Inicio / Andalucía y más allá / El cáncer de hígado en Andalucía rondará los 1.200 nuevos casos en 2026

El cáncer de hígado en Andalucía rondará los 1.200 nuevos casos en 2026

Redacción 30 octubre, 2026 4 minutos de lectura

El perfil del cáncer de hígado en Andalucía cambia por el descenso del peso de la hepatitis C y el aumento de factores asociados al alcohol, la obesidad y la diabetes

Andalucía podría registrar alrededor de 1.200 nuevos casos de cáncer de hígado durante 2026, según una estimación realizada a partir de las previsiones nacionales de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) y del peso demográfico de la comunidad. La Sociedad Andaluza de Oncología Médica (SAOM) advierte de un cambio en las causas asociadas a estos tumores, con una menor presencia de la hepatitis C y un aumento de los casos vinculados al hígado graso, la obesidad y la diabetes.

REDECAN calcula que este año se diagnosticarán 6.852 cánceres de hígado en España. La cifra andaluza es una extrapolación poblacional, difundida por la SAOM con motivo del Día Mundial del Cáncer Hepático, que se celebra el 30 de octubre.

Los datos del III Registro Español de Carcinoma Hepatocelular reflejan la evolución del perfil de la enfermedad durante los últimos años. La hepatitis C estaba presente en el 43% de los casos recogidos en 2008, pero su peso descendió hasta el 17,5% en 2023. En ese mismo periodo, los tumores relacionados con el hígado graso asociado a alteraciones metabólicas pasaron del 1,9% al 11,8%.

El alcohol continúa siendo el principal factor relacionado con la aparición de estos tumores. Figura como única causa en el 29,9% de los casos registrados y está presente en el 54,9% cuando se incluyen aquellos pacientes en los que coincide con otros factores.

La SAOM centra su petición de reforzar la prevención en estos factores modificables. El consumo de alcohol y los problemas metabólicos pueden intervenir tanto en el desarrollo de enfermedades hepáticas como en su progresión hacia cuadros más graves que, en determinados pacientes, terminan provocando un carcinoma hepatocelular.

La incidencia de la diabetes y el exceso de peso amplía la población expuesta a estos riesgos en Andalucía. El Plan Integral de Diabetes de Andalucía 2026-2030 cifra en alrededor de un millón las personas con diabetes en la comunidad y sitúa en una cantidad similar a quienes se encuentran en situación de prediabetes.

La VI Encuesta Andaluza de Salud de 2023 señala, por su parte, que el 37,4% de la población andaluza mayor de 16 años presenta sobrepeso y otro 18,4% tiene obesidad. En cuanto al alcohol, el estudio oficial La población andaluza ante las adicciones XVI, elaborado con datos de 2024, indica que el 50,4% de los habitantes de entre 12 y 64 años lo había consumido durante el mes anterior a la encuesta.

La obesidad y la diabetes favorecen la acumulación de grasa en el hígado. En una parte de los pacientes, esta situación puede derivar en inflamación y fibrosis y avanzar hacia formas más graves de enfermedad hepática. Las guías clínicas europeas sitúan la diabetes tipo 2 y la obesidad entre los factores metabólicos con mayor influencia en la progresión hacia fibrosis avanzada, cirrosis y carcinoma hepatocelular.

Esas guías también advierten de que el consumo de alcohol puede combinarse con los factores metabólicos y acelerar el deterioro del hígado. Por ello, la prevención planteada por los oncólogos incluye la actuación sobre el consumo de alcohol, el control del peso y el seguimiento de la diabetes.

El segundo ámbito señalado por la SAOM es la vigilancia de quienes ya presentan una enfermedad hepática crónica, especialmente los pacientes con cirrosis. La mayoría de los cánceres de hígado se desarrolla en personas con patologías previas, lo que permite identificar a una parte de la población con mayor riesgo y establecer revisiones destinadas a detectar el tumor en sus fases iniciales.

El momento del diagnóstico condiciona las opciones terapéuticas. En los estadios iniciales pueden emplearse tratamientos con intención curativa, entre ellos la cirugía, el trasplante hepático y determinadas técnicas de ablación. En fases avanzadas, estas alternativas dejan de estar disponibles para muchos pacientes, aunque la inmunoterapia y las nuevas combinaciones terapéuticas han ampliado durante los últimos años las posibilidades para tratar la enfermedad.

El registro español indica que el 43% de los tumores diagnosticados en pacientes con cirrosis se detectó fuera de los programas de vigilancia. Esa proporción apenas había mejorado respecto a registros anteriores. Según la SAOM, estos pacientes llegan con mayor frecuencia al diagnóstico en fases avanzadas y cuentan con menos posibilidades de acceder a tratamientos con finalidad curativa.