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El PSOE apela en Cádiz al voto útil de la izquierda y convierte los servicios públicos en eje de campaña

María Jesús Montero y José Luis Rodríguez Zapatero cargan contra Moreno Bonilla en un mitin marcado por la defensa de la sanidad pública, la vivienda, la dependencia, el feminismo y la libertad de expresión tras la polémica por el Carnaval

El PSOE eligió Cádiz para reforzar el tramo final de la campaña andaluza con un acto de fuerte contenido político, emocional y movilizador, en el que María Jesús Montero y José Luis Rodríguez Zapatero situaron las elecciones del domingo como una cita decisiva para el futuro de los servicios públicos en Andalucía. El mitin, celebrado ante militantes y simpatizantes socialistas, tuvo un marcado tono de llamada a la participación y de apelación directa al voto progresista, con la sanidad, la dependencia, la vivienda, la igualdad y la libertad de expresión como principales argumentos.

El acto comenzó con una escenografía pensada para subrayar el mensaje de campaña. La música, las referencias a la alegría y la presencia de dirigentes históricos del socialismo gaditano sirvieron de antesala a las intervenciones políticas. Juan María Cornejo, cabeza de lista socialista por la provincia de Cádiz, fue el primero en tomar la palabra y marcó desde el inicio el tono del acto. “Cuando veníamos bajando la escalera, nos decían los compañeros, compañeras, vamos a ganar. Pues claro que vamos a ganar el próximo domingo las elecciones”, afirmó ante los asistentes.

Cornejo presentó Cádiz como una provincia clave para las aspiraciones socialistas. “Cádiz es fundamental, lo vamos a demostrar”, dijo antes de introducir uno de los asuntos que más carga simbólica tuvo durante todo el mitin: la polémica por el Carnaval. El dirigente socialista acusó al Partido Popular de intentar “censurar el carnaval gaditano” y defendió las coplas como una expresión de libertad política y cultural. “Censurar las coplas que representan la cultura, la libertad, la democracia de una ciudad como Cádiz, que es libre y dice lo que piensa cantando”, señaló.

El mensaje fue directo y buscó conectar con uno de los elementos identitarios más fuertes de la ciudad. “Aquí no se censuran más coplas, eso era la dictadura. Vamos a cantar mucho carnaval, le duela a quien le duela”, proclamó Cornejo, que convirtió la defensa del Carnaval en una defensa de la libertad de expresión. La frase fue una de las más aplaudidas del inicio del acto y anticipó una línea argumental que después retomaría María Jesús Montero con más amplitud.

El candidato socialista también se dirigió a los trabajadores del metal, en un momento especialmente sensible por las movilizaciones del sector. Cornejo defendió la legitimidad de las protestas, pero pidió no equivocar el adversario político. “Que sepan que tienen nuestro respeto, que es legítimo que se concentren, pero que no se equivoquen de enemigos”, afirmó. A continuación, reivindicó el papel del PSOE en la defensa del empleo industrial en la Bahía. “Nosotros somos compañeros de ellos, defendemos Navantia, defendemos astilleros, defendemos la creación de empleo en esta tierra”, añadió.

El núcleo de su intervención, sin embargo, estuvo en los servicios públicos. Cornejo acusó al PP de haber deteriorado la sanidad, la educación y la dependencia durante sus años de gobierno en Andalucía. “La sanidad pública ha sido destrozada por el PP”, aseguró. También denunció la reducción de aulas públicas en la provincia de Cádiz y puso el foco en la lista de espera de la dependencia. “Dos personas están muriendo cada día en esta comunidad esperando la ley de la dependencia”, dijo, una afirmación que utilizó para llamar a la movilización.

En ese contexto, Cornejo rechazó el efecto desmovilizador de las encuestas. “Eso que escriben las encuestas es mentira, nos quieren desmovilizar”, sostuvo. El dirigente socialista recurrió a varios precedentes electorales para defender que el PSOE puede revertir los pronósticos si hay participación. “Aquí nadie va a escribir el futuro de los ciudadanos y ciudadanas de esta tierra. Lo vamos a escribir nosotros”, remató antes de ceder la palabra a María Jesús Montero.

