El juicio del accidente de autobús de Cádiz comenzará el 22 de septiembre
La Audiencia Provincial celebrará en dos sesiones el juicio del accidente de autobús de Cádiz, con el empresario y el conductor acusados de cuatro homicidios por imprudencia grave

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cádiz iniciará el 22 de septiembre de 2026 el juicio por el accidente de autobús de Cádiz que causó cuatro muertos y varios heridos el 9 de octubre de 2023. En el banquillo se sentarán el empresario de transporte y el conductor del vehículo, para quienes la Fiscalía solicita cinco años de prisión a cada uno.
La vista tendrá una segunda sesión el 23 de septiembre, según han confirmado fuentes de la Fiscalía. El Ministerio Fiscal atribuye a los dos acusados cuatro delitos de homicidio por imprudencia grave y reclama además indemnizaciones para los perjudicados por una cuantía conjunta superior a 500.000 euros.
El siniestro se produjo en la entrada de la capital gaditana por la avenida de acceso al puente de la Constitución de 1812. El autobús invadió la acera y arrolló a varias personas después de recorrer el tramo descendente del puente, provocando cuatro fallecimientos y varios heridos.
La acusación sostiene que el vehículo arrastraba anomalías en el sistema de frenado desde 2021. Según el escrito de la Fiscalía, el empresario realizaba reparaciones para obtener informes favorables en las inspecciones técnicas, pero con el paso del tiempo no habría garantizado que el autobús se encontrara en condiciones adecuadas para circular con seguridad.
El Ministerio Fiscal considera que el mantenimiento de las piezas del sistema de frenado era deficiente. Entre el 10 de abril de 2023, fecha límite para someter al autobús a otra inspección técnica, y el 18 de agosto de ese año, el vehículo realizó 129 servicios sin haber sido presentado en la correspondiente estación de ITV, de acuerdo con la acusación.
El autobús pasó finalmente una inspección el 18 de agosto de 2023 en una estación de Jerez de la Frontera y obtuvo un resultado favorable. Durante la revisión se detectó, sin embargo, un desequilibrio en las fuerzas de frenado entre las ruedas de un mismo eje superior al 20% e inferior al 30%.
La anomalía fue considerada una deficiencia leve, lo que obligaba a repararla en un plazo de dos meses sin necesidad de pasar una nueva inspección. La Fiscalía afirma que el problema no fue corregido y que el empresario, conocedor de que el sistema continuaba presentando anomalías, dispuso directamente o a través de otra persona una “manipulación voluntaria y deliberada” en el sistema de frenado del eje trasero para que el autobús siguiera prestando servicio.
Según el escrito fiscal, esa intervención redujo aún más la eficacia del sistema de frenado de servicio, que quedó entre el 22,65% y el 22,68%. La acusación señala que ese porcentaje constituía un defecto muy grave conforme al Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV.
El vehículo presentaba también un desequilibrio de frenado del 43,04% entre las ruedas de ambos lados del eje motriz, considerado un defecto grave. Para la Fiscalía, estas condiciones inhabilitaban el autobús para circular por vías públicas y suponían un riesgo directo e inmediato para la seguridad vial.
Respecto al conductor, el Ministerio Fiscal mantiene que incumplió el descanso semanal obligatorio de 45 horas al acumular dos descansos reducidos consecutivos. El escrito cifra su periodo de descanso en 38 horas y 22 minutos antes de comenzar la jornada en la que se produjo el accidente.
Aquella mañana realizó un transporte escolar entre Medina Sidonia y Barbate. Alrededor de las 15.00 horas recogió en Jerez de la Frontera a 23 estudiantes para trasladarlos hasta la Facultad de Medicina de Cádiz.
La Fiscalía sostiene que, sobre las 15.43 horas, el conductor inició el tramo descendente del puente a 105 kilómetros por hora, con una conducción que califica de “desatenta y distraída”. También le atribuye conocer las deficiencias del sistema de frenado y no haber adaptado la velocidad a las condiciones del vehículo y de la vía.
El informe de la acusación señala que, pese a la reducción de la capacidad de frenado, el conductor podía haber realizado mecánicamente la maniobra. Según sus cálculos, con la presión adecuada el autobús se habría detenido después de 151,93 metros, en el punto donde chocó contra el muro situado junto a El Corte Inglés, antes de alcanzar a las víctimas.





