Eduardo Benot

Eduardo Benot Rodríguez (1822-1907) fue un intenso personaje del siglo XIX español, escritor, matemático, filólogo y político. En este artículo nos acercamos a su faceta política, incidiendo en su vocación social desde el republicanismo.

Benot ingresaría en las filas republicanas muy pronto, participando en la Vicalvarada, aunque después del fracaso del Bienio Progresista (1854-1856) decidió apartarse de la política. Pero la Revolución Gloriosa de 1868 le impulsó de nuevo al compromiso, y muy cercano a Pi i Margall. Fue elegido diputado en las Cortes Constituyentes del año siguiente. Fue famoso por el discurso de contestación a Amadeo de Saboya, y luego participaría en la comisión que también elaboró la contestación al rey cuando abdicó. Participó directamente en la abolición de la esclavitud en Puerto Rico. En la Primera República sería nombrado ministro de Fomento, participando en la redacción del proyecto constitucional federal. Al terminar la experiencia republicana se exilió en Lisboa. Al ser expulsado por el gobierno portugués regresó a España, destacando en el seno del republicanismo federal, aunque deseaba dedicarse a sus ocupaciones científicas y humanísticas. En todo caso, en 1893 sería elegido diputado, y a la muerte de Pi i Margall en 1901 se convirtió en líder del Partido Republicano Federal. Pero la gran aportación política de Benot tiene que ver con su vocación social, siendo, por lo tanto, uno de los primeros políticos españoles claramente partidario de iniciar la intervención de los poderes públicos en favor de las clases humildes, algo que luego explicaría la buena relación que tendría con los socialistas, como tendremos oportunidad de estudiar.

Su paso por el Ministerio de Fomento, el Ministerio más social de todos los de los ejecutivos en la España del siglo XIX, ya que incluía un sinfín de competencias educativas, de infraestructuras, agricultura, etc.., fue muy destacado a pesar del poco tiempo en el que estuvo en esta responsabilidad en tiempos de la Primera República. Se preocupó mucho del bienestar de los maestros porque obligó a los Ayuntamientos a que pagaran sus atrasos, ya que los municipios tenían esta competencia, fundó el Instituto Geográfico y Estadístico, y es el autor de la primera Ley sobre el trabajo de los niños de 1873, en vigor hasta principios del siglo XX, a pesar de su sistemático incumplimiento, como el movimiento obrero y los socialistas se encargarían, en tiempos de la Restauración, de demostrar.

Otra dimensión cercana a la que aquí estamos reseñando tiene que ver con su pasión por la mejora de la enseñanza, al defender, casi como un pionero en España, la denominada “escuela única”, es decir, la unificación del sistema educativo desde los tres a los dieciséis años. Criticó el sistema educativo liberal en su obra Errores sobre educación e instrucción pública, que publicó en 1863, es decir, en fecha muy temprana. Benot era un firme partidario de una buena enseñanza primaria a cargo del Estado.

Cuando falleció en 1907, los socialistas le rindieron un homenaje en las páginas de El Socialista, porque le consideraron un político muy superior a la media y porque, aunque no militó en la filas del PSOE “pensaba y obraba como un socialista”, una calificación un tanto exagerada, seguramente, pero a esas alturas los socialistas comenzaban a valorar de forma más abierta a algunos políticos republicanos de ideas avanzadas, como ocurriría con el aniversario del fallecimiento de Salmerón, en vísperas del cambio de estrategia política del Partido, y quizás por la experiencia política con la mayoría de los políticos de la Restauración. El artículo nos proporciona también las principales razones para entender la consideración que el socialismo español tuvo hacia Benot. Al parecer, fue una persona cercana hacia los humildes y los trabajadores, y con posturas anticlericales. En este sentido, quizás fuera masón.

También colaboraba en El Socialista en el número del primero de mayo. Solía publicar textos alegóricos y poesías, como en los números de 1903 o 1904, entre otros. En el propio de 1907 publicó un texto breve alegórico.

Los socialistas valoraban mucho que fuera el autor de la primera ley sobre el trabajo infantil.

Por todos estos motivos, los socialistas y los “obreros organizados” habían acudido a su entierro. En el mismo estuvieron presentes representaciones del Comité Nacional del PSOE, de la Agrupación Socialista Madrileña, de la Junta del Centro de Sociedades Obreras, de diversas Sociedades Obreras, los concejales socialistas madrileños, los vocales obreros del Instituto de Reformas Sociales, y la redacción de El Socialista. Pablo Iglesias, convaleciente en El Escorial, envió un telegrama de pésame.

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