La candidata socialista a la Junta entró en el acto con un discurso que combinó la apelación emocional, la confrontación con Moreno Bonilla y una sucesión de compromisos programáticos. Desde el arranque dejó claro el objetivo político de la campaña. “Qué poquito nos falta unas horas para volver a San Telmo y que yo vuelva como presidenta de la Junta de Andalucía”, afirmó.

Montero defendió que el PSOE llega al final de la campaña con “ganas de cambiar” y con una militancia movilizada. “Llenemos las urnas de esperanza, de alegría, de ilusión”, pidió. La candidata contrapuso esa idea de gobierno activo frente a lo que reprochó al actual Ejecutivo andaluz. “Queremos estar para mejorar la sanidad, la dependencia, la vivienda, la educación, las oportunidades de nuestros jóvenes, de nosotras las mujeres”, resumió.

La polémica por el Carnaval ocupó uno de los tramos más intensos de su intervención. Montero acusó al PP de pretender controlar el contenido de las coplas y de querer condicionar la crítica política. “No nos van a amordazar. Vamos a hablar alto y claro cada día, todos los días para decir lo que hay”, afirmó. En Cádiz, la candidata quiso elevar el asunto más allá de la coyuntura electoral y situarlo en una tradición histórica de libertad. “Cádiz nunca nadie le ha callado la boca porque somos la cuna de la libertad de prensa, la cuna de la libertad de expresión, la cuna de la Pepa”, proclamó.

La secretaria general del PSOE andaluz enlazó esa denuncia con otra acusación: la suspensión de actos vinculados a la Marea Blanca. A su juicio, el PP no solo intenta limitar el Carnaval, sino también el debate sobre la sanidad pública. “Es decir, que no podemos hablar ni de la sanidad, ni de la educación, ni de la dependencia, ni de las aspiraciones que tiene el pueblo andaluz”, criticó.

Montero presentó las elecciones como algo más que unos comicios autonómicos. “Tenemos para el domingo un referéndum por los servicios públicos en Andalucía, un referéndum por la sanidad pública, por la educación, por la vivienda asequible, por la dependencia”, dijo. Esa idea de “referéndum” atravesó buena parte de su discurso y sirvió para encuadrar la campaña en una disyuntiva entre modelos de sociedad.

“Lo que estamos debatiendo, lo que estamos discutiendo, son dos modelos de sociedad”, afirmó. A partir de ahí, acusó al PP de deteriorar los servicios públicos para favorecer la privatización. En materia sanitaria, Montero sostuvo que la sanidad pública es una garantía de igualdad real entre ciudadanos. “La sanidad pública es mucho más que un derecho. Es la garantía que tenemos los ciudadanos de que si realmente hay cura, hay tratamiento para una enfermedad, tú vas a tener el mismo derecho con independencia del nivel de renta que tú tengas”, defendió.

La candidata socialista anunció como medida prioritaria una norma contra las listas de espera. “La primera decisión que tomaré desde San Telmo en el primer Consejo de Gobierno será aprobar una norma para quitar las listas de espera”, prometió. En ese tramo del discurso, acusó a Moreno Bonilla de no dar explicaciones suficientes sobre la crisis de los cribados del cáncer de mama y se comprometió a aclarar lo ocurrido. “Vamos a defender el sistema sanitario y me comprometo con ellas a contarle toda la verdad de lo que ha pasado con el cáncer de mama”, afirmó.

Montero vinculó de forma explícita el voto al PSOE con la defensa de la salud de las familias. “Todo aquel que esté preocupado por la salud de los suyos, que vote al PSOE”, dijo. También apeló al voto útil de la izquierda al presentarse como la única opción capaz de desalojar al PP del Gobierno andaluz. “Somos la única alternativa real al Gobierno de las derechas”, aseguró, antes de dirigirse a antiguos votantes socialistas que puedan tener dudas. “No vamos a fallarle”, añadió.

