El cuarteto ‘Crónica de una muerte más que anunciada’ afianza su discurso crítico en cuartos del COAC 2026
La agrupación gaditana continúa su particular relectura de la Pasión de Jesucristo en los cuartos del COAC 2026 con una parodia sólida, muy verbal y cargada de ironía política y religiosa en el Gran Teatro Falla
El cuarteto ‘Crónica de una muerte más que anunciada’ volvió a subir el telón del Gran Teatro Falla en la fase de cuartos de final del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas 2026 para dar continuidad a la historia iniciada en preliminares. La agrupación gaditana retomó el relato de la Pasión desde un enfoque abiertamente satírico, centrando su pase en el juicio de Jesús de Nazaret ante Poncio Pilatos y confirmando una evolución clara dentro del certamen.
La propuesta mantiene como eje narrativo la figura de un Jesucristo contemporáneo, sometido a un proceso judicial que funciona como espejo deformante —pero reconocible— de la realidad política, judicial y social actual. Desde los primeros compases, el cuarteto deja claro que el juicio será “cortito”, introduciendo un ritmo ágil y un tono marcadamente irónico que sostiene buena parte del pase. El planteamiento escénico es sencillo y funcional, reforzando el peso del texto y la interpretación por encima de cualquier artificio visual.
La parodia del juicio constituye el núcleo del repertorio. El intercambio entre Poncio Pilatos, Jesús y la figura del abogado cristiano articula una crítica directa a determinadas posturas de la Iglesia institucional, contraponiendo el mensaje original del cristianismo con su deriva contemporánea. El texto destaca por su precisión métrica y por un uso constante del doble sentido, combinando referencias bíblicas con guiños políticos y sociales reconocibles para el espectador. El humor se apoya más en la palabra que en el gesto, recuperando una forma de hacer cuarteto clásica y muy gaditana.
Uno de los momentos más destacados llega con la acusación del abogado cristiano, que convierte a Jesús en un personaje incómodo por su defensa de los pobres y su cuestionamiento del poder. La escena, lejos de buscar el golpe fácil, construye una sátira sostenida que provoca la risa desde la incomodidad y la reflexión. El veredicto popular, resuelto con la participación del público, refuerza ese juego metateatral tan propio de la modalidad y conecta directamente con el concurso como espacio de juicio y sentencia.
El tema libre amplía el relato con la coronación de espinas y el camino hacia el Calvario, introduciendo nuevas capas de crítica. En este tramo, el cuarteto incorpora referencias a la Semana Santa y a su convivencia —no siempre pacífica— con el Carnaval, abordando el asunto desde la ironía y evitando el exceso. La figura de Dios reaparece como contrapunto humorístico, aportando dinamismo y manteniendo la coherencia interna del relato.
Los cuplés funcionan con claridad y efectividad. El primero juega con el doble sentido de “no pasar de los pasos”, enlazando la saturación de actos cofrades con una queja carnavalesca reconocible. El segundo cuplé apunta a la transformación de Cádiz en un gran parque temático, con un remate muy celebrado que compara la ciudad con un gran plató y alude a Eurodisney “con las carnes abiertas”. Ambos encajan bien en el desarrollo del pase y refuerzan el tono crítico sin romper el ritmo.
En el apartado interpretativo, el cuarteto muestra una notable complicidad interna y con el público. El manejo de los tiempos, las réplicas y los silencios evidencia un trabajo sólido de ensayo y una comprensión clara del formato. La propuesta gana en fluidez respecto a preliminares y se percibe más afinada en la gestión del ritmo, evitando tramos muertos y sosteniendo el interés durante todo el pase.
La actuación en cuartos confirma el crecimiento de ‘Crónica de una muerte más que anunciada’ dentro del COAC 2026. El texto se consolida como su principal fortaleza, apoyado en una crítica valiente, bien construida y coherente de principio a fin. Sin necesidad de alardes escénicos, el cuarteto reivindica la palabra como herramienta central del Carnaval y deja una sensación muy positiva, con argumentos suficientes para seguir avanzando en una modalidad que encuentra aquí una propuesta con identidad propia.


























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