La protesta recorre las calles del barrio en un ambiente pacífico y reclama más seguridad y medidas urgentes contra el narcotráfico

Cerca de un millar de personas se manifestaron en el barrio de Santa María, en Cádiz, para reclamar soluciones ante el aumento del tráfico y consumo de drogas en la zona. La movilización, convocada por la asociación vecinal Las Tres Torres, reunió a residentes del barrio junto a participantes llegados de otros puntos de la ciudad.
La protesta arrancó en torno a las 20:00 horas y se prolongó durante más de una hora, recorriendo distintas calles del barrio con paradas simbólicas en puntos considerados conflictivos. La marcha se desarrolló sin incidentes, en un ambiente reivindicativo y pacífico.
Los vecinos sitúan el origen de la movilización en el incremento de la presencia de drogas en las calles, una situación que, según denuncian, está generando problemas de convivencia, inseguridad y episodios de robos. La respuesta ha sido una movilización transversal en la que participaron familias, jóvenes y personas mayores, junto a colectivos sociales, hermandades y representantes políticos.
Durante la marcha, el lema más repetido apeló a la recuperación del barrio como un espacio seguro, con consignas centradas en la necesidad de un entorno “limpio y sin drogas”.
El alcalde de Cádiz, Bruno García, y miembros de la corporación municipal respaldaron públicamente la protesta, al tiempo que reclamaron mayor implicación de otras administraciones en materia de seguridad.
Los vecinos insistieron en la necesidad de reforzar la presencia policial y de adoptar medidas estructurales que permitan frenar el narcotráfico y recuperar la normalidad en el barrio.
La manifestación concluyó en la plaza de la Merced con la lectura de un manifiesto en el que se denunció el abandono del barrio y se reivindicó el derecho a vivir con dignidad. Durante la lectura se escucharon mensajes como “el 11006 no se rinde” y llamamientos a no permitir que “la droga robe la tranquilidad” a los residentes.
El texto también puso en valor la resistencia del barrio a lo largo del tiempo y apeló al orgullo colectivo para afrontar la situación actual, con el respaldo de entidades sociales, hermandades y colectivos culturales.
La movilización evidencia el malestar creciente en Santa María ante un problema que los vecinos consideran estructural y que, según recuerdan, tiene antecedentes en décadas anteriores. La respuesta vecinal busca situar de nuevo esta cuestión en el centro del debate público y reclamar soluciones a largo plazo.