La vivienda fue otro de los ejes centrales de su intervención. Montero habló de “emergencia habitacional” y criticó que la Junta no haya desarrollado una política pública suficiente. “Vamos a arreglar el problema de vivienda”, prometió. Entre sus compromisos, citó la construcción de vivienda pública, ayudas para la entrada de la primera vivienda y el complemento del bono de alquiler joven. En Cádiz, además, introdujo una referencia directa al impacto de los pisos turísticos. “No se pueden vaciar nuestros barrios mientras que estamos dedicando la vivienda a la especulación, al uso lucrativo, provocando una subida de los precios del alquiler”, señaló.

La candidata también dedicó un amplio bloque a la dependencia, recordando la ley impulsada durante el Gobierno de Zapatero y denunciando los retrasos actuales en Andalucía. Sostuvo que el colapso del sistema acaba recayendo especialmente sobre las mujeres, que siguen asumiendo buena parte de los cuidados. Ese argumento le permitió enlazar con una defensa del feminismo y de la igualdad. “No hay democracia sin igualdad, no hay progreso sin igualdad”, afirmó. Y cerró ese bloque con una frase dirigida a las derechas: “No vamos a volver a nuestras casas, por mucho que las derechas bramen”.

Montero terminó su intervención con una llamada a la movilización hasta el último minuto de campaña. “Nos quedan horas para darlo todo”, dijo. La candidata pidió argumentos, motivos y esperanza para convencer a los indecisos y anticipó un resultado favorable para el PSOE. “Formaremos esa ola que va a dar una sorpresa. Y la sorpresa es que vamos a ganar las elecciones y lo vamos a hacer con alegría”, concluyó.

El cierre del acto correspondió a José Luis Rodríguez Zapatero, que desplegó un discurso largo, combativo y cargado de referencias a su etapa como presidente del Gobierno, a la memoria histórica del PSOE y a la actualidad política nacional e internacional. Desde el inicio expresó su respaldo personal a Montero. “Me siento muy orgulloso de venir a pedir el voto para María Jesús Montero”, afirmó, destacando de ella que es una persona “trabajadora” y “educada” a la que nunca ha escuchado “un insulto ni una descalificación”.

Zapatero comenzó con un tono irónico hacia la derecha, especialmente por sus referencias recientes a la memoria histórica. “El PP y la derecha tienen un problema enorme con la memoria histórica”, dijo, antes de bromear con que finalmente habían encontrado su referencia en Hernán Cortés. “Yo no sé qué es peor de la derecha, si eso de la memoria histórica de Hernán Cortés o la hipocresía que tiene”, añadió.

El expresidente enlazó esa crítica con la política exterior y defendió la relación del Gobierno de España con China, el multilateralismo y la cooperación internacional. Reprochó al PP que critique a Pedro Sánchez por mantener relaciones diplomáticas y económicas con China mientras dirigentes populares también viajan al país asiático para atraer inversiones. “Qué hipocresía”, repitió. En ese contexto, defendió que España tiene una posición internacional reconocible. “Nos sentimos orgullosos de un Gobierno que está liderando internacionalmente el futuro de las relaciones internacionales”, afirmó.

Zapatero reivindicó después los avances sociales aprobados por gobiernos socialistas. Uno de los momentos más celebrados llegó cuando mencionó los derechos LGTBI. “España es el país donde más se respetan los derechos de las personas LGTBI del mundo”, dijo, vinculando ese reconocimiento a la ley del matrimonio igualitario aprobada durante su Gobierno. Recordó la oposición que recibió entonces y contrapuso aquella resistencia con la normalización actual de esos derechos.

El expresidente utilizó esa idea para reforzar el mensaje de voto útil progresista. “Si eres progresista, vota a quien tiene fuerza, que es el Partido Socialista Obrero Español”, defendió. Para Zapatero, la trayectoria del PSOE se mide en leyes concretas: matrimonio igualitario, dependencia, violencia de género, divorcio, interrupción voluntaria del embarazo, pensiones, sanidad universal o salario mínimo. “El 99% de las leyes y de los derechos que nos han hecho ciudadanos dignos han sido leyes y decisiones del Partido Socialista Obrero Español”, resumió.

