La cuarta sesión de cuartos del COAC 2026 deja un pase magistral del cuarteto de Miguel Moreno, buenas sensaciones en ‘El jovencito Frankenstein’ y ‘Los Muerting Planner’, y propuestas correctas pero conservadoras en una noche larga y de rendimientos irregulares en el Gran Teatro Falla

La cuarta sesión de cuartos de final del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla estuvo marcada por un desarrollo claramente irregular, con propuestas que oscilaron entre el cumplimiento solvente y momentos de auténtica brillantez. En una función extensa y exigente para el público, el cuarteto ‘¡Qué no vengan!’ se erigió como el gran referente de la noche, firmando una actuación que sobresalió con claridad sobre el resto y que elevó el listón competitivo de la fase.
Abrió la sesión el coro gaditano ‘La esencia’, que afrontó su segundo pase apoyándose en la potencia vocal del grupo y en un tipo reconocible, muy anclado al gaditanismo. El repertorio, instalado en terrenos conocidos, funcionó desde la ejecución musical, especialmente en presentación y popurrí, pero dejó la sensación de moverse en una zona de confort creativa. Los tangos, rítmicos y bien cantados, ofrecieron una crítica clara tanto religiosa como política, aunque sin profundizar ni arriesgar lo suficiente como para situarse entre las propuestas más ambiciosas de la modalidad. Un pase correcto, sin errores, pero también sin momentos verdaderamente determinantes.
La comparsa ‘Las jorobadas’, de Alcalá de Guadaíra, aportó uno de los discursos sociales más claros y comprometidos de la sesión. Su propuesta feminista, centrada en la carga mental y los cuidados, volvió a apoyarse en un tipo muy potente a nivel simbólico. El mensaje se impuso al lucimiento, encontrando su mayor coherencia en el desarrollo global del repertorio, especialmente en el popurrí. Sin embargo, los problemas de afinación respecto al estreno y unos cuplés poco competitivos limitaron el impacto de una comparsa que gana como reflexión social más que como arma de concurso.
El punto de inflexión de la noche llegó con el cuarteto ‘¡Qué no vengan!’. La agrupación gaditana firmó uno de los pases más completos de todo el COAC 2026, con una parodia sin fisuras que convirtió la ascensión al Everest en una metáfora certera del propio Concurso. Humor sostenido, texto afilado, ritmo impecable y dominio absoluto de la modalidad construyeron una actuación redonda, sin altibajos, que fue creciendo hasta un cierre brillante. El cuarteto no solo destacó dentro de la sesión, sino que se colocó claramente en lo más alto de su modalidad, dejando una huella difícil de igualar.
Tras ese pico de excelencia, la chirigota ‘Los Compay’, de Chiclana, supo recomponerse y firmar un pase claramente ascendente. La musicalidad caribeña volvió a ser el eje de una propuesta que creció conforme avanzó el repertorio. Aunque los pasodobles resultaron desiguales, los cuplés y el popurrí conectaron con fuerza con el público, gracias a un humor más suelto y a un ritmo constante que sostuvo la actuación. Sin ser una función redonda, sí dejó sensaciones suficientes como para mantener al grupo en la pelea por las semifinales.
La comparsa ‘Los hijos de Cádiz’, de Fran Quintana, reforzó su perfil de comparsa de autor, priorizando el mensaje político y social sobre el impacto escénico. Los pasodobles concentraron el peso del repertorio, especialmente el primero, de fuerte carga ideológica, mientras que el popurrí se convirtió en el bloque más sólido, articulando un discurso generacional dirigido a la juventud gaditana. La interpretación, algo irregular, restó contundencia a una propuesta valiente y coherente que deja poso más por lo que dice que por cómo suena.
En el tramo final de la sesión, la chirigota de los Villegas defendió ‘Los desconfiados’ desde el oficio y la regularidad. El grupo mostró una clara mejoría respecto a preliminares, apoyándose en unos cuplés bien armados que fueron el punto más fuerte del pase. Sin grandes golpes ni riesgos excesivos, la chirigota sostuvo su actuación con experiencia y coherencia, aunque sin lograr una conexión plena que la haga destacar en una fase tan apretada.
‘El jovencito Frankenstein’ fue una de las comparsas que dejó mejores sensaciones globales de la noche. La propuesta de Nono Galán y Miguel Novo confirmó su crecimiento con un repertorio coherente, de identidad clara y contenido generacional reconocible. Los dos pasodobles, bien enfocados en lo social y lo juvenil, y un grupo afinado y equilibrado construyeron uno de los pases más completos de la tanda, situando a la comparsa como una candidata seria a seguir avanzando.
Cerró la sesión la chirigota roteña ‘Los Muerting Planner’, que volvió a demostrar su capacidad para conectar con el público a través de una idea original y un humor negro bien medido. Tras unos pasodobles irregulares, los cuplés y el popurrí levantaron claramente la actuación, aprovechando el contexto horario y la respuesta del teatro para crecer de forma notable en el tramo final.
La sesión dejó un balance desigual, con propuestas correctas y otras claramente destacadas. En una noche larga y exigente, el cuarteto ‘¡Qué no vengan!’ marcó la diferencia y se erigió como el gran nombre propio de la jornada, en una función donde solo algunas agrupaciones lograron dar ese paso adelante que distingue a las candidatas reales en el COAC 2026.
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