Estudiantes de la Universidad de Cádiz participan en un programa de voluntariado internacional en Tánger
El programa de voluntariado internacional en Tánger, impulsado por la Universidad de Cádiz, permite a alumnos de distintos campus colaborar durante varias semanas con organizaciones sociales en barrios vulnerables de la ciudad marroquí.

Un grupo de estudiantes de la Universidad de Cádiz (UCA) se encuentra estos días en Tánger participando en un programa de voluntariado internacional que les lleva a colaborar con organizaciones sociales ubicadas en barrios vulnerables de la ciudad marroquí, situada a apenas 40 minutos en ferry de la provincia gaditana.
La iniciativa está organizada por la Oficina de Acción Social y Solidaria del Vicerrectorado de Sostenibilidad y Cultura de la UCA y reúne a alumnos de distintos campus y titulaciones. Durante su estancia, los participantes trabajan en parejas o pequeños grupos y acuden cinco días a la semana a asociaciones locales con recursos limitados, donde desarrollan actividades educativas y de dinamización social.
Entre las voluntarias se encuentra Irene Cifuentes, estudiante de 19 años del doble grado en Publicidad y Relaciones Públicas con Marketing e Investigación de Mercados en el Campus de Jerez. La alumna explica que el objetivo del programa no es “imponer nada”, sino colaborar con las entidades locales aportando propuestas y apoyando su labor diaria.
Según detalla, el proceso de selección y preparación comenzó tras conocer la convocatoria a través de los canales informativos de la universidad. Antes del desplazamiento, el grupo realizó unas jornadas formativas en Benaocaz durante un fin de semana. En esos encuentros, los estudiantes recibieron orientación sobre el contexto social y cultural en el que iban a trabajar y definieron las líneas básicas de su intervención.
Una vez en Tánger, los voluntarios se incorporan a pequeñas organizaciones que actúan en barrios con dificultades socioeconómicas. Allí deben adaptarse a grupos heterogéneos en edad y perfil, lo que les obliga a diseñar actividades sobre la marcha y a trabajar con recursos limitados.
Cifuentes considera que la experiencia tiene un impacto directo en su formación académica. En su caso, relacionada con la comunicación y el marketing, señala que el voluntariado le permite aplicar competencias como la adaptación a distintos públicos, la resolución de problemas y el trabajo en equipo fuera del entorno teórico del aula.
El programa también fomenta la colaboración entre estudiantes de distintas disciplinas, desde educación o ingenierías hasta ciencias de la salud, lo que facilita un enfoque multidisciplinar en las actividades desarrolladas sobre el terreno.
La voluntaria reconoce que uno de los principales retos ha sido el choque cultural y la barrera idiomática. El contacto diario con realidades sociales diferentes, en una ciudad cercana geográficamente a Cádiz, ha supuesto un proceso de adaptación personal. Al mismo tiempo, destaca que la experiencia le ha permitido mejorar su capacidad para comunicarse y desenvolverse en contextos nuevos.
Desde la UCA señalan que la formación previa resulta clave para preparar a los participantes ante situaciones imprevistas y para abordar el voluntariado desde el respeto a la cultura local. Las jornadas en Benaocaz también sirvieron para cohesionar al grupo antes del viaje.
El programa de voluntariado internacional en Tánger forma parte de las acciones de cooperación y sensibilización social que la Universidad de Cádiz desarrolla dentro y fuera del territorio provincial. A través de esta iniciativa, los estudiantes pueden completar su formación académica con una experiencia práctica en el ámbito social e intercultural.
Para los participantes, la estancia en Marruecos supone una oportunidad de aprendizaje personal y profesional en contacto directo con otras realidades, en un entorno próximo a la provincia gaditana pero con dinámicas sociales distintas.