En clave andaluza, Zapatero reivindicó el papel del PSOE en la autonomía y en la transformación de la comunidad. Recordó el referéndum del 28F y defendió que Andalucía se reconoció en igualdad con el resto de territorios gracias al empuje socialista. “El cambio de Andalucía es el cambio que hizo el PSOE”, afirmó. También tuvo palabras para antiguos dirigentes socialistas andaluces y gaditanos, y defendió expresamente la honestidad de Manuel Chaves y José Antonio Griñán. “Fueron gobiernos y ellos como presidentes decentes”, sostuvo.

Zapatero introdujo después una de sus frases más personales al hablar de la lealtad al partido. “Lo primero que había que hacer si eras socialista es ser leal con tu partido, con tus ideas, con tus convicciones”, afirmó. A partir de ahí, cargó contra lo que considera una estrategia de la derecha basada en el ataque personal y la utilización de tragedias. Recordó que a él se le acusó de traicionar a las víctimas del terrorismo y reivindicó el final de ETA durante su mandato. “Fui el presidente que logró que no haya más víctimas del terrorismo porque bajo mi Gobierno se terminó ETA”, proclamó.

El expresidente también defendió la gestión del actual Gobierno de España en materia económica y laboral. Citó el récord de empleo, el incremento de afiliaciones y la cifra de mujeres trabajadoras. En ese punto, atribuyó buena parte del buen momento económico andaluz al Ejecutivo central y a la labor de Montero. “María Jesús Montero ha hecho mucho más por la creación de empleo y por el buen momento económico de Andalucía que Moreno Bonilla”, afirmó.

Zapatero reprochó a los presidentes autonómicos del PP que se atribuyan los datos positivos y responsabilicen al Gobierno central de los problemas. Lo aplicó especialmente a la vivienda, recordando que se trata de una competencia autonómica. “La competencia en materia de vivienda es competencia exclusiva de las comunidades autónomas”, subrayó. También acusó a Moreno Bonilla de haber dispuesto del mayor presupuesto de la historia de Andalucía sin traducirlo en mejoras visibles en servicios públicos.

En el tramo final, el expresidente abandonó el análisis político para adoptar un tono de movilización democrática. “Votar es cuidar la democracia, votar es cooperar, votar es reflexionar, votar es decidir, votar es comprometerse”, dijo. En contraposición, definió la abstención como una pérdida colectiva. “No votar es perder una oportunidad”, afirmó.

Zapatero dirigió una apelación especial a las mujeres y al feminismo. “Cuando abrazas el feminismo, hay que ver cuántas cosas te abrazan a ti”, señaló, en una de las frases más personales de su intervención. Reivindicó las leyes de igualdad, los gobiernos paritarios y la lucha contra la violencia de género, y defendió que España ha avanzado gracias a esas conquistas.

También hizo una defensa de la dignidad de los migrantes y rechazó los discursos xenófobos. Frente a quienes se oponen a la regularización, preguntó qué modelo proponen: trabajadores sin derechos, sin contrato y sin cotizar. “Eso se llama esclavitud y en democracia es inaceptable”, afirmó.

El mitin terminó con una llamada expresa al voto socialista. “A las urnas, a votar a María Jesús Montero, a votar al Partido Socialista”, pidió Zapatero. El acto cerró así con el mismo mensaje que había recorrido todas las intervenciones: movilización, voto útil y defensa de los servicios públicos como eje de una campaña en la que el PSOE busca presentarse como única alternativa real al Gobierno de Juanma Moreno.

En Cádiz, Montero y Zapatero no solo pidieron el voto. También trataron de construir un relato de final de campaña basado en la identidad socialista, la memoria de los derechos conquistados y la urgencia de revertir el deterioro que atribuyen al PP en la sanidad, la dependencia, la vivienda y la educación. El PSOE convirtió el mitin gaditano en una apelación directa a su electorado tradicional, a la izquierda desencantada y a los indecisos, con una idea repetida de distintas formas por todos los intervinientes: las elecciones del domingo no son una cita más, sino una decisión sobre el modelo de Andalucía.

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