letra con una referencia explícita al conflicto en Palestina, subrayando la contradicción entre el discurso patriótico y la vulneración de derechos humanos. Un pasodoble serio, con vocación pedagógica, que reforzó el perfil comprometido de la agrupación.

En los cuplés, Las Eurovisivas recuperaron el tono más reconocible del humor carnavalesco. El primero ironizó sobre Andy y Lucas y la repercusión mediática de su separación, un asunto recurrente en el concurso de este año. El segundo apuntó directamente a Juanma Moreno y a la polémica de los cribados sanitarios, enlazando además con referencias a puntuaciones y decisiones que han marcado la actualidad reciente. Remates claros, bien entendidos por el público y en sintonía con la actualidad.

El popurrí mantuvo el juego eurovisivo como hilo conductor, alternando referencias musicales, situaciones cotidianas y críticas sociales, sin perder el tono festivo. La chirigota supo cerrar su actuación reafirmando su identidad: un grupo que utiliza el humor y la parodia para hablar de asuntos serios, apoyado en un trabajo vocal que elevó el conjunto por encima de lo habitual en la modalidad.

Las Eurovisivas dejaron en el Falla una actuación equilibrada entre risa y reflexión, demostrando que la cantera puede asumir discursos complejos sin renunciar al espíritu chirigotero. Una propuesta que destacó por su valentía temática y por un nivel interpretativo que confirma la madurez del grupo.
























